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lunes, 17 de enero de 2011

Una historia del Bronx - Robert De Niro

Dirigida por Robert De Niro, Una historia del Bronx nos transporta a los años 60, cuando un niño llamado Calogero (Lillo Brancato), hijo de Lorenzo Anello (Robert De Niro), disputa su fidelidad al buen hombre, recto y honorable que es su padre o al mucho más interesante y atrevido —y mafiosil— Sonny (Chazz Palminteri).






Las dos horas de película son una muestra impecable de cómo hacer bien una ópera prima. Un gran estilo narrativo, planos largos y sólidos llenos de detalles de la época, un gran juego con las sombras que ayuda infinitamente a dibujar el mundo lleno de claroscuros a varios niveles en que se mueven los personajes y una tremenda banda sonora con música cincuentera. ¡Grande!
La presentación de los personajes es fantástica. Deja muy claro desde el principio cuál es la situación. Nos presenta a Calogero y a su padre por un lado. Lorenzo, un honrado conductor de autobús que ha renunciado a todo por dar una vida digna a su familia en Estados Unidos, sin perder por ello la moral ni la fe en que se puede progresar. Por otro lado presentan a Sonny, un jovenzuelo mafiosillo con las llaves del camino del dinero.
A caballo entre un mundo y otro, asistimos a la evolución de Calogero, sus amores, sus amistades, sus decepciones... como a las de cualquier joven, pero alternando el puritano punto de vista del padre y el de su mentor Sonny. Esta relación es el eje de la película y, sinceramente, uno de sus puntos más brillantes.


Contiene spoiler.
Personalmente, lo que menos me gustó de la película fue el romance. No porque la chica sea negra en sí, si no porque chirriaba, porque sonaba a excusa por otros momentos racistas. No creo que diese más dramatismo a la cinta, ni más profundidad, ni nada; si no más bien, una especie de excusa para mostrar un lado más amable y menos racistoide. La época de la película, tal vez, influyó en esta decisión. Casualidades rápidas: Sonny de repente abre un quicio al progresismo bondadoso, le dan una paliza al hermano de la chica —que ya es casualidad—, este decide mentir sobre Calogero hasta que al final todo se arregla y el chico admite que mintió. ¡Uf!
Fin spoiler.


Por supuesto, Robert De Niro —como cabía esperar— está enorme en su papel, Palminteri —guionista de la película y autor de la obra en la que se basa, una obra de teatro— consigue un criminal serio, frío, temido y creíble a la vez; y el joven Lillo Brancato cumple —sin más— en su papel de Calogero en su adolescencia tardía.


Por último, reconocer el trabajo de Palminteri como guionista, que consigue unas frases potentes y brillantes, capaces de concentrar contenidos de forma clara y elegante.


Nota: 8. Una buena película, un buen trabajo delante y detrás de las cámaras con una banda sonora impresionante. Tiene detallitos que no me gustan, como el que comento de sus amoríos o sobre la actuación de Brancato —que cumple, sencillamente—, pero el conjunto es muy, muy vistoso.