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martes, 19 de octubre de 2010

Sin City - Robert Rodriguez

Esta película me encantó. Recuerdo haber ido a verla al cine con cierta sensación de que no me iba a gustar. El cómic en que se inspiraba me parecía un poco aburrido y no tenía gran esperanza de que la película cambiase eso. Pero lo hizo. Salí del cine con una sonrisa de oreja a oreja: había asistido a dos horas de puro espectáculo.



Sin City tiene un reparto de lujo, una escenografía increíble, un argumento magnífico manejado con una soltura envidiable —a lo que ayuda especialmente la estructura en relatos distintos con personajes diferentes—, la música es evocadora y envolvente, como el abrazo de un mafioso. Las voces, el blanco y negro, cómo se entretejen las historias en una espiral decadente y pútrida en la que toda la mierda de las calles de Basin City se destapa saturándonos, sumergiéndonos en esa masa putrefacta que son las mentiras y la corrupción de la ciudad.

Hablar de cada historia por separado, dado que éstas se solapan, sería demasiado revelador sobre los finales de las mismas (para aquellos que, incomprensiblemente, aún no hayan visto esta perla del cine negro) y estropearía parte de la sensación desalentadora que tiñe gran parte del metraje).

Tal vez el visionado pueda resultar, por momentos, demasiado desagradable, sobre todo para gente con el estómago sensible. La película es violenta y bruta, despiadada y explícita, a pesar de fingir que oculta los detalles escabrosos tras un toque insinuado de cómic. Todo mentira; no se corta un pelo.

Un sorprendente, viejo y amargado Bruce Willis; un desagradable, pútrido y chulesco Benicio del Toro; un heroico e increíble Clive Owen; enfrentados a un increíble y asqueroso Powers Boothe (al que conocía de Deadwood, donde hace un papel igual de impresionante y desagradable a partes iguales) y al seco, indiferente y monstruoso Elijah Wood; y una amplia y lujosa galería de mujeres que, no obstante, la mayoría, tienen papeles de comparsa en comparación a la profundidad de sus contrapartidas masculinas.

Nota: 9. Una película imprescindible. Una historia épica, hermosa y dura. Un reparto de lujo y una puesta en escena cojonuda. Cómo juegan con el color, con los efectos de luz... grandiosa.