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lunes, 29 de agosto de 2011

Las tierras baldías (La Torre Oscura, parte 3) - Stephen King


El primer libro que leí de Stephen King, no sé si lo dije alguna vez, fue Los ojos del dragón. Y me pareció muy malo, la verdad; tanto que renuncié a interesarme por el resto de su obra. ¡Así de malo me pareció! El caso es que mucho tiempo después (unos 9 años después, de hecho), uno de mis amigos con el que más coincido en gustos me insistió e insistió en que leyese El Pistolero, la primera entrega de La Torre Oscura. Yo, que soy un tipo insidioso y malvado, quizá me debatí interiormente entre hacerle caso por nuestras abundantes coincidencias o ignorarle por mi opinión losojosdeldragonizada que tenía del autor... pero me decanté por mis prejuicios. «King no me gusta y no voy a leer el pistoler, jum, jum»; o algo así. El caso es que me tendió una trampa y me regaló el primero por un cumpleaños —sucio traidor— y me lo leí, claro; qué menos. Y bueh... se dejaba leer sin más, un poco farragoso y aburrido, aunque más interesante que Los ojos del dragón. No quedó satisfecho con el resultado, porque un año después me regaló La llegada de los tres, con motivo de otro cumpleaños, claro. Y ahí consiguió su propósito: me enganché a la Torre. La primera mitad del segundo libro es perfecta, interesante, rápida y molona; la segunda mitad decae un poco, pero sigue siendo genial, así que cogí —ya motu proprio esta vez— el tercer libro y lo devoré con ansia inusitada. 3 días para sus 630 páginas. Esto, señores, les aseguro que no es normal.



No, la lectura de Las tierras baldías no fue normal, no podía dejarla. Leía y leía, con pequeñas pausas, siempre interesado en saber qué pasaba a continuación, si llegaban a explicarse las dudas que me devoraban. ¡Qué demonio de los cliffhanger! — Iba a poner «dominio», pero me salió demonio y creo que, siendo King, le da un matiz gracioso.

El caso es que en esta tercera novela de La Torre, la historia se retoma al poco de terminar la segunda. Ahí tenemos al trío protagonista caminando, dirigiéndose hacia lo que esperan que sea La Torre, un viaje marcado por la casualidad (¿o la causalidad?), por las fuerzas que mueven el mundo. Un viaje guiado entre despiadada e indiferentemente por el...

«Ka.»

Y así, nos topamos con Mir, Shardik, el Oso, el guardián de una de las puertas —que sirve para hablarnos de la grande ; que como tantas otras cosas de este mundo, combinan la tecnología y la magia, la obviedad y el misterio; todo retorcido por una mente enferma; y a partir de aquí, el viaje ya está dirigido por el Haz, una corriente de fuerza que sirve de guía a quien sabe apreciarla. La meta del viaje será Blaine. Y el viaje es un continuo in crescendo en el que King se toma la molestia, incluso, de explicar y tomar parte en la gran paradoja temporal de las anteriores entregas, profundizar en la mente de Roland y la de Eddie, y a hacer un capítulo pseudoespecular, con las acciones que hay a un lado y a otro en breves epígrafes de entre media y dos páginas. Da acción, da misterio, da magia y, ante todo, mantiene el interés. El interés por conocer ese extraño pueblo o a las gentes de Lud, la intriga que en todo momento rodea a Blaine, a su uso y a su estado actual; la adorable presencia de Acho, el terror de la locura en Jake, el febril desdoble de Roland. ¡Qué decir! Todo incitaba a seguir leyendo, siempre un poco más; hasta el final del libro, que hará que muchos deseen una lenta muerte para King —sobre todo quienes hayan leído el libro en su año de publicación— con ese final... EN MITAD de una conversación. Imperdonable.


Por lo demás, me gustaría añadir una mención a la Redacción Final del señorito Chambers. Es genial, toda ella. Contextualmente con lo que cuenta la novela y como simple narrativa experimental, fue una pasada. Y el hecho de que el autor se permita una especie de coña interna, valorando lo complicado de la redacción y lo buena que es en boca del docente que la corrige, me pareció un detallazo hilarante.

Nota: 10. Nada de lo que quejarse, salvo ese final cortado por la mitad. Anda que...

«Y esa es la verdad.»

Partes anteriores de La Torre Oscura:
El pistolero Nota: 5,5.

Otras novelas de Stephen King:
It Nota: 8.