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jueves, 1 de septiembre de 2011

Jurassic Park - Steven Spielberg

Tenía yo 6 años y 4 meses cuando esta película llegó a España. De aquella el cine no era una estafa ridícula e iba bastante al Fraga, que muchos vigueses recordarán con cariño; y allí estuve viendo el taquillazo del año de mano de Spielberg, al que por entonces conocía de Tiburón, Indiana Jones y ET.



¿Qué decir? Esta película fue la que me hizo leer el libro en el que se basaba, permitiéndome descubrir a Michael Crichton, que se convertiría en uno de mis escritores contemporáneos favoritos. La verdad es que vi esta película muchas veces desde entonces, aunque todas, creo entre los 6 y los 12 años. La compré en VHS y la vi una y otra y otra vez. Era una de mis tres películas más vistas, ahí ahí con Cadena perpetua (era un niño muy raro) y El gran Lebowsky.

El caso es que me dio la melancolía tonta y me apetecía ver algo entretenido de aventuras y recordé el ya clásico Parque de Isla Nublar y me decidí a darle un repaso actualizado... hace un año, más o menos. Luego Lau me dijo que también quería verla y al final decidí esperarla, y así Jurassic Park volvió al saco del olvido mientras dábamos preferencia a un montón de películas y series. No obstante, en Albacete aprovechamos para volver a verla (tampoco es que hubiera mucho más que ver). He de admitir que creía que en 12 años las cosas habrían cambiado mucho, ¿no? Pero no, no tanto. Ya no me sobrecogió como la primera vez que la vi, recuerdo que entonces los dinosaurios aquellos me parecían de verdad... estaban tan bien integrados en la película. Claro, los efectos especiales fueron mejorando y ahora estamos acostumbrados a examinar las cosas con un ojo mucho más atento, pero en el momento toda la parte de trabajo digital me pareció increíble. Aún hoy, de hecho, me parece un trabajo más que decente, alcanzado de nuevo en pocas ocasiones.

La fantástica banda sonora, del siempre genial John Williams es inolvidable. Aún me sorprendía tarareando ocasionalmente la canción —quizá esto influyó en mi deseo de volver a verla— se combina maravillosamente con las imágenes, la película es trepidante y activa, pero Williams, y alguna escena que ha conseguido hacerse mítica, consiguen que por momentos sea absolutamente épica o la del temblor del agua en los vasos ante los retumbantes pasos del tiranosaurio. Geniales, ambos.


¿Quien, por ejemplo, no recuerda la cara del velocirraptor y el círculo de vaho en la ventanilla?

El argumento es, supongo, conocido por todos. Un rico empresario, John Hammond (Richard Attenborough)  decide inaugurar un parque temático resucitando a los dinosaurios con el ADN que recupera de mosquitos coetáneos con ellos y atrapados en resina fosilizada como ámbar. Y a partir de ahí, la película es un paseo por el parque hasta que empiezan los problemas y se transforma por completo en una película de aventuras con momentos de mucha acción en el que pese a lo tenso que sea un momento siempre sabemos que lo peor aún está por llegar, pues siempre, de fondo se adivina la sombra de los terrible velocirraptores.

La dirección es muy rápida y muy efectiva, va a lo que va. Cámaras en movimiento, vistas desde lejos que pasan a primeros planos. ¡Ritmo, ritmo, ritmo! El guión de Crichton hace honor a la novela aunque se simplifica en muchos puntos enfocándose más a la acción que a los datos, lo que me parece que con la tónica taquillera de la película, es un evidente acierto. El reparto está bastante bien, es cumplidor y por momentos brillante: me gustan especialmente Attenborough, Laura Dern y los dos niños, Joseph Mazzello y Ariana Richards; aunque Sam Neill (Alan Grant, el protagonista) me parece forzado e insuficiente en algunas escenas —como cuando Grant está con Tim subido al árbol y el coche se les viene encima, me parece que no es capaz de poner una cara acorde, la verdad.

«Dios crea a los dinousarios, Dios destruye a los dinosaurios, Dios crea al hombre, el hombre destruye a Dios, el hombre crea a los dinosaurios.» Ian Malcolm.

No puedo dejar de quejarme, lo siento, del personaje de Wayne Knight, el informático gordo y un poco imbécil, Dennis Nedry. Esos personajes cargantes, estúpidos y doblados al castellano con una voz algo chillona y ridícula me revientan. Los odio. Y Nedry no es una excepción. No echo la culpa al actor, conste, es algo ligado al personaje y al trato que se le da en la peli. Jeff Goldblum, por su parte, cumple en su papel de petulante y excéntrico matemático como Ian Malcolm.


Anexo:
Los velocirraptores en realidad eran bichos rapaces de medio metro y tenían plumas, pero para el libro Crichton se basó en una taxonomía algo más antigua en la que incluían a otro género dentro del de los raptores; la versión para la película, como una especie de monstruo perfecto es ya para añadir efectismo. Aún hoy... dan una impresión brutal, y me parece un gran acierto la forma que se les dio, aunque Spielberg, indirectamente, haya conseguido una generación de gente engañada con la forma de dicho animal.


Nota: 7,5. Jurassic Park me parece una buena película de aventuras y acción, y tiene muchos ingredientes para ser grande y sobrevivir al paso del tiempo, más allá del que, en su momento, fue el mejor trabajo de efectos especiales hasta la fecha.


Dejo aquí un link en el que alguien comenta 10 grandes escenas de la película, pero, aunque está muy bien, está en inglés. Avisados quedáis.