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jueves, 11 de octubre de 2012

Los intocables de Eliot Ness - Brian De Palma

Las películas que había visto de este hombre no eran un gran aval, precisamente; eran El precio del poder (Scarface, vaya) y Misión imposible; pero el caso es que como parte del fin de semana de acción, muerte y sangre cayó esta. Y lo cierto es que se trata de una divertida obra de cine negro de acción.

«¿Por qué te uniste a la policía?»

Buenos contra malos

De Palma y su guionista David Mamet no quieren engañar a nadie. Esta es una peli de buenos y malos, de polis y cacos, de la ley enfrentada al hampa. Y los buenos son héroes y los malos son villanos y ya está. ¿Novedosa? En absoluto. Pero bien hecha sí y mucho.

El argumento es sencillo, Eliot Ness (Kevin Costner) es un policía entregado que un día se cruza con Jimmy Malone (Sean Connery, verdadero héroe de la película) y este lo convence de hacer algo contra el crimen. De hacerlo de verdad y dejarse de zarandajas. Ha llegado la hora de plantar cara al hampa, la hora de enfrentarse a Al Capone (Robert De Niro). Así que reúnen un grupo de gente, los «Intocables» y comienza la partida.

Ahí están, ¡son ellos! ¡Los intocables! ¡El tirador, el héroe, el jefe y el contable!

Y, como decía, el gran mérito de la película pasa por la labor intachable de De Palma, que consigue unas secuencias asombrosas gracias a una fotografía muy nebulosa, como llena de humo y a un montaje trepidante. Los que se encargaron se ganaron su sueldo, sin duda. Pero no se queda ahí, el mérito también pasa por la soltura con la que se narran los hechos; es verdad que la historia es muy simple y que no deja de ser un duelo del bien contra el mal de los de toda la vida, pero la película consigue mantener al espectador completamente atento. Y también pasa por un Ennio Morricone inspirado que deja otra banda sonora para el recuerdo, en la que destacan muchísimo las piezas Al Capone y Victorious. Y también pasa, sin duda y desde luego, por ese trío de actores de los que hablé cuando resumía el argumento. La película consigue brillar gracias a lo equilibrado de todas sus virtudes, bien por una premeditación increíblemente certera o por puro azar, pero lo cierto es que la fórmula resulta muy vistosa.


Violencia, whiskey y paladas pulp

Y este es uno de los puntos fuertes de la película. De Palma y los suyos consiguen que muchas cosas que en realidad son absurdas y parte de lo más infame del género se acepten con relativa facilidad. A veces es un poco difícil, pero la película te pide de forma tan adorablemente pulp que aceptes esas cosillas tan inverosímiles que, al final, aceptas. Y con gusto.

Quizá la escena que mejor representa este hecho es la de la muerte de Jimmy Malone, atravesado por un mar de balas, pero que aguanta estoico desangrándose hasta que llega Eliot Ness para contarle qué ha pasado. Lo cierto es que no tiene el más mínimo sentido, pero puedo aceptarlo como licencia del género.

Los personajes son exagerados, el Al Capone de ese De Niro con unos kilos de más es un poco histriónico, casi insinuando un Joker, Eliot Ness es el típico protagonista y Malone es El Hombre. Y esto juega en favor de ciertas cosas de la película y en contra de otras. Por una parte consigue una rápida definición de roles, por típicos, por otra contribuye a un desarrollo trepidante (hay poco que detallar a los personajes, son puro arquetipo constante) y esto permite a De Palma centrarse en el duelo puro y duro y salpicarlo de frases épicas y momentos increíbles, con escenas que de tensas rozan el thriller más desbocado, como cuando Malone se encuentra al intruso en su casa o como cuando en la pared, sobre el cadáver de Wallace, puede leerse «Tocables» con una brutal ironía y desprecio. Sin olvidar el momento bate de béisbol de Al Capone, la escena en la que el barbero le hace un corte, y el fantástico interrogatorio de Malone. Por lo demás, ya sabéis, como toda buena historia con Capone de por medio... la época prohibicionista, el contrabando de alcohol y los tiros en el callejón. Un clásico.


«¡No ha conseguido nada! Y si hubiera tenido cojones me habría matado aquí mismo, pero ¡no ha conseguido nada!»

¿Un Capone que marcó tendencias?

No sé si esto será así realmente, pero no pude evitar pensarlo gran parte de la película. La primera vez que apareció De Niro con su ropa y su apariencia algo hinchada pero de tío que se cree gracioso, pensé: «el Capone de Boardwalk salió de aquí, de esta película en concreto, de esta actuación en concreto». Soy consciente de que los rasgos, en realidad, tienen un parecido limitado, pero la ropa, la expresión, la forma algo hinchada de la cara, la frente amplia que llega hasta un inicio del cabello al que el tiempo ha ido obligando a replegarse... Todo me recuerda a este Capone, y creo que se parecen más entre ellos que cualquiera de ellos al verdadero Al Capone, como en esas caricaturas de periódico que empiezan a tomar prestados elementos unos de otros y al final las caricaturas dependen más de las otras caricaturas que de la realidad. Pues igual.


Nota: 7,5. La película se autolimita un poco con su forma de ser, pero es una película muy recomendable, entretenida y vistosa y la música, la dirección y el reparto están muy bien. El guión tiene sus cosillas, pero Los intocables de Eliot Ness, pese a todo, es una película que mantienen a uno pegado a la pantalla como pocas.