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martes, 25 de octubre de 2011

Estrenos 2011 que abandonamos (I)

Laulau y yo le hemos dado una oportunidad a un puñado de series (por el momento Ringer, Up all night, free agents y The Secret Circle, en ese orden). A ambos nos sorprendió Ringer, de la que creo que esperábamos algo menos —ya la comentará Lau más detalladamente— y Up all night, de la que al menos yo, lo admito, esperaba un producto entre aburrido e inmundo.

Esas no las hemos dejado. Pero Free Agents (NBC)  y The Secret Circle (CW) sí. ¿Por qué?




Free Agents no es una serie horrible, ni mucho menos. Es regulera tirando a mala, pero vamos, que en antena se mantienen cosas mucho peores. Pero es que Free Agents no consigue hacer gracia... y es una comedia, vaya. Los diálogos de la serie, por lo general, carecen de chispa y toda la serie está impregnada de una extraña sensación de «hey, esto ya lo he visto antes» que la vuelve extremadamente previsible, eliminando parte del interés que se pueda obtener a pesar de todo.

Hank Azaria tiene cierta gracia en pantalla, aunque muy lejos de lo que esperaba de la voz detrás del jefe Wiggum, Apu y Moe. Kathryn Hahn juega en una liga menor. Él es un poco el típico prota patético de sitcom, y vive situaciones de típica sitcom. Lo siento, NBC, pero sin que la serie sea vomitiva, no consigue llamar la atención. ¡Serie descartada!
Nota: 4.




The Secret Circle podría ser una gran serie. Hablo absolutamente en serio. La introducción —antes de la cortinilla de créditos de inicio del primer capítulo— con un rollo que podría poner contra las cuerdas a Supernatural (súper fans de la serie aparte, los fans —de lo que sea— nunca se atienen a razones). A partir de ahí, entiendo perfectamente la filosofía de la serie: si una versión descafeinada y a veces absurda de Vampiro (el juego de rol, con su mascarada, sus jerarquías y todo) ha calado tanto; ¿por qué no va a ser igual con una versión descafeinada y absurda de Mago? Pues, señores de la CW, porque la HBO juega una vez que vosotros no podéis (no para esa franja de público, al menos): exacto, las tetas. Hay capítulos enteros de True Blood que se resumen en unos grandes melones (como los que pintaba Van Clomp). Aquí no.

A partir de la magnífica introducción de la serie, la historia cae, se desploma, se hunde y se cubre con tierra, los personajes son adolescentes tirando a tópicos, con su triángulo amoroso, sus torsos depilados (los adolescentes yankis son un poco... nenas, ¿no? Qué manía de ponerlos a ellos tan depilados como a ellas, por favor, ¡si hasta llevan las cejas más arregladas! ¿Dónde se ha visto?). Es difícil, en serio, que a partir de unos primeros minutos tan evocadores, se reduzcan a... eso. Bueno, qué, ¿dónde está la reina cotilla? Es lo único que falta.
Nota: 4.


¿Alguno le ha dado una oportunidad a los estrenos de este año? ¿Qué opináis de ellos?