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lunes, 30 de enero de 2012

Un pequeño comentario sobre estirar odiosamente las series

Si hay algo que odio de la mayoría de series conocidas españolas, es la absurda tendencia a estirarlas y estirarlas como si de un chicle Boomer (¿se siguen fabricando?) se tratasen. Odio las larguísimas y cuantiosas temporadas de Cuéntame y Hospital Central, por ejemplo. También odio la filmación cutre que caracteriza a muchas de ellas, que parece que han dejado nuestros formatos anclados en los últimos años de los 80 o los primeros de los 90. También odio el humor cutre y algo malhablado de nuestras poco cómicas comedias, pero eso queda para otro día. Hoy vamos a hablar de estirar cosas que ya están cedidas y resultan feas.

El caso es que esta semana cogí por banda The killing, y con 7 u 8 capítulos vistos me parecía una pasada. Una serie magnífica, en serio. Pero entonces empiezan a tumbar las teorías de la temporada y a reenfocar el caso. Bueno, vale. Y entonces la serie sigue y, a capítulo y medio empiezan a tumbar la nueva teoría. Y acaba la temporada tal y como empezaron. Sin nada. Sin hipótesis.

He de decir que me enteré muy poco antes de ver los capítulos hablando con una amiga en el Dragon's; y menos mal, porque creo que si no habría abandonado la serie antes del final de temporada.

En cualquier caso, sé que ya no voy a seguir con la serie, porque me ha generado la sensación de 13 capítulos perdidos y de un montón de relleno. No me gusta que se eche todo por tierra y el final solo me produjo una enorme decepción y la sensación de que, bueno, tenían que estirar la serie porque había triunfado.

Luego dirán que si la AMC es la nueva HBO y un montón de cosas del estilo; pero son esas cosas las que hacen que le tenga tirria a la cadena. El inexplicable (e insostenible) estiramiento de la grandísima Breaking Bad parece que ya no era suficiente; y es que la horda de zombis para adolescentes parece que no puede mantener a todas las producciones.