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viernes, 7 de octubre de 2011

Forrest Gump - Robert Zemeckis

Tom Hanks era el monstruo de los 90, el chico de Oro, ¡era el iPhone de los 90! La gente aún no sabía qué tal estaba la peli pero ya se emocionaba porque salía Tom. Tom Hanks, que ya había sido nominado al Oscar al mejor actor por Big en 1989 y lo había ganado cinco años después por Philadelphia volvía a ser nominado y recuerdo que muchos comentaban que no se lo iban a dar dos años seguidos. Pero Forrest Gump no solo le valió el Oscar, le valió mucho más. Esta fue la película que lo marcó para siempre.

Desconozco cuál fue su efecto en otros países, pero recuerdo a mis compañeros de clase (cuando salió la película en España yo tenía siete años y pico —fue ese glorioso año que nos dejó Forrest Gump, Pulp Fiction y Cadena Perpetua—) diciendo a gritos «¡¡Corre, Forrest, corre!!» cuando alguien se ponía a correr. Sí, recuerdo que varias de las frases de esta película se colaron entre las frases-recurso de mi generación: «La vida es como una caja de bombones», «tonto es el que hace tonterías», y otras. Forrest Gump, que a mí no me parece la mejor película de su año, pero sí una de las mejores de su década —y es que ¡menudo año el 94!— y, en cierto modo, una de las grandes del cine.



Quizá hasta este último visionado no la tuviese tan-tan encumbrada. Forrest Gump me gustaba, sí, y la recordaba con cariño; pero no era consciente de toda su profundidad, de ese viaje por la superficie de unos Estados Unidos que son pintados por momentos con crítica ensañada (especial mención a varias de las cosas que se dicen sobre el ejército y, desde luego, a su experiencia en la universidad; aunque no menos los constantes tiroteos sobre figuras públicas o el racismo)  aunque en otros se ensalcen algunos de sus ideales, como el de que las personas se hacen a sí mismas y cualquiera puede triunfar (la parte de la pesca de gambas, las acciones en Apple...). Eso es Forrest Gump, una historia más o menos sencilla en el fondo, la superación personal de un retrasado mental —que no especial, ni nada, que no es un insulto, es denotativo; flamers en comentarios, por favor— y su inserción en momentos clave de la historia estadounidense.


La forma básica de presentar la película es sencillamente magnífica. Forrest Gump se sienta en un banco a esperar un autobús e inicia la narración de su peculiar, interesante, divertida, cruda y a la vez entrañable historia a las distintas personas con las que comparte la espera. A veces abandona la secuencia porque ya no tiene más que decir y en el banco vemos a otra persona distinta a aquella a la que empezó a contárselo, y son estos quienes le hacen preguntas y, de algún modo, encauzan el hilo de la película. Asistimos así a los principales periodos de la vida de Forrest:

— Empieza con su entrada al colegio («se ve que a tu madre le importa mucho tu educación») y la presentación de su «muy mejor amiga» Jenny (Robin Wright), que —como sabrá la mayoría de vosotros— será una constante durante toda la historia. Nos presenta una infancia difícil, crítica con la intolerancia y, a su manera, completamente lacrimógena. Problemas físicos, problemas mentales, abuso sexual y lo que hoy en día llamaríamos acoso escolar. Hermoso panorama.

—Sigue con su accidental entrada en la universidad (debido a lo mucho que corre el chico y las conocidas becas deportivas de las universidades estadounidenses). Jenny va a una universidad solo para mujeres y en escenas sueltas que se desperdigarán por toda la película, Forrest muestra su cara de caballero de brillante armadura, de protector y enamorado. No podía ser de otra forma.

«El hombre pequeño enfadado de la universidad pensó que era buena idea ser presidente, pero a alguien no le pareció tan buena idea...»

