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miércoles, 31 de agosto de 2011

Valencia

Hace un par de semanas Albos y yo nos animamos a ir hasta Valencia. Desde Albacete nos llevó escasamente dos horas. Ya os he hablado de lo bien comunicada que está la ciudad manchega.

He de admitir mi ignorancia y contaros que me sorprendió muchísimo ver que la ciudad tenía 800.000 habitantes. Esa fue la primera de las muchas sorpresas que nos dio. Muchas y gratas.

Nosotros llegamos, a lomos de un tren normalito, sucio y sin cortinas, a la Estación Norte. Una de las más preciosas estaciones de tren en las que he estado. Destaco los relojes y las taquillas.
Allí, y por suerte para nosotros, un amabilísimo Deivid, nos recogió para hacernos de guía. Dianet, Albos, Deivid y yo nos lanzamos a la aventura. Nos encaminamos hacia la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Segunda sorpresa del día. Todo es impresionante, abrumador. A pesar de que yo tenía una bonita guía de la ciudad, no pensé que nos llevaría tres horas recorrer el museo de ciencias. Curiosamente el Museo de Ciencias recibe el nombre de Principe Felipe. Será que no tenemos científicos con premio Nobel en este país.
Como había mucho que ver y teníamos poco tiempo, nos decidimos por visitar el sábado por la mañana el museo de ciencias, por la tarde la ciudad y dejar para el domingo el  L'Oceanogràfic. Esto lo tienen especialmente bien pensado: tú compras el abono para visitar los edificios pero puedes hacerlo en varios días. Sólo tienes que avisar de qué verás cada día y ya está.
El museo era interesante y estaba muy bien pensado. Además, es muy entretenido tanto para peques como para adultos. Tienen una sala de gravedad cero, un péndulo de Foucault que puedes ver desde todos los pisos, incubadoras con pollitos, muchísimos juegos explicando los fundamentos de la física, una parte dedicada a ecología... muy completo.
Una de las exposiciones temporales que tenían eran sobre comics de Marvel. Claro, yo hubiese preferido que fuese de DC pero he de reconocer que estaba realmente bien. Lo más espectacular: tocar unas manos de hielo. Recomendaban no hacerlo durante más de tres segundos y razón que tenían. También había exposiciones temporales sobre Ramón y Cajal y Valencia C.F. Aunque es una visita muy larga, merece que le deis una oportunidad.

Tras unas tres horas largas metidas en el museo, nos retiramos a comer en un delicioso italiano. Después, ronda por el centro: Ayuntamiento, edificio de Correos, una iglesia preciosa que pensábamos que era la catedral pero no lo era, Catedral, Micalet, playa, el Puerta del mar, Torres de Serranos ... y deliciosa y azucarada horchata.
En cuanto al Micalet, nos pasamos horas teorizando sobre el nombre. Yo pensaba que sería una de esas traducciones cutres del franquismo pero no. Resulta que recibe en nombre de la campana más alta que además es el santo que guarda la ciudad, según la mitología cristiana.
Como podéis leer, no nos aburrimos en ningún momento. Por ver cosas bonitas, hasta nos encontramos un impresionante Rolls Royce.

Tras este largo día, nos retiramos a dormir al Hotel Residencia Universitaria Galileo Galilei. Este hotel miente en sus fotos. Parece que tiene habitaciones nuevas y bien decoradas y después te encuentras un cuarto ruinoso. Limpio pero ruinoso. No me esperaba