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martes, 17 de septiembre de 2013

Grupo abeliano - Cid Cabido

Una amiga, durante su visita vacacional a Vigo, insistió en que debería leer Grupo Abeliano, que era muy divertido, curioso y que no me iba a arrepentir. Y me fié. Me trajo ella su ejemplar, un fino libro de Xerais con una encuadernación rústica con solapas, con una curiosa portada en la que se ve como 4 o 5 manos quitan calcetines de 6 o 7 pies  bajo el aparente pasotismo de la trabajadora de una lavandería, que parece estar aburrida y pasando de ellos.


Recuerdo que todo cuanto pensé al verlo fue: «Este va a ser un libro raro, raro».

Todo menos trabajar

Grupo abeliano presenta a un conjunto de amigos (o de conocidos... o de más que amigos) que lo único que tienen claro es que no quieren trabajar. No quieren ser víctimas del sistema, quieren vivir a su aire... en el sistema. Moralmente no quieren aprovecharse de él, es solo que tampoco quieren permitir que nada se aproveche de ellos. Y deambulan: comen, beben, se divierten, cogen coches «prestados» dejando notas al respecto (porque robar no está bien), dialogan mucho con cualquiera que se cruce con ellos y demuestran un poder de persuasión completamente inexplicable. Su capacidad de manipular a los demás excede cualquier medida que consideremos posible.

Los miembros de este grupo son indistinguibles unos de otros. El autor nunca indica el número exacto de elementos conformantes, recurriendo siempre a un ambiguo «6 o 7», no da nombres... se limita, a lo sumo, a indicar que lo hizo el que mejor hacía algo concreto: así, puede conducir «el que mejor conducía» o explicarse con un policía «el que mejor convencía a los demás». Esto es todo cuanto sabemos sobre el grupo. Es el grupo el que hace las cosas: el grupo está completamente por encima de los individuos que lo forman, entidades anónimas que contribuyen, únicamente, al éxito del grupo.

La máxima del grupo, tal cual se expresa en el libro es: «Mentres haxa quen vive mal traballando e quen vive como un rei sen rañala, somos partidarios de manternos á expectativa», que por si alguien no lo entiende, podría traducirse como: «Mientras haya alguien que malviva trabajando y alguien que viva como un rey sin pegar golpe, somos partidarios de seguir a la expectativa». Y es sobre este lema sobre el que se articula toda la novela.

Motores últimos de un sistema podrido

Y esa idea tiene tanta importancia en la novela porque no es solo que mueva al grupo, sino que en cierto modo parece condicionar el mundo. Todo parece a la espera del pequeño empujón que es el grupo: hay como una cierta inclinación a hacerles caso. Nadie quiere complicarse, nadie quiere ver demasiado; todos parece que estaban esperando hacer eso que el grupo les pide.

Uniendo esta sensación, que se da a lo largo de toda la novela, con la máxima antes citada, que se expresa con esas palabras en un momento exacto de la novela, pero a la que se recurre formulada de otras maneras en diversas ocasiones, parece que este mundo desea ser corrupto, desea que llegue el grupo con sus razonamientos caóticos, su carisma y su facilidad de palabra y pida lo impensable: que un gobernador dimita para dejar el edificio a un grupo de ocupas; que la policía entregue sus armas... Todo es posible cuando estos 6 o 7 jóvenes toman una decisión.

Pero sin duda, uno de los puntos que más me gustaron de este libro fue como, desde fuera (desde el mundo que rodea al grupo), se intenta buscar un sentido a sus acciones y a su forma de pensar. Intentan comprenderlos introduciéndolos en una corriente de pensamiento conocida: puede que sean comunistas, anarquistas... no sé, ¡algo! La posibilidad de que solo sean unos vagos, gente que quiere dejarse arrastrar por la corriente mientras evita trabajar parece una idea inasumible para muchos de los personajes con los que se cruzan.

Nota: 8,5. El libro es muy entretenido, es ameno e interesante, la forma es curiosa y original y algunos discursos ocasionales como el del final del capítulo V son, sencilla y sinceramente, una delicia. Muy recomendado.



Como curiosidad, un grupo abeliano es un concepto matemático que, si os soy sincero, tuve que pedir que me explicasen. Intentaré transmitir la información de la forma más fiable pero puede que caiga en algún error, así que si alguien tiene el detalle de hacer correcciones, será un placer matizar o corregir esta información:
—El grupo es un concepto matemático conformado por un conjunto de números y una operación. Cualquier par de los elementos del grupo a través de la operación debe dar otro de los números del conjunto. Para poder considerarse grupo, el conjunto y la operación deben tener unas determinadas características: cumplir la propiedad asociativa, tener elemento neutro y elemento inverso.
—El grupo abeliano es un tipo especial de grupo en el que hay un factor más a tener en cuenta, y es que el grupo debe cumplir la propiedad conmutativa. Por ejemplo: 2+3 = 3+2 y -2*3 = 3*-2, así que la suma y los números enteros es un grupo abeliano.
Esa facultad para poder intercambiar la posición de los miembros, supongo, es lo que hace que la novela se titule Grupo abeliano y que haya dejado una explicación arriesgándome a que contenga pequeños (o no tan pequeños) errores.