«Puede creerlo? Después de 5 años jugando al football recibí un título universitario»

Después da con sus huesos en el ejército, donde conocerá al teniente Dan Taylor (Gary Sinise) y a Bubba (Mykelti Williamson), el experto en gambas. Me parece delicioso el momento en el que comenta, con toda su inocencia, que encajó en el ejército «como un pastel en el molde», aunque toda esta parte está llena de momentos perfectamente reconocibles, a veces por su tendencia a la lágrima fácil (la verdad es que creo que es un punto del que se abusa ligeramente).  Me encanta la escena de las muertes de los antepasados de Dan, con ese toque cómico que baña gran parte de la película y, por supuesto, el paseo bajo All along the watchtower y el inicio del monzón.

—Tras su regreso de Vietnam asistimos a la progresión de Forrest como jugador de ping-pong, a la concesión de una medalla de honor, la preciosa escena del discurso y el breve reencuentro en la concentración antiVietnam en el Monumento a Washington.

—Reunión con Dan Taylor. Año nuevo. Barco de gambas, fracasos y éxitos. Destaco aquí la tormenta en la que Dan Taylor parece absolutamente loco (el doblador a castellano merece un puto premio, porque suena igual de lunático que en inglés) y también el momento en que «hace las paces con Dios». Y llegamos al cáncer. La madre de Forrest se muere de cáncer, la gran lacra sanitaria, que se atará perfectamente con el tratamiento que después harán del SIDA.

—Cambio de vida, acciones en Apple Inc. Forrest dispone de una asombrosa fortuna, supongo que recalcando el hecho de que en Estados Unidos todo el mundo puede triunfar, del mito del hombre que se hace a sí mismo. Y vuelve Jenny, fugaz como siempre, cálida y fría; buscando un hogar, Sweet Home Alabama, y unos brazos amigos; buscando refugio. Jenny, Jenny. Declaración, rechazo, palabras, sexo... y huida; toda una escena para el recuerdo. Natural, creíble... y triste.

—Forrest desolado se entrega a la carretera y echa a correr. 3 años 2 meses 14 días y 16 horas de carrera de una punta a otra de Estados Unidos y vuelta a empezar. Una y otra vez. Como en toda buena película estadounidense, se aprovecha este momento para lucir banda sonora y paisajes. Y un día se cansa. Fin de la huida mental. Y después incluso Jenny contacta con él. Y va a verla.

—Jenny tiene un hijo (¡Haley Joel Osment!). Se llama Forrest, como su padre. Jenny le dice a Forrest Sr. que tiene el SIDA, él le pide que se vaya a casa con él. Ella le pide que se casen y así lo hace.Dan Taylor y su prometida asisten a la boda. Tras un tiempo el SIDA se lleva finalmente a Jenny, que se entregó a una vida de amor libre y drogas, la perdición de tantos hace solo unas décadas. Y Forrest se queda con Forrest Jr. y lo lleva a coger el autobús del colegio, cerrando el círculo más amplio de la película. Pluma incluida.



Quiero destacar a mayores el precioso menú del DVD con la dichosa pluma cayendo lentamente hacia el fondo de la pantalla con la misma música con que lo hace en la película y con un sencillísimo menú a la derecha.


Haciendo la reseña me encontré en Wikipedia con una curiosidad que me pareció muy graciosa, os la dejo «En una escena el personaje de Gary Sinise le dice al de Hanks que el día en que sea capitán de un barco camaronero él será astronauta. Al año siguiente, Hanks y Sinise protagonizarían "Apolo 13" dando vida a dos astronautas.»


En resumen, Forrest Gump me parece no solo una gran película, sino una de esas películas que se recuerdan. Dicen que Tom Hanks creía que iba a ser una película de consumo rápido y que no calaría nada en la gente, la verdad es que me sorprende que pudiera pensar tal cosa. Me parece de una calidad y un carisma bastante arrolladores.

Nota: 9. Una gran película y unos personajes memorables. Suponiendo que alguien no la haya visto, por favor, hacedlo. Aunque no crea que mereciese ese Oscar a Mejor Película, está claro que es una cinta extraordinaria.


Otras películas de Robert Zemeckis:
Regreso al futuro.
Regreso al futuro II.
Regreso al futuro III.
—Lo que la verdad esconde.