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miércoles, 3 de octubre de 2012

The Shield (7ª temporada) - FX

Tras el puente con baches que había sido la sexta no tenía muy claro qué esperar de la temporada que cerraría la serie. La verdad es que la primera mitad de temporada me pareció normalita, algo pobre para ser The Shield. La segunda mitad, no obstante, ya centrada, fue una verdadera delicia. ¿Balance? Un cierre digno para una, en general, muy buena serie.


Todo estaba puesto en el asador. Los ingredientes estaban ahí y solo faltaba saber cómo moverían exactamente cada uno. El espectador se podía hacer un idea del movimiento general, ¿pero de cada una de las pequeñas piezas que quedaban sueltas? Eso era, sin ninguna duda, más complicado.


Los últimos cabos

Como casi todas las temporadas de esta serie, la última se articula en dos mitades casi perfectamente separadas. La primera ocupa dos grandes tramas, una se cierra en el capítulo 6 y otra en el 8. Primero se cierra la trama de los armenios (gracias a Dios, personalmente creo que resultaba ya terriblemente cansina). Después se cierra la inestable situación de Vic en la comisaría de Farmington, con su marcha. La segunda mitad se encarga de los problemas que ha ido arrastrando el equipo de asalto durante toda la serie.

Y es en esa segunda mitad cuando la temporada saca lo mejor de sí. Es una lástima porque la primera mitad, sinceramente, es algo repetitiva de más. Que sí, que traer tramas de atrás estaba bien, pero no explotan apenas nada nuevo y la serie se resiente. ¿Pero luego? La segunda mitad es trepidante y el último tercio es una maquinación perfecta, una sucesión de tramas de las que mantienen en vilo y pegado a la televisión sin descanso. Uno necesita saber cómo acaba esa loca trama en la que se mete Vic tras dejar el cuerpo.


Y es que Mackey ahonda su relación con los federales para cubrir su culo y el de Ronnie. Es necesario hacerlo, hay que cubrir las huellas y protegerse de todo lo que hicieron en el pasado, que no es poco. Y para eso hay que jugar a lo grande, a lo muy grande contra el cártel de drogas mexicano. Capítulos trepidantes llenos de dobles y triples juegos con Vic como agente libre y Ronnie siempre vigilado por Claudette. Magnífico.


El gran acierto

Esta temporada tuvo un acierto que, para mí, sobresale sobre cualquier otro. Devolvió todo a su cauce. Vic Mackey era un tipo despreciable, en realidad siempre lo fue; pero con el paso de las temporadas conseguían que el espectador simpatizase con él, quizá no que lo defendiese exactamente, pero sí que se alegrase de sus, en el mejor de los casos, grises éxitos.

En esta temporada no. Es verdad que al principio uno puede no tenerlo tan claro. Efecto Shane, sobre todo. Shane da tanto asco que uno no puede evitar hacer una comparación en la que Vic siempre sale ganando. Shane es la versión miserable (¡santa sardina, Batman!) de Mackey. Shane es el lado oscuro, sobre todo desde que se liberó del yugo y le dejaron hacer lo que quisiera (supongo que recordaréis su relación con Antwon); pero el final es tan apurado, tan hostil con sus protagonistas que Vic necesita cruzar la frontera del gris por ancha que esta sea. Y la cruza. Uno vuelve a ver a Vic como siempre fue aunque la cercanía le diese cierta sombra grisácea mayor de la real. Vic, creo yo, pierde casi inevitablemente el apoyo del espectador. Y eso, personalmente, me parece un grandísimo acierto para cerrar la serie.

Breves momentos de paz.

Mis felicitaciones a los guionistas.


El truco final

Esta parte va a tener spoilers por un tubo sobre el final de la serie. Mi recomendación es que antes de leerla os veáis la serie. Pero si sois de esa gente a la que no les importa nada que les destripen las cosas... vosotros mismos.

El truco final es, en gran parte, el detalle último del «gran acierto» que comentaba antes. Solo que ahora, en lugar de comentarlo por encima, voy a meterme en sus tripas. A Vic le están apretando las tuercas. Ya no solo Shane, como hasta el momento, con sus amenazas de desvelarlo todo y llevarlos a todos a la cárcel. Claudette y los suyos han conseguido que ceda Corrine «por el bien de sus hijos». Claramente, ya lo sabemos, este es uno de los puntos débiles de Vic.

Y es eso, precisamente, lo que consigue que Mackey traicione a Ronnie, rompiendo su gran lazo de humanidad actual. El concepto de equipo como algo muy íntimo, como familia. Un concepto que, hasta el momento, solo había parecido manifestar Vic con Lem y este con todos. El equipo se defendía siempre, contra todo y contra todos; pero solo Lem parecía actuar como si todo el equipo fuese su familia. Vic tuvo algún momento, como cuando se entera de la participación de Shane en la muerte de Curtis; pero el resto del tiempo, aunque claramente tiene un alto concepto del equipo, siempre parece un poco supeditado a sus chanchullos. El caso es que durante esta temporada, con ese Shane renegado, ese Vic prácticamente solo y enemistado con todos necesita más que nunca una familia... y todo cuanto le queda es Ronnie. Así que vemos a un Vic especialmente cercano a su último defensor. El majísimo Ronnie Gardocki, el miembro del equipo de asalto con menos personalidad hasta la muerte de Lem, cuando los guionistas se encargaron de darle profundidad (hasta entonces era «el otro del equipo de asalto» que casi nunca hablaba), se convierte en un personaje importante, y la relación que lo une con Mackey es, a su modo, bonita.

Y ese es el truco. El truco final. La piedra sobre la que se articula el cierre de la última trama y de la serie en sí. Vic decidiendo entre su familia de verdad y Ronnie Gardocki, su familia profesional. La traición última a Gardocki, lo tenso de la escena, con Gardocki siendo arrestado y arrastrado mientras le echa en cara a gritos la traición a Vic, que no puede ser mayor ni más rastrera, es sencillamente colosal. Triste final para Gardocki.

Sí, Vic logra inmunidad contra todo lo que ha hecho a cambio de vender a su hermano de asalto. Vic parece enfocarlo cómo defensa de su familia, pero es difícil no albergar finalmente la duda. Mackey siempre ha sido un superviviente nato; es verdad que hizo mucho por intentar proteger a Ronnie, ¿pero de verdad el objetivo fue defender a Corrine? Supongo que sí, pero tengo ciertas dudas.

Finalmente es magnífico que Corrine desaparezca y que Vic, tras su última villanía, tras su rastrera traición se quede sin su familia (¡sin sus familias!) y enterrado en un trabajo de despacho. Aunque la escena final, personalmente, me da a entender que, por las buenas o las malas, está dispuesto a ir a buscar a su familia. ¿Qué pensasteis vosotros de esa última escena? ¿Creéis también que los tiros iban por ahí?

¡Hasta la vista, Mackey!



Nota: 8. Un inicio algo desafortunado empaña lo que podría haber sido una temporada increíble si tuviera 10 episodios en lugar de 13. La trama de los armenios ya era cansina la temporada anterior, y en esta se dedica a dar vueltas y vueltas sobre sí misma como un perro persiguiéndose la cola. La segunda mitad, eso sí, es impresionante.


Nota de la serie: 8. El resumen, que ya lo dije antes: si quieres ver una buena serie de policías y The Wire (amo y señor del género) se te hace cuesta arriba; The Shield es, probablemente, la mejor de las opciones. Trepidante, tensa y con una buena zona gris.

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