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lunes, 25 de marzo de 2013

Los productores - Susan Stroman

Nunca he visto la original de Mel Brooks ni el musical de Broadway. Me habían recomendado la película pero no había tenido ocasión de verla, La oportunidad surgió en la primera de nuestras recién inauguradas sesiones de cine con amigos (entre todos tenemos una cantidad de película que seguro que rivaliza con la de un videoclub pequeño).


Aquella primera sesión constó de ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú y esta Los productores. El estilo de la primera encajaba más con mis gustos y, de hecho, con mi sentido del humor. La película de Susan Stroman tuvo momentos que me gustaron mucho pero tuvo otros que en realidad no acabaron de convencerme.

¿Ese es Nathan Lane?

Lo que es innegable es que el señor Lane (al que yo conocí como Clarke Hayden en The good wife) es un actor increíble. Lane es media película, Lane y su sorprendente histrionismo, su gesticulación exagerada, sus quiebros tonales y su destacada parte como cantante. La otra mitad supongo que tiene una gran parte de Will Ferrell y sus palomas nazis y de una cumplidora, y muy guapa, Uma Thurman; algo menos de un Matthew Broderick (protagonista también) y algo de unos secundarios divertidísimos como Gary Beach y el grupo de ancianas: Eileen Essell, Debra Monk y Andrea Martin.

En Los productores se cuenta como Max Bialystock (Nathan Lane) es un productor de musicales de Broadway que consigue los fondos seduciendo a ancianas ricas como Hold me-Touch me (Eileen Essel) y sus amigas: Lick me-Bite me y Kiss me-Feel me. Entonces se une a Leo Bloom (Matthew Broderick), un contable, para producir el peor espectáculo de la historia con el objetivo de quedarse la mayor parte del dinero posible.


Pero no es el qué lo que importa en esta película. Los productores es una película de cómo. Es una película bastante absurda, con números musicales muy variados con dúos, solos, coros, con coreografía y sin ella, con unos personajes y con otros, mientras se meten (de forma ligera y poco ensañada, tal vez demasiado poco ensañada) con el mundillo de Broadway, con el nazismo y con todo lo que aparezca en su camino.

Sin duda, mejor en lo musical

Stroman recurre a una forma de grabar la película que consigue resultar muy teatral y muy setentera a un tiempo aunque con algunos elementos muy propios del cine reciente, al fin y al cabo estamos ante una película de 2005. El caso es que es fácil, por momentos, olvidar lo reciente que es la película ante esos planos fijos que no acompañan a los actores en sus movimientos, sino que a menudo son estos quienes entran o salen de los encuadres o se quedan, al menos, en una parte muy marginal de la pantalla.


Tristemente, el estilo de humor de la pelicula, como dije al principio no acabó de gustarme. Por momentos me resultaba saturante. Admito que Ferrell realiza un trabajo estupendo, como siempre que lo he visto, pero esa forma de ser casi Jim Carrey de musical me agobió un poco. Algunos momentos, fundamentalmente no-musicales (respecto a la música no tengo ninguna queja importante) me parecieron demasiado estirados, sobre todo en el último tercio de la película, aunque lo compensan sobradamente cada vez que vuelve a lucirse el lado más musical de la película, que siempre es divertido y está bien llevado a cabo.


Nota: 6,5. A mí no me pareció una gran-gran película, pero si un musical digno y, sobre todo, divertido en el que Nathan Lane borda un personaje que creo que es imposible de olvidar.