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lunes, 9 de enero de 2012

Birdy - Alan Parker

Por si acaso alguien busca una opinión rápida, clara y poco ambigua, diré: «Birdy es un peliculón».

Matizando un poco las cosas, diré que Birdy es una apuesta un poco rara de un director particularmente extraño. A Alan Parker, disculpen, a Sir Alan William Parker —de quien Laulau ya reseñó El expreso de medianoche, y al que quizá conozcáis por alguno de sus destacados musicales como Fama o Pink Floyd The Wall— le gusta hacer las cosas a su manera, le gusta contar las historias a su manera. Y si El expreso de medianoche fue una mezcla de valor y atrevimiento a finales de los 70, Birdy, en cambio, es un bello canto a la amistad y una ácida crítica al ejército y a militarización.

La película se basa en la novela homónima, escrita por William Wharton.


Al era el malote del barrio. Era un tío duro y ligón. Birdy tenía ciertas (¿ciertas?) taras sociales, pero se le notaba buena persona desde el principio. Birdy estaba obsesionado con las aves y se dedica a capturar palomas y adiestrarlas como mensajeras. Después ambos son reclutados. En el presente, Al vuelve por una fractura que hace que le pongan una mandíbula de acero y se encuentra a Birdy en el manicomio. Birdy no habla, permanece acuclillado y se mueve de forma extraña. Birdy desapareció un mes y cuando se lo encontraron había dejado de comportarse como una persona; su psiquiatra (comandante, por cierto) cree que Al puede ayudarlo en su recuperación.


Los protagonistas y sus actores:
—Al es, de joven, el típico adolescente chulito que se cree la repera, vaya; aunque hay que admitir que posee un puntito de nobleza que lo hacen huir del prototipo más básico. El actor que lo encarna es Nicolas Cage, y contra todo pronóstico, me parece que lo hace bastante bien. El señor Cage es uno de los actores que, en general, más me desagrada. Odio su cara para todo, odio su voz y la mayoría de los papeles que acepta, pero en Birdy, que tenía 20 años recién cumplidos, el joven prometía. El actor de doblaje de Cage, como siempre, da el tipo en la mayor parte de escenas, pero cuando se llega a un momento particularmente emotivo... resulta inadecuado o insuficiente. A vuestro gusto lo dejo.
—Birdy es un personaje sencillamente encantador. Está completamente alejado de la realidad, lo que hace que por momentos haga gracia y en otros dé una lástima absoluta... o den lástima las personas que lo tratan bien, que le son cercanas y a cambio reciben un trato frío y distante, como la chica del baile (pobre, pobre chica). La interpretación a cargo de Matthew Modine es increíble. Vívida, triste... es genial.


Mis momentos favoritos:
—La escena del «vuelo» con el disfraz de paloma es la primera que me llamó la atención realmente. Quizá el señor Parker abusa demasiado repitiéndola tres veces, pero aunque solo sea por la forma en que cae Birdy, casi como un saco amorfo. Aunque después la película mantiene un nivel muy alto casi constante. La ventana de la habitación de Birdy y la actitud de este, cómo controla en todo momento la actitud de su inquietante (y adorable) personaje; las reflexiones de Al sobre el ejército y sobre el trato a los enfermos mentales.


—Los dos momentos en los que suena «La bamba». Sobre todo el segundo, que quizá sea la escena más divertida de la película.
—La escenas de Birdy en la jaula.
—La escena del «vuelo» en bicicleta.
Tras el accidente de helicóptero y la brutal explosión, toda esa escena entre los gritos de Birdy, el graznido de cientos de pájaros, el paseo entre los cadáveres y el fuego... la explicación del trauma, y de la solución al mismo, de Birdy. Es una escena espeluznante.


El final, que durante unos instantes amenaza con ser malo-malo y digno de Antena 3, cambia de repente y alza el vuelo. Hay películas cuyo final empañan un casi perfecto visionado, Birdy no es de esas, en mi opinión y combina a la perfección el dramatismo, la alegría y la duda.


La música está a cargo, ni más ni menos, de Peter Gabriel. En general tiene poco cuerpo y acompaña tranquilamente de fondo; pero es muy bonita y, en general, muy apropiada. Aunque abusa, sin duda, de los efectos de teclado, cosa que, por otra parte, es casi inherente a la década de los 80.


Premios:
—Cannes: Gran premio del jurado.

Y aquí, por si os ha interesado la película, os dejo el tráiler (en inglés):



Nota: 8. A la película le faltan ciertas cosas, pero en cuanto a su historia y sus personajes es difícilmente mejorable. Quizá por momentos peque de simple y en otros de inconsistente, pero no creo que Birdy sea una película que apele a la razón, es una película de ver y disfrutar. Sin más.