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lunes, 3 de octubre de 2011

'Allo 'Allo! (1ª temporada) - BBC, David Croft y Jeremy Lloyd

'Allo 'Allo! es una serie británica sobre un pueblo en la Francia ocupada por el ejército nazi durante la IIGM. Se empezó a emitir en BBC-1 1982 y llegó a España por medio de los canales autonómicos en 1986.



En un pequeño pueblo, más concretamente en la única taberna que hay en él, el establecimiento de René Artois (Gordon Kaye) se reúnen habitualmente los nazis del lugar, a tomar sus cervezas y sus vinos. René es un tipo tranquilo que no quiere ganarse problemas con el bando que parece ir ganando la guerra, así que se hace el simpático con el coronel Von Strohm y su perrito faldero el capitán Geering. No obstante, un día (el del primer capítulo), sin comerlo ni beberlo, se verá metido de lleno en el apoyo a la resistencia gaullista que devuelve pilotos ingleses a su país. Así, la líder de la resistencia, Michelle Dubois, pondrá a René al cuidado de dos aviadores, el oficial Fairfax y el oficial Carstairs que se hospedarán en su taberna; lugar de reunión —insisto porque es importante— de los nazis del pueblo.

«Escuchen atentamente, porque solo lo diré una vez...»

Con esta pequeña introducción queda claro que la serie es una comedia de enredos, ¿no? Pues aún no os he puesto al corriente de todo. Además de lo dicho, que no es poco, hay que añadir al tema que René está casado con Edith —una mujer bastante mayor que disfruta «cantando» (esta es una forma muy amable de referirse a lo que ella hace) ante el público del establecimiento— y a la vez mantiene un romance con Yvette. Y otro con María. E Yvette no sabe nada de María, ni esta de Yvette, y ambas creen que cuando termine la guerra, René dejará a la bruja horrenda de su mujer y entonces se casarán con él.

Comedia de enredos como decía, ¿no? Pues aún no he terminado. Resulta que al pueblo llega de repente Herr Otto Flick de la Gestapo en busca de «La virgen caída de los grandes melones», un cuadro del famoso pintor Van Clomp. Flick es duro y terrible, sobrino de Himmler y viene a por ellos. ¿Y qué pasa con el cuadro? Bueno, resulta que el coronel Von Strohm y el capitán Geering lo han robado y lo han ocultado en la despensa de René para venderlo cuando acabe la guerra y darse la gran vida.

Así, nuestro pobre tabernero oculta una pintura buscada por la Gestapo para dos oficiales alemanes, mientras oculta a dos oficiales ingleses al servicio de la resistencia y a espaldas de los alemanes y mantiene dos romances a espaldas de las demás participantes de cada uno de ellos. Para volverse loco, vaya.


Como la historia no podría ser más rebuscada, cada episodio empieza con un resumen en el que René pone al espectador al tanto de lo sucedido hasta la fecha. Vista toda seguida no es tan necesario, pero seguro que con un capítulo semanal y con el espacio entre temporadas, el público original veía estos resúmenes mucho más útiles.

El guión de la serie es realmente fantástico, con momentos realmente hilarantes y que tratan abiertamente y sin tapujos temas como la prostitución o la homosexualidad, de un modo que aún hoy en día resulta muy espontáneo. Chistoso, rocambolesco y teatralmente exagerado, sí; lo que queráis, pero hablan de ello con sencillez, cosa que a muchos otros creadores parece rascarles mucho las tripas. Por lo demás, aquí se ridiculiza a todos: es cierto que los nazi parecen estúpidos, pero los franceses y los ingleses se llevan su ración de palos como todos los demás. Ese toque tan igualitario... es realmente muy digno.

El reparto es fantástico, empezando por el magnífico Gordon Kaye, que interpreta a René. Sus ojos bizcos, su cobardía, sus engaños... hace a un personaje tan exagerado y tan creíble a la vez. René es el egoísmo, la mentira y la supervivencia a toda costa; Gordon Kaye lo hace humano. Todas las mujeres de la serie, Kirsten Cooke (Michelle Dubois, la de la resistencia), Carmen Silvera, Vicky Michelle y Francesca Gonshaw (la esposa de René y las dos amantes) y por supuesto, Richard Gibson (el frío miembro de la Gestapo) y Guy Siner (que interpreta al teniente Hubert Gruber, un miembro homosexual del ejército nazi, con el que se viven algunos de los momentos más carcajeantes de la temporada).


El problema de esta serie, sobre todo visto en perspectiva, y viendo a las maravillas y a las pedazo producciones a las que nos han acostumbrado en la última década, es que todo se ve demasiado cutre. No es un problema infranqueable, desde luego, la serie tiene bondades de sobra para conquistar al público actual, pero sí se ve todo demasiado pobre, demasiado falto de presupuesto. No por la época, o no solo; es algo más. Hace un efecto feo, nada más; pero insisto en que es obviable. La serie merece sobradamente la atención de los espectadores.

Momentos destacables:
—la escena de presentación de los aviadores ingleses
—los momentos románticos entre René y sus amantes (con esos vegetales apelativos cariñosos) .
la ejecución.
—los gags homosexuales de Hubert.
—las misteriosas parafilias de los oficiales alemanes, que incluyen una batidora de huevos, un apio y un casco de aviador (al que en la serie llaman «casco volador»).



Nota: 7,5. 'Allo 'Allo! arranca con una temporada más que decente llena de humor, de crítica, presenta a unos personajes hilarantes en un contexto tan absurdo como cruel y nos mantiene al tanto de una premisa tan ridícula como «la búsqueda del lienzo de La virgen caída de los grandes melones».