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jueves, 14 de julio de 2011

A dos metros bajo tierra (2ª temporada) - HBO, Alan Ball

Bastante tiempo después, todo sea dicho, vuelvo a retomar A dos metros bajo tierras, tras una primera temporada que aunque le llevó un tiempo, me acabó gustando, convenciendo y enganchando.






¿Por qué tardé tanto? Pues la verdad es que el primer capítulo de la segunda temporada me pareció un infierno. Era aburrido de forma extraña, de forma difícil de lograr; era como si fuese la gran intención del capítulo. El inicio es poco interesante, la muerte de una actriz cutre de una peli cutre, pues vale. Carece de la cercanía de otras muertes sin gracia de la serie, que al menos tiran de la cotidianidad, del sentimiento de proximidad, de que esa persona es una conocida anónima; y carece por supuesto de la gracia o el interés de otras de las muertes. Después, el desarrollo del capítulo es un peñazo, sobre todo las partes que atañen a Ruth, un personaje que cuando no estaba en absoluto detallado era algo gris y que con cada capítulo que pasa es más y más cargante. El caso es que la primera vez que puse este capítulo, dejé la serie durante meses. La segunda vez lo dejé por la mitad y la dejé unas semanas; finalmente ahora, en verano, con mucho tiempo libre, decidí forzar ese capítulo y ver si los siguiente recuperaban un mínimo interés.


En defensa de la serie he de decir que sí, la temporada no era tan horrible como ese, a mi entender, infame capítulo podía dar a entender. En cualquier caso, la temporada no me gustó tanto como la anterior, la introspección aumentada en cada personaje... he de decir que en este caso concreto no me interesaba tanto. No son unos personajes que me atraigan tanto como para querer conocerlos tan profundamente. Nate y Dave me gustan, pero no me encantan, Claire me resulta algo indiferente (más, si cabe, con el paso de los capítulos; su historia cada vez me interesa menos) y Ruth... no la aguanto, sencillamente. Es un personaje demasiado soso, entiendo que Frances Conroy hace un trabajo espléndido y es ese hecho el que consigue que no me salte sus aburridas escenas con su novio ruso.


El caso es que Nate está con Brenda, Dave tiene problemas con Keith —graves problemas, de hecho—, Claire tiene problemas varios y Ruth tiene sus asuntos con el ruso de la floristería; y ese asunto familiar, que tal vez en otra serie, o con otros personajes podría intrigarme, interesarme... incluso divertirme ; en A dos metros bajo tierra solo me hastía. Puedo soportar los malos rollos entre Nate y Brenda, porque aunque ella sea una zorra que se lo va montando con un montón de gente al azar —asumiendo que la serie sólo se mete en días concretos y luego hace saltos, con lo que podemos asumir que su comportamiento es más o menos habitual— y él en un momento de bajón le haga un bombo a una exnovia —en fin, qué primor de prometidos—; porque molan. Sí, Nate y Brenda, individualmente, molan mil, locos perdidos como están. David mola, creo que Michael C. Hall consigue un personaje memorable a su manera (a mí, de hecho, me gusta más que el psicópata que encarna en Dexter; me parece, si bien no tan brillante, mucho más complejo); pero la verdad es que Keith, por momentos, es demasiado agobiante, prepotente, violento y algo asqueroso. El resto de los personajes —Claire solo por rachas—, aunque no tienen la importancia de estos, con lo que no afecta mortalmente a la serie, no me parecen tan interesantes y me aburren. Incluyo aquí a Ruth, al ruso, a la hija de Keith, a Lisa... en fin, a todos.


No obstante, el capítulo navideño es magnífico. Es el momento más maravilloso del año, (2x08), es un capítulo muy divertido, lleno de frases memorables y momentos relevantes y entretenidos por igual.




¿Si fueras marica y enterrador, qué querrías de regalo de Navidad?




Los otros grandes momentos de la temporada, en mi opinión, son las discusiónes en Yo te llevaré, (2x12), entre Nate y Brenda; y en La última vez (2x13) entre David y Keith. La verdad es que las relaciones sentimentales en esta serie son tan, tan desastrosas que, a su manera, consiguen momentos muy dramáticos, aunque cayendo un poco y por momentos en el drama telenovelesco más infame.




Sé que te han pasado cosas horribles, pero nos han pasado a todos; ¡y estoy hasta las narices de que lo utilices como excusa para ser una puta inmunda!




Nota: 7. Quizá la fórmula no consiga motivarme lo suficiente, quizá los personajes no den para tanto ajetreo; el capítulo de apertura, no puedo dejar de remarcarlo, le pasa factura, porque me resulta insufrible. Se deja ver y tiene algunos capítulos especialmente buenos en la segunda mitad de la temporada, pero lo cierto es que, en conjunto, no me parece en absoluto tan brillante como uno podría suponer por su fama y sus premios.