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miércoles, 27 de marzo de 2013

Enlightened (2ª temporada) - HBO

Escribo esta reseña sabiendo que Enlightened ha sido cancelada y que se quedará con lo puesto, que solo lucirá esos brillantes 18 episodios que ha tenido hasta el momento y que nos han devuelto a la genial Laura Dern. Enlightened ya ha acabado y Mike White tendrá que dejar ir esos personajes a los que ha detallado a ritmo vertiginoso en cada capítulo. Y es que Enlightened puede ser muchas cosas, pero en esos capítulos dedicados a un personaje, como Higher power a Levi en su terapia hawaiana o el perfecto The ghost is seen centrado en la figura de Tyler, que empieza con ese «it's ok to be a ghost» sobre un apacible teclado. En esos momentos Mike White, guionista de toda la serie (e intérprete de Tyler), demostró que era capaz de decir más sobre uno de sus personajes en 30 minutos que otras series en temporadas completas. Imposible no rendirse a la redondez de sus guiones.

¡Congentiva, en formación!

La lucha de Amy Jellicoe

Enlightened sigue donde lo dejó al despedirse en la primera temporada, en mitad (o al principio, en realidad) de esa lucha entre Amy, la desquiciada y new age Amy, y Abaddonn, un titán empresarial con diversas ramificaciones para el que lleva trabajando desde hace 15 años. Una lucha llena de valores morales por encima de individuos y colectivos, la lucha de una persona que considera que no tiene nada en absoluto que perder. Es esa carencia de posibles pérdidas la que lleva a Amy a participar en la lucha hasta ese punto, hasta matar o morir.

Amy no es un personaje agradable, ni es bonito. Está hecho de forma que casi resulta imposible no odiarla. Su locura, cierto, es triste y uno siente, temporalmente al menos, compasión hacia ella... pero eso se pierde cuando uno asiste, entre sorprendido e incrédulo, a lo realmente insoportable que es. Amy, una mujer incapaz de aceptar que ya no es amiguita de Krista y que esta prefiere quemar puentes, una mujer incapaz de acabar de separarse del todo de Levi, que juguetea con Tyler para conseguir sus propósitos pero que critica esa forma de actuar en otras personas (sobre todo si lo hacen desde un ámbito empresarial)... Una mujer, en definitiva, que cree que su moral es la única que vale, una fundamentalista total, trastornada y decidida a todo.


Poco le importa lo que pase a su alrededor mientras se desata ese tornado, esa tormenta que parece ansiosa por llevárselo todo a su paso. Amy vive por y para la causa, y apenas importan su madre, Levi, Tyler, Dougie, Krista o quien sea. El mundo es un tablero y nuestra desquiciada rubita va a apostarlo todo.

Incluso a HBO le importan las audiencias

Esto último, para bien o para mal, es así. Las audiencias de esta serie eran lamentables y Enlightened ha muerto con las botas puestas. Podría haber seguido caminando perfectamente una temporada más, pero para qué, si aparentemente solo le interesa a cuatro gatos. Supongo que fuera del ámbito del cable no habría durado más de dos o tres episodios y solo la tendencia a mantener las series un par de temporadas (al menos) del canal que la emitió la mantuvo ahí. No es cuestión de ser buena o mala serie, es cuestión de ser capaz, o no, de hacer negocio y Enlightened no lo hacía.

Una lástima tener que despedirse antes de lo previsto de unos personajes detallados como pocos (esta temporada consiguió incluso que me reconciliase con Levi), de esa iluminación ligeramente sobreexpuesta y esos colores tan intensos, de esa música tan magistralmente integrada, tan hecha a medida que siempre ha tenido la serie y de esos pasajes de introducción y conclusión de capítulo que solían transcurrir mientras Amy reflexionaba sobre la situación, aunque en algún capítulo permitieron, finalmente, que presentasen «el momento» otros personajes.

Hay que ver el partido que sacan en esta serie al ascensor...

El lado bueno, es que aunque la rubia iluminada habría seguido caminando bien un año más, aunque seguro que Mike White tenía más que contar sobre esos fantásticos personajes y sobre cómo le iba a Abaddonn en los juzgados; la serie acabó en un momento muy adecuado. Puede que la serie no llegase a contar las consecuencias, pero contó la guerra propiamente dicha. El fin de la lucha es el final de la serie, un final en el que apenas hay margen para un brevísimo y fugaz epílogo, una insinuación de futuro antes de que caigan los últimos créditos.

Nota: 10. La despedida de esta serie ha sido intachable, y algunos capítulos han sido tan redondos, tan perfectos, que se incluyen entre lo mejor que he visto nunca en televisión.