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martes, 21 de mayo de 2013

A Roma con amor - Woody Allen

Woody suele gustarme, así que aunque había oído palabras muy duras sobre A Roma con amor tenía ciertas esperanzas de que la película me gustase, sobre todo tras esa cota realcanzada con Medianoche en París.


Cuentos italianos

A Roma con amor contiene cuatro historias independientes que se desarrollan en la capital italiana.
—Hayley (Alison Pill) y Michelangelo (Flavio Parenti), ella turista, él lugareño, se conocen y tienen un flchazo. La que parece insinuarse como la historia más normal de todas pierde esa cotidianidad cuando se conocen los suegros de la pareja, Jerry (Woody Allen) y Giancarlo (Fabio Armiliato). El primero un productor vanguardista de ópera clásica, el segundo una portentosa voz... cuando se está duchando. Los dos suegros se comen la historia y construyen la historia más absurda de todas.
—Antonio (Alessandro Tiberi) y Milly (Alessandra Mastronardi) son una pareja de recién casados pasando la luna de miel en Roma, donde planean quedarse a vivir. De casualidad en casualidad empiezan a moverse en una comedia de enredos y cuernos un poco sosa, la verdad.
—Jack (Jesse Eisenberg) es un estudiante de arquitectura que está viviendo con su novia Sally (Greta Gerwing). Un día se encuentra a un famoso arquitecto ya mayor, John (Alec Baldwin) y se lo lleva a casa. Entonces la novia le dice que una de sus mejores amigas acaba de romper con el novio y que va a venir a pasar unos días a casa. Y John, una especie de padre, de mentor, de qué se yo... aconseja a Jack, previniéndole sobre el desastre que puede ser acercarse a Monica (Ellen Page), una tentadora femme fatale hipster.

Creo que es la primera vez que me parece preciosa en una peli. Creo que me conquistó su gafapastismo.

—Leopoldo Pisanello (Roberto Benigni) es un don nadie al que un día, porque sí, la fama llama a su puerta. Un montón de periodistas se interesan por su vida cotidiana y todo el mundo parece interesadísimo en él. Rápido se pierde lo que rápido llega, o algo así se irradia de esta historia, que empieza siendo muy divertida pero acaba perdiendo algo de fuelle. Y es que en realidad Pisanello es un don nadie sin nada que contar.

Retrato de ciudad

Al haber cuatro historias y al moverse tanto los personajes, Woody aprovecha para retratar muchos sitios emblemáticos de Roma y otros que supongo que no lo son tanto, así como a sus gentes; parte ya habitual del ciclo europeo del director estadounidense.

La fotografía, a cargo de un siempre perfecto Darius Khondji, con quien Woody Allen ya había trabajado en Medianoche en París y quien también puso su arte al servicio de Michael Haneke en Amor y Funny games, tiene un precioso tono anaranjado (o amarillento, quizá me esté engañando el predominio del color naranja de los descascados muros y las estrechas calles) que se fusiona con el ambiente, reforzando el contraste con las verdísimas enredaderas que caen por algunas paredes, o fusionado casi la luz con los muros más iluminados que se ven a veces.

Ahí arriba pueden verse los tonos de los que hablo. Abajo: la adorable Alison Pill y a Flavio Parenti.

Woody insiste también en lo pasionales que son los italianos (algunas de las escenas de enredo de esta pelí son de las más rebuscadas que ha tenido nunca el señor Allen).

El tener varias historias transcurriendo simultáneamente también ayuda a generar valor añadido con los cambios de historia, aunque algunas de las veces el resultado falla ligeramente. En parte quizá porque la historia de Pisanello pierde saque con el paso de los minutos y la de Antonio y Milly claramente hace aguas. No obstante, sí se genera esa sensación de serie de televisión de cuando se retoma una trama que verdaderamente disfrutas, además esto le da cierto añadido al potencial de los actores por todos los contrastes entre unos y otros. Desde la cara, casi impertérrita, pero triste, de perro friki apaleado que tiene Jesse Eisenberg siempre, a la actitud de maestro, de redentor, de personaje del futuro que ha ido ayudar a su pasado pardillo que tiene Alec Baldwin (un actor que ganó muchos enteros con la edad).

Dúo sensacional.

Nota: 6,5. Es verdad que A Roma con amor no se incluirá nunca entre las mejores pelis de Woody Allen, pero no es una mala película en absoluto y sus historias buenas compensan con creces a su historia mala y su historia en caída hacia la mediocridad.

Otras películas de Woody Allen:
Medianoche en París.
Balas sobre Broadway.
Match Point.