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martes, 12 de marzo de 2013

Regreso al futuro - Robert Zemeckis

¡Qué bien ha envejecido Regreso al futuro! Qué bien se ve al joven Michael J. Fox, reconsolidado como actor de televisión a pesar del Parkinson, qué bien se ve al viejo y divertido Christopher Lloyd, qué firme y precisa se ve la dirección de Zemeckis, que ya llevaba unas cuantas películas a sus espaldas, y qué bien suenan, como siempre, las ostentosas composiciones de Alan Silvestri...


¿Has construido una máquina del tiempo con un Delorean?

Eran los locos años 80 y las películas de aventuras eran lo más, y Regreso al futuro lo agitó todo bien y —¡BOOOM!— aparecieron Marty McFly y el doctor Emmet Brown (Doc), interpretados por ese fantástico dúo que constituyen J. Fox y Lloyd, el primero siempre con cara de sorpresa y confusión, el segundo un paso más allá de la película, entre la brillantez absoluta y la simple locura.


La mezcla, en mi opinión, resulta especialmente genial en Regreso al futuro, los protagonistas interesantes y divertidos, la historia trepidante y fantasiosa, el irrenunciable villano y el tesoro «de final de fase», que en estas películas se puede ir vislumbrando siempre con cierta anticipación, pues son los cambios en un tiempo los que afectan a dicho tesoro.

Cómo Zemeckis y Bob Gale, que guionizaron la trilogía entera, jugaron con sus personajes, con McFly y sus versiones, sus antecesores y sus versiones, con Brown, y con Biff Tannen, sus versiones y sus antecesores es un pequeño regalo para el espectador. Regreso al futuro se construye muy redondamente en base a unos cuantos guiños internos (McFly siempre se despierta en una cama junto a su madre o la versión más equivalente posible, siempre estalla el momento de acción cuando le llaman gallina y además el detonante suele ser Biff Tannen, Doc siempre dice que hay que destruir la máquina, etc.) y todas se entrelazan muy bien entre sí. Claro, el hecho de que se pueda alterar el tiempo proporciona una gran ventaja a este respecto, pero las películas conforman un todo sólido muy disfrutable.

1955

Regreso al futuro, la primera película, me refiero, da un salto atrás de 30 años. Al igual que en las siguientes entregas, los elementos base y los guiños internos (es decir, las cosas que siempre pasan igual o con pequeñísimas variaciones) están ahí.

Ups, creo que me he flipado de más...

El joven McFly viaja al pasado tras que Doc sea asesinado por terroristas libios por haberlos timado al venderles un artefacto nuclear sin reactivos. Marty se despierta tras ser atropellado por su abuelo, en lugar del voyeur que debía ser atropellado si no hubieran viajado al pasado... es decir, el padre de Marty. Así pues, Marty (o Levi Strauss, al gusto) se despertará vigilado por su madre, que aún es una jovencita, claro, y que tonteará con él ante el espanto del pobre chaval. A partir de aquí, una historia de cómo pueden desenredar esos espantosos cambios que la presencia de un McFly aún no nacido ha provocado en 1955 y devolver al joven a 1985. Claro está... es difícil arreglar las cosas sin ejercer unos cuantos cambios proyectados en el futuro, ¿no?

El arte de elegir la película adecuada...

Al parecer, Zemeckis y Gale se las vieron y se las desearon para sacar adelante Regreso al futuro. No querían la ayuda de Spielberg, porque este ya les había ayudado las dos veces anteriores y se encontraron con una serie de rechazos y malas palabras en diversos estudios. Algunos más lógicos y otros menos, Disney, al parecer, les comentó que lo de la «madre seduciendo al hijo» no entraba en su línea de producción.

Finalmente la produciría Universal, a pesar de que les hicieron cambiar unas cuantas cosas y sugirieron otras... aunque el apadrinamiento de Spielberg (que acabó otra vez respaldando la película, pese a las reticencias iniciales de los creadores) ayudó a dejar algunas cosas como estaban.

—Si vas a construir una máquina del tiempo en un coche, ¿por qué no hacerlo con clase?

El estreno de la película fue bastante exitoso (a pesar de que Michael J. Fox no había podido promocionarla y de que Universal la anunció con el lema: «¿Me estás diciendo que mi madre se ha enamorado de mí?»... que supongo que es lo que pasa cuando pagas poco a los de marketing) y con el tiempo, la película, el DeLorean y la figura de McFly se convirtieron en objetos de culto. Y me alegra decir que, casi 30 años después, la película no ha perdido nada. Sigue siendo divertida, trepidante y aún muestra el increíble talento que luce Zemeckis cuando quiere.

Nota: 8,5. En su estilo es difícilmente mejorable. Quizá  por momentos resulte un poco simplona y algunos personajes resulten algo exagerados de más (el señor McFly antes del viaje y Biff después, por ejemplo), pero no es que importe demasiado ante una película tan divertida y bien llevada a cabo.


¡Y por si fuera poco la compramos en una edición preciosa! Cargadita de extras, caja bonita y un libreto. Ahora la han subido de precio, pero si le seguís la pista la bajan de vez en cuando. Nosotros la compramos por 12,63. Ahí queda eso, soñadores.


Otras películas de Robert Zemeckis:
Regreso al futuro II.
Regreso al futuro III.
Forrest Gump.
—Lo que la verdad esconde.