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martes, 19 de julio de 2011

Big Love (1ª temporada) - HBO, Mark V.Olsen y Will Scheffer

Big Love es una de esas series de las que no sé qué pensar en sus primeros capítulos. Si no fuese de la HBO, de hecho, y me informase sobre la serie, es posible que no me hubiese animado a verla.



Bill Henrickson (Bill Paxton), de Utah (un estado eminentemente mormón), dueño de una empresa para el hogar llamada Home Plus, es un mormón polígamo (la poligamia es ilegal) casado con Barbara Henrickson (Jeanne Tripplehorn), Nicolette Grant (Chloë Sevigny) y Margene Heffman (Ginnifer Goodwin). Cada esposa vive en una casa individual comunicada por un jardín común y se rotan a Bill, lo comparten. Cara al público, Barb y Bill son un matrimonio completamente normal, mientras que Nicolette y Margene son vecinas-amigas de la familia.

Supongo que la forma más sencilla de considerar esta serie es tratándola como un drama familiar (multifamiliar, de hecho): los problemas que Bill tiene con sus esposas y los que éstas tienen entre ellas. Pero la serie no se queda ahí, mostrando también los problemas sociales, económicos y religiosos que los rodean. Pero la serie tampoco se queda ahí, introduciendo a otros personajes magníficos que ayudan a configurar una red de familias polígamas que van desde la «normalidad» de la gran familia de Bill, a la más mezquina y dictatorial familia de su padre, Frank (increíble el papel de Bruce Dern que desata todo el odio y la bilis que podamos albergar), o de Roman Grant (un malo magnífico de la mano de Harry Dean Stanton), padre de Nicolette y Profeta de Juniper Creek (la comunidad de mormones polígamos en la que nació Bill). Estos dos, Frank y Roman, ayudan a crear una historia de intrigas, de mafia religiosa que le dan vida y misterio a una serie que, sin esto, es muy poco probable que hubiera dado tanto de sí.

Los personajes (me explayo tanto para no volver a ellos en las sucesivas temporadas):
—Bill es un empresario obligado a combinar su vida, su máscara y su empresa (ayudado por su fiel amigo Don Embry (un magnífico Joel McKinnon Miller), que también tiene una familia basada en el principio.
—Barbara era una mormona de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (la mayor iglesia mormona), pero aceptó la poligamia al verse imposibilitada para concebir tras un cáncer.
—Nicolette es un personaje marcado por una fuerte dualidad de la que pocas veces sabe uno qué esperar y que es capaz de lo mejor y de lo peor.
—Margene era una chiquilla sin fe determinada que por amor a Bill acepta el principio del matrimonio plural y se casa con la familia ya compuesta por Barb y Nicky.
—Roman Grant es el profeta de Juniper Creek, y ayudado por su hijo Alby (Matt Ross, quien a lo largo de la serie tiene un registro genial, aunque en la primera no resulta tan evidente, pues se dibuja solo como un mero perro faldero), dirige un montón de intrigas y asuntos turbios en la sombra.
—Adaleen Grant (Mary Kay Place) es la mujer del profeta y es una tía dura y despiadada que hace lo que tiene que hacer para ayudar a su marido con su imperio de intrigas, mentiras e insinuaciones.
—Frank Harlow, padre de Bill, es uno de los apóstoles de la comunidad y un hijoputa sin escrúpulos que abandona a su hijo como a un perro cuando este tiene 14 años.
—Lois Henrickson (Grace Zabriskie, que se marca otro papelazo, sobre todo según pasan las temporadas), una de las esposas de Frank Harlow y madre de Bill, es otro de esos personajes que no sabemos si vienen o si van, un personaje caótico y algo desnaturalizado que se gana a veces la compasión y a veces el odio, igual que otros muchos.
—Joey Henrickson (Shawn Doyle) y su mujer Wanda (Melora Walters) forman un tándem extraño que altera el transcurso de la serie relativamente a menudo pero es difícil decir algo sobre ellos sin caer en destripes.
—Rhonda Volmer (Daveigh Chase, la que ponía la voz de Lilo en el Lilo y Stitch original), una jovencita de voz argéntea y adorable rostro, destinada a ser la nueva mujer del profeta Roman. No existen los ángeles, sencillamente.

«Podemos elegir entre ser humildes y que nos obliguen a serlo».

Desde el principio de la serie, Bill se ve abocado a meterse en terreno cenagoso, harto de los tejemanejes del mafiosil Roman Grant, Bill decide plantar cara y empieza a mover sus peones en el oscuro y fundamentalista tablero de ajedrez que hay en juego. Uno de los puntos fuertes de la serie, en mi opinión, es como Bill va mejorando sus estratagemas. Al principio Bill no tiene ni idea del juego que está jugando y el fracaso, el desastre, se huele constantemente; pero lo cierto es que su juego va mejorando capítulo tras capítulo, aunque cada vez se mete más a fondo obligándose a dar lo mejor de sí y confiar en la suerte y en los demás para sacar sus planes adelante y manteniendo siempre un ambiente de tensión que lleva a que muchos de los capítulos acaben en pleno clímax resuelto sólo a medias y en un cliffhanger atroz (recurso que se mantiene toda la serie, de hecho).

Además de todo esto, la serie juega con una banda sonora que le sienta como anillo (otro más) al dedo: desde el tema de apertura (original de los Beach boys) hasta las canciones de Rhonda Volmer, pasando por otras piezas muy conocidas que apoyan el curso de la serie en los más diversos momentos realzando su fuerza a la perfección.

La cortinilla de introducción es sencillamente genial; con toda esa luz, toda esa calma que se respira en ella incluso con la fractura del hielo, con los problemas. Familia, amor y caos patinan juntos mientras el hielo que los sustenta se resquebraja y los separa.



Si tuviera que escoger un momento de esta primera temporada, sería el bautizo mormón de Margene (al final de 1x10). Todo en esa escena es perfecto, aunque la verdad es que todas las escenas que implican la aparición del agua en esta serie son igual de fantásticas.


Otras imágenes en la calidad de ésta pueden verse en el sitio original, la página de la HBO, ¡donde las tienen clasificadas por capítulos! El enlace redirige a 1x10 en concreto.



Nota: 9. Incluso partiendo de una base que no creí que fuese a interesarme demasiado, la serie me cautivó inevitablemente. Grandes personajes, magnífico reparto, iluminación y banda sonora fantásticas y, por si fuese poco, una preciosa cortinilla de inicio. Una gran serie, muy recomendable... ¡y además ya está terminada!