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jueves, 6 de enero de 2011

El círculo Oscuro - Douglas Preston, Lincoln Child

Conocía a los autores, Douglas Preston y Lincoln Child —unos tíos que suelen trabajar juntos— de una novela que leí hace unos 8 años; The relic, que tuvo versión cinematográfica homónima que, aunque apenas la recuerdo, creo que era bastante mala. Lo cierto es que la novela, en su momento —no sé qué pensaría ahora mismo; fue un libro que presté y nunca volvió y ahora mismo no me apetece volver a comprarlo— me gustó bastante. Una novela agobiante sobre una bestia suelta en un museo y  que presenta a un personaje que desbordaba carisma y suerte a partes iguales, el investigador Aloysius Pendergast, un híbrido de personaje de La Llamada de Cthulhu y 7ºMar, o algo así, que acabaría siendo el protagonista recurrente de estos escritores, aunque en el primer libro sea mero secundario.



El círculo oscuro continúa, pues, las aventuras de Pendergast, aunque seis libros después, seis libros que no he leído, aunque tengo uno de ellos en mis estanterías. El caso es que este es completamente autónomo y no sentí que me perdiese gran cosa, aunque no descarto que ciertos puntos me hiciesen más gracia conociendo a los personajes previamente.

Muy en la línea de estos autores —por los tres libros que he leído de ellos— , algo amenaza el mundo tal y como lo conocemos. En este caso es el Agoyzen, un secreto milenario budista que traerá el apocalipsis, o algo así; ha sido sustraído de su recóndito escondite y ahora hay que encontrarlo y devolverlo a su lugar. El problema, en este caso, es que nadie sabe qué es el agoyzen, los mismos monjes custodio sólo conocen la caja que lo alberga. Aloysius Pendergast y su pupila Constance Greene acabarán en un súper transatlántico de lujo en el que, como saben, también viaja el infame portador del Agoyzen. Su misión será encontrarlo a tiempo y pararle los pies.


Aviso spoiler, ¿qué es el Agoyzen:
el Agoyzen es un mandala, un esquema del cosmos cuya contemplación ayuda en a la hora de meditar —o eso es lo que entendí; las explicaciones de Wikipedia parecen confirmarlo—. No obstante, este mandala, en vez de sacar el lado más... pausado del ser humano, extrae su potencial para el bando caótico maligno. Muy resumidamente. No es que traiga el apocalipsis en sí, sino que el que lo ve se esfuerza en ello. Más o menos.
Fin de spoiler.


La novela tiene tintes policíacos, de investigación, tintes místicos (un poco más abundantes estos) y tintes de aventuras. No pretende marcar historia en el mundo de las novelas; es una obra pasatiempo bastante amena con un protagonista, Pendergast, que rebosa carisma y chulería —una especie de James Bond sin presupuesto para batcachar... bondcacharros, disculpad el lapsus—, con una pupila que sirve de voz de la normalidad en perfecto contrapunto; formando una pareja sólida que da ritmo e interés a las páginas de una novela que recurre, varias veces, a saltos de fe que harían temblar al mismísimo protagonista de Assassins Creed.

Me gustó especialmente el protagonismo de muchos de los secundarios, como los miembros de la tripulación del transatlántico, que servían de contrapunto a la pareja de héroes terriblemente carismáticos guays que, de otro modo, resultarían saturantes.
Quizá, para mi gusto, pierde fuelle hacia el final del libro, cuando la historia es ya casi completamente paranormal, aunque es cierto que nunca decaen ritmo o tensión, que tienden a frenético en casi todo momento.  La historia, en su conjunto, no es nada extraordinario; no destaca por lo bien que está narrado, ni por la originalidad, ni por lo sólido de los personajes... pero es perfectamente legible.

Nota: 6,5. Es una novela sencilla, divertida, con unos personajes llenos de carisma y con una lengua afilada y siempre a punto de dar una réplica que gustará a los aficionados a esta clase de historia y tendrá un puntillo añadido, supongo, para los especialmente interesados en Aloysius.