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lunes, 2 de septiembre de 2013

Elysium - Neill Blomkamp

Las exigencias dependen de los géneros y uno no le pide (o no debería hacerlo) lo mismo a Uno de los nuestros que a El gran Lebowski, a Annie Hall que a Conan o a El jorobado de Notredame que a Kick Ass. Con eso en mente, con esa capacidad para analizar cada película en su género... Elysium sigue haciendo aguas por todas sus costuras, desangrada tras su primera media hora.

Prada, toma nota para dentro de siglo y medio: última moda en 2159.

Violencia de género

Elysium es una película de acción. ¿Ciencia ficción? Puede que en segundo plano, o puede que en cuanto a sus decorados, pero eso ante todo es una película de ver cómo Matt Damon engalanado con el armazón de un exoesqueleto reparte mamporros, recibe disparos, soporta explosiones y se bate con el lunático de la katana. Es lo que hay. ¿Y qué le pido al cine de acción? Sobre todo, si os soy sincero, que no aburra. El cine de acción tiene que ser entretenido. Y Elysium no lo es.

La primera media hora, cuando nos presentan el escenario es interesante. La película refleja la lucha de clases llevada al extremo: a mediados del siglo XXII ya solo hay ricos y pobres, la clase media se ha barrido por completo. Como el planeta está hecho un cisco, los pobres viven hacinados en él y los ricos se han ido a Elysium, una ciudad artificial flotante con forma de toroide. Todo muy bonito, aunque espero que cedan el escenario para cuando haya película de Mass Effect, porque... ¿es la Ciudadela, verdad?

Tan pronto se despisten... Segadores por todas partes, ya veréis.

El problema es que una vez presentados los elementos, no consiguen hacer nada de provecho con ellos. La historia de Matt Damon es clara, sí, pero aburrida. Max nos da igual: se está muriendo y no importa. Su misión, no obstante, debería ser la que diese ritmo a la película, así que lo aceptamos. Pero es mentira: no hay ritmo. Lo más parecido a ritmo que hay son un par de peleas muy llamativas, aunque un tanto estúpidas (¿por qué el malo lleva una katana si el armazón de exoesqueleto de Max le permite detener los golpes? ¿Es porque en la Ciudade... en Elisyum, quería decir, hay cerezos blancos y todo el mundo sabe que si hay pétalos de cerezo blanco hay que usar katanas? ¿Por qué el malo no lleva kimono? ¿Por qué no es asiático? ¿Los caucásicos ya podemos llevar katanas? ¿Es todo gracias a Lobezno?). Peleas largas y aburridas, para más inri.

Cuando después de más de media película, Max consigue poner el pie (¡¡aleluya!!) en Elysium, podríamos pensar (una vez más) que el ritmo va a llegar. Pero parece que nos hemos vuelto a equivocar, y es que lo único interesante que hay en la ciudad espacial es el vil semblante de Rhodes (Jodie Foster, atractiva y despiadada). No hay nada más en la hermosa ciudad réplica de la Ciudadela. Una lástima.

Estos son los geth de Elysium.

Maltrato al cine de acción, maltrato a la ciencia-ficción: violencia de género, señores. Blomkamp es malo, malo.

Mucha fotografía y muy pocas nueces

Lo cierto es que pese a lo desastroso del guión y pese a que solo la maldad impía del personaje soberbiamente encarnado por Jodie Foster y las ganas de un siempre solvente Matt Damon son salvables en cuanto a los miembros principales del reparto, pese a que la música del primerizo Ryan Amon cumple sin llamar particularmente la atención, sin brillar, y que la cámara en mano a veces se mueve demasiado y demasiado rápido, emborronando todo torpe y desagradablemente; nos encontramos con una fotografía a menudo hermosa y con una dirección artística y diseño de paisajes bastante elegante.

Los escenarios, muy posapocalípticos unos, muy blanco-Apple otros, llaman la atención y consiguen su propósito. Se alternan con elegancia y ayudan a dibujar el mundo muy rápido. La verdad es que los considero un buen trabajo. La fotografía, al menos la parte más estática, en la que la cámara está (o casi) quietecita, es muy buena: hay un gran trabajo con la iluminación y los colores, todo a cargo de Trent Opaloch, quien ya se había ocupado de esta sección en el anterior trabajo de Blomkamp, aquel apartheid alienígena de Distrito 9.

El armazón exoesquelético tiene, además, cierto aire samurái, ¿no?

Lamentablemente hay pocas cosas, aparte de esto, que merezcan alguna mención y, tristemente, no me parece que sea suficiente como para disfrutar de la película. Elysium no cumple: como película de acción es aburrida y como película de ciencia-ficción es bastante insulsa. Las ideas eran sencillas y podían haber brillado con algo más de planificación, de calma, o de trabajo previo. Muchas de las cosas parecen estar pensadas solo para mayor gloria de las escenas de duelo entre héroe y villano (¡¡katana!!) y acaban siendo un poco risibles. La sensación final que me dejó la película, sinceramente, es que había tirado la friolera de 8,5€.


Nota: 3. La película intenta mezclar géneros y potenciar las virtudes de ambas, pero en realidad solo enfanga todo y desluce cualquier mérito tanto de la acción propiamente dicho, como de la ciencia-ficción, cargándose en el proceso la premisa inicial de la crítica social, la posibilidad de un protagonista que parezca tener algo que contar, o cualquier otro elemento de la película. ¿A favor? Buenos Foster y Damon, buena dirección artística y, borrones aparte, buena fotografía.