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jueves, 1 de abril de 2010

Alien resurrección - Jean Pierre Jeunet

Jean Pierre es el director de películas como Amelie y Largo Domingo de Noviazgo. La primera, una hermosa y elegante película; la segunda... una que intenta ser parecida y se queda cutre. En cualquier caso, ambas son infinitamente mejores que este pedazo de fracaso y mediocridad que es Alien Resurrección.



Alien Resurrección es la prueba final de que se puede coger lo mejor de El Octavo Pasajero, de Aliens y de Alien 3, mezclarlo todo, y obtener Una Puta Mierda. Así, sí, UPM, en serio.

Esta, digamos, película parte de la premisa de que se utiliza el ADN de Ripley, portadora de Alien, para hacer clones y aunque unos experimentos salen mejor y otros salen peor, la octava sale como debe. Una mujer, Sigourney otra vez, con su apariencia tal y como cabía esperar (aunque ya se le empezaban a notar los años). Le sacan al Alien e intentan adiestrarlo mínimamente, aunque esto, evidentemente, traerá problemas.

Y lo cierto es que no merece la pena comentar nada más de la película. A grandes rasgos, podría decir que... (Atención: ¡detalles argumentales a partir de aquí!)

... unos tipos llegan a esta nave, situada a poco más de tres horas de la tierra, y una de sus integrantes (Winona Ryder) busca matar a Ripley para acabar con la amenaza Alien. Y con tiros p'a un lado, tiros p'al otro, la trama se va desarrollando hasta que presentan a una Alien vivípara (menudo ultraje) que pare un Alien chunguísimo que mata a su progenitora y decide que Ripley es su madre y la quiere y trata bien, pero Ripley que vela por la humanidad, la mata para que la humanidad perdure y los que sobreviven, entonces, son felices y comen perdices.

Un truño con todas las de la ley, con guión de Jos Whedon, capaz de sorprendernos con la brillante Firefly y el original e hilarante Dr. Horrible y con aberraciones innombrables como ésta.

Nota: 4. No perdáis vuestro tiempo. Hay una única escena que mola y es ver al Alien buceando: qué estilo, qué arte. Precioso, de verdad. El resto de escenas, entre la flipada absurda yankee y las frases chistosas sobradas propias de los personajes de Will Smith es mejor que nunca hubieran abandonado el cajón de los proyectos que no llegan a desarrollarse.