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lunes, 18 de octubre de 2010

El Perfume - Patrick Süskind

Cuando se estrenó la película fui a verla al cine. Recordaba cierto aburrimiento y cierta sensación de estar ante una mala película; igualmente recordaba que ese mismo me habían dicho que el libro estaba genial y que debería leerlo. Me hice con el libro en Diciembre de 2008 (es que estaba la factura dentro y lo vi ahora, al empezar a leerlo) y estuvo aparcado desde entonces esperando su turno. Hace una semana y media, tras la lectura de Yendi, le di una oportunidad y lo leí a lo que, en mi caso, es un muy buen ritmo.



El Perfume narra la historia de Jean Baptiste Grenouille, un hombre que nace con un extraño don para los aromas. Los reconoce, los memoriza, distingue sus olores fundamentales, sus componentes individuales; ve el mundo en olores. Durante el libro se hace alguna comparación con los niños prodigio de la música y, salvando las distancias, me pareció una gran comparación. Grenouille es un prodigio olfativo nacido entre tripas de pescado en la sucia y llena de gente París del XVIII. Mostrando una resistencia increíble y bastante suerte, el pequeño, sucio y feo Grenouille se impone a todas las dificultades que le plantea la vida en forma de desprecio, ataques, dureza. Siempre adelante, como una mala hierba, como una garrapata.

Y el libro trata de su relación con el mundo de los aromas, de cómo ve el mundo, de cómo entiende el mundo a través de la nariz, cómo dibuja la realidad a través de un sentido tan primitivo como el olfato.

La narración es oscura, sobrecargada y opresiva. La historia es tétrica y, a menudo, desagradable. El personaje de Grenouille resulta repugnante y, a su manera, terrorífico; presa de una lógica aplastante e inhumana, de un sentido de la realidad que va más allá de la moral y de la fe. Grenouille no cree en nada más que en los olores, en la verdad que las sustancias imprimen en el tiempo, las sutiles variaciones del olor de una persona según las hormonas que segrega, según la tensión que sufre, o el pánico. Según la adrenalina que tiene en sangre. Nada se escapa a los receptores olfativos del monstruo que es Grenouille.

Nota: 9. La narración es deliciosa, la idea es terriblemente original. El personaje principal es un dechado de oscuro y enfermo carisma y la densa adjetivación no se hace pesada, lo que me parece un logro terriblemente destacable. El final no me gusta especialmente, llegando a parecerme ligeramente ridículo, pero mantiene el tono oscuro y terrible, así que no me desagrada del todo.