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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Persiguiendo a Amy - Kevin Smith

La verdad es que no sé por qué, pero tenía una gran opinión sobre Kevin Smith. Sí, recuerdo que Dogma me encantó, y recuerdo Mallrats con buenos ojos (aunque me da miedo volver a verla), pero la verdad es que Jay y Bob el silencioso y Clerks... tampoco es que me encantasen; así que no sé a qué venía mi idea de que Persiguiendo a Amy tenía que ser genial. Quizá fuera porque muchos internautas opinan que esta es la mejor de Kevin, pero a mí me pareció una película excesivamente predecible y un tanto aburrida.



Los ingredientes más típicos de Kevin están ahí, es cierto. Esa misoginia, el amigo extrañamente friki y borde que resulta ser el factor más hilarante de la peli. Fórmula que repite, por ejemplo, en las películas de Clerks, que son bastante parecidas a estas en muchos otros puntos. Jay y Bob, los chistes sobre el mundillo friki —cómic, Star Wars, etc.—, la presencia de Ben Affleck, que la chica de la peli sea más bien poco agraciada... en fin, ingredientes de la casa, vaya.

La peli trata sobre la vida de Holden McNeil (Ben Affleck) y de su inseparable amigo Banky Edwards (Jason Lee), creadores de Bluntman & Chronic (un cómic cuyos protagonistas son la mezcla de Batman y Robin, como habrán podido suponer los más sagaces, y los casi siempre gracioso Jay (Jason Mewes) y Bob el Silencioso (el propio Kevin Smith) —Jay y Bob el silencioso contraatacan aparten, menudo tostón de peli). Holden se enamora a primera vista de otra artista del mundillo, Alyssa Jones (Joey Lauren Adams) que resulta que es lesbiana y entonces se muestra reticente y prefiere mantener una relación de simple amistad.

Bueno, no hay que echarle mucha imaginación, la película, sí, va de como Holden se camela a Alyssa entre gags de un Bandy Edwards que, por momentos, es lo único salvable de la película, aparte de alguna que otra referencia friki de esas a las que Kevin es muy aficionado.

El desarrollo del conflicto es moderadamente natural, dentro de las extrañas circunstancias y, ante todo, bastante ágil, aunque se enfarraga un poco según se acerca al final y se sigue dando vueltas y vueltas a lo mismo. La resolución de trama del final, si bien coherente (pensé lo mismo del «colega» en Clerks; veo una homosexualidad latente muy clara en los arquetipos «amigo» de la obra de Smith), me sonó a recurso un poco cutre tras llevar toda la película dándole vueltas, al menos.

Mi opinión es que se trata de una película prescindible aunque mantiene, realmente, el estilo y la línea de su creador. Actúa su grupo fiel, el guión es del estilo habitual —cargado de un humor friki con tendencia a ser un poco irreverente—, una imagen un poco pobre pero que cumple con la intención de la película... es Kevin Smith, señores, es Kevin Smith haciendo Kevin Smith. Ni más ni menos. Solo que, personalmente, con ciertas crisis de ritmo y un final que hace que bien ese mismo final, bien gran parte de la película sean poco más que divagaciones de relleno.

Una escena como recuerdo:
—Sin ninguna duda, la explicación del título de la película. Me pareció el momento más emotivo de la película y, además, me resultó fácil empatizar con el pobre Bob, siempre tan callado. Una escena genial, la verdad.

Esa es.
—Y esta la otra, la escena del calcador:


Nota: 6. Si generalmente os gusta el cine de Smith, os compensa echarle un vistazo, no me parece una gran película, pero tiene toques divertidos y el sello de la casa. Personalmente no comparto, en absoluto, la idea de que esta es su mejor obra, que parece ser una idea estandarizada en internet. No. No. No.