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martes, 26 de julio de 2011

Big Love (3ª temporada) - HBO, Mark V.Olsen y Will Scheffer

Llegamos con esta entrada a la tercera temporada de esta fantástica serie, la que en mi opinión es la mejor de todas. La trama del casino indio para mormones: un casino «limpio, apto para niños, sin tabaco ni bebidas». Un «monopolio» como dice el propio Bill.



Con los Henrickson y Don Embry —al que en esta temporada dedican una subtrama entera— metidos en el tema del casino y Bill en concreto desarrollando más y más su relación con Ana, con Roman Grant —ese grandioso Harry Dean Stanton, que gana y gana con el paso de los capítulos— en la cárcel en espera de juicio y su hija Nicolette infiltrada en la fiscalía y con Albert Grant usurpando el poder de su padre y Lura metiéndose a manipular todo lo que puede, la verdadera mano tras los hilos de las acciones de Alby; Big Love muestra su mejor cara, con intrigas —como los testigos ocultos contra Roman— y giros de guión— como los de La Carta y aquellos que constantemente unen y separan a Bill y a Roman— y probablemente con los mejores ataques y contraataques en negociación que luce la serie. Además de tener algunas de las escenas más memorables de toda la serie, de las que hablaré más adelante.

«Yo siempre he pensado que las creencias y la fe son algo personal, que nadie tiene que justificarlas ante nadie.»

Si hay algo que comentar de esta temporada es la grandeza de uno de sus capítulos en particular: Oh, está todo bien (3x06). Todo en este capítulo es grandioso. La familia se dirige al «corazón del mormonismo», al monte Cumorah (en Manchester, Nueva York). La confesión sobre las anticonceptivas de Nicolette; la escena en la que un Bill solo en el monte Cumorah busca al Padre Celestial sin encontrarlo mientras su familia asiste a la representación. Se nos muestra a un Bill solo, perdido, «abandonado». De fondo, en el estadio, los mormones celebran su fe y en primer plano Bill muestra su soledad y falta de seguridad. Sencillamente magnífica. También la escena final en la que ya perdido el bebé de Sarah —del que la familia no sabía nada—, se informan unos a otros por los walkies que llevan en los coches —silenciados por la música, un recurso que Big Love utiliza en otras ocasiones con, creo, mucho éxito—. Este capítulo es una búsqueda y es un fracaso. Es una brutal contraposición constante: los paisajes que se alternan, sucediéndose, más y más verdes desde ese principio en Nebraska; y todos los problemas que se suceden agobiantes, como viejas heridas, ocultas unas, olvidadas otras.

Por supuesto la serie tiene otros momentos magníficos, entre los que podría destacar:
—El discurso de Nicolette al final de La fiesta del barrio (3x01) cuando calla a todos esos vecinos ansiosos de juzgarla.
—La cámara lenta de la salida de Roman Grant del juzgado acercándose a Nicolette y el empujón. Las dudas que se pueden ver en los ojos del profeta cuando mira después a su hija.
—El destape del doble juego de Nicolette en Roces (3x08), en plena calle. Genial. La verdad es que esta actriz se merece todos sus premios y nominaciones.
—Y por supuesto el momento final de la temporada, cuando Joey entra en la habitación de Roman —que está tocando la guitarra— y lo mata sin heroísmos ni épica, muy en el rollo de la HBO, mientras la escena se alterna con la reconciliación del núcleo de la familia JHenrickson tras todos los problemas pasados. Fantástica, magnética y, a su manera, escalofriante. Come, come, come to me.



Aquí la promo:





Entre los personajes nuevos, me parece que solo cabe destacar a JJ (Zeljko Ivanek): que se adivina como futuro "malo" de la serie, aunque resulta evidente que carece del carisma que han lucido los grandísimos Roman Grant y Hollis Green.

«No acabaremos en las tinieblas. Ten fe.»

Nota: 10. La serie tiene 5, pero ésta es La Temporada. Así de simple.


Otras temporadas:
Segunda Nota: 9.
Primera Nota: 9.