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lunes, 24 de octubre de 2011

Los lobos del Calla (La Torre Oscura, parte 5) -Stephen King

La Torre me ha absorbido. Sigo leyendo otras cosas, es verdad; siempre he sido un lector promiscuo y me cuesta mucho leer seguida una serie de libros. A veces puedo hacerlo con un par de ellos, con alguno más si son muy cortos; pero con libros como los de La Torre o Canción de Hielo y Fuego necesito una pequeña pausa entre ellos. No obstante, La Torre me ha enganchado, enganchado de verdad; necesito saber qué sucede a continuación, cómo prosigue el camino hacia la Torre oscura en el centro de los Haces, qué pasa con Roland y su ka-tet.



«Primero vienen las sonrisas, luego las mentiras. Lo último son las balas.»

En esta ocasión, el largo camino hacia la Torre, hacia el vértice común entre los mundos, llevara al ka-tet hasta El Calla, una región acampesinada por la que se extiende una larga hilera de pueblos, en los que los embarazos tienden a producir gemelos y en la que, cada generación, son atacados por una presencia maligna y autoritaria, a la que llaman «los Lobos» que se llevan a uno de cada pareja de niños, devolviéndolo al poco tiempo... arrunados, una especie de lobotomización que, además, hace que los niños se desarrollen casi como gigantes y que mueran muy jóvenes. Así, tan lejos de Gilead, el pistolero y su tet afrontarán el código de los pistoleros para intentar ayudar a las «yentes» del Calla a enfrentarse a los Lobos, para alivio de unos e inquietud para otros.

Al ka-tet de Roland se unirá el padre Callahan, un viejo conocido para los lectores de El misterio de Salem's Lot (reconozco que si no hubiera contado con mi sherpa particular, no conocería a este personaje y aparte de que me habrían reventado toda la novela en la que aparece, no habría conseguido empatizar apenas con él, aunque sea un personaje interesante y atractivo sin necesidad de conocer más sobre él que lo que se cuenta en Los lobos). Callahan, tras su encuentro con Barlow y un montón de peripecias que incluyen una de las experiencias claves para el desarrollo de este novela, acabó en el Calla, custodio, además de La Trece Negra, un objeto que induce al exotránsito y que abre una Puerta. ¡Ay, este apasionante mundo y sus misteriosas Puertas! Puertas, Torres y Rosas. Commala.

«Ven, ven, commala.»

La Torre Oscura es una obra basada en nombres, en palabras clave. Todo tiene más acepciones de las habituales. Ahí tenemos «pistolero», que designa a quien lleva una pistola, pero también hace referencia a una filosofía, a una forma de vivir... a la estirpe del Eld, al Blanco; tenemos «ka», que hace referencia a suerte, a destino y a mucho más, que hace referencia a lo que pasa con una razón que todo lo arrastra; tenemos «19», ese número que ha estado ahí desde el principio, en cada novela, siempre escrito en una enorme tipografía en la primera página aunque es ahora cuando cobra toda su fuerza, se despliega en toda su esencia; y ahora tenemos «commala», a cuyos significados se les dedica un par de páginas de la novela y que es una variedad de arroz, y la floración, y el sexo, y la corrida, y la ira y...

El ka ha guiado al ka-tet de Roland hacia las tierras del Calla, hacia los problemas del lugar, hacia los Lobos. Y el ka ha guiado a ese mismo ka-tet, por exotránsito, al solar de Torre en el que crece la Rosa. Los Lobos por un lado y en el otro los perros de la mafia (liderados por Balazar, se trata de un tiempo anterior). Todos predadores de lo que es justo y bueno y deseable. Predadores de La Rosa, obstáculos en el camino a La Torre Oscura.

En esta ocasión cabe decir, como punto positivo, que King desarrolla algo más de lo normal a los personajes. Las motivaciones de los secundarios tienen más peso (también es cierto que la mayoría de secundarios con tiempo para ser desarrollados, aparecen únicamente en Mago y Cristal y en este), pero las personalidades de los habitantes del Calla, desde el hacendado Overholser, al padre Callahan, pasando por Rosita y las otras lanzadoras de Oriza, y por el o los infiltrados que los Lobos tienen que tener en el pueblo son realmente interesantes. Y añado además el memorable flashback de la colina de Jericó, quizá lo más épico de esta serie terriblemente épica de base. Dioses, se me pusieron los pelos como escarpias, ¡por Gilead! Otro punto genial me pareció la enfermedad de Roland, otro enemigo terrible que se suma a la larga lista de problemas con los que ya vive el grupo.

Como punto negativo, no obstante, no puedo evitar destacar lo que sucede con Sussanah. Entiendo perfectamente que es con el único personaje con el que puede pasar, al fin y al cabo ya tiene un historial a sus espaldas de personalidad múltiple; no obstante me pareció un recurso cutre y bastante desesperante. «¡No, otra vez no!». Mia, como personalidad, me parecía interesante, todo sea dicho; pero su historia, su participación en los hechos, no; aunque está claro que King tenía esto —o algo muy parecido— pensado de antemano, desde la escena con el demonio de la puerta por la que entra Jake, al menos; pero de todos modos no me gustó. La parte de Sussanah, que ya era la que menos me gustaba del ka-tet, llegó a aburrirme por momentos, empañando un poco el resto de la fantástica historia de la novela.

Nota: 9. Los lobos del Calla es una novela apasionante a pesar de las máculas concretas que se le puedan buscar y una constatación más de lo grande que es La Torre.

«¡Pistoleros, a mí!»

Partes anteriores de La Torre Oscura:
El pistolero Nota: 4.
La llegada de los tres Nota: 7,5.
Las tierras baldías Nota: Nota: 10.
Mago y cristal Nota: 7.

Otras novelas de Stephen King:
It Nota: 8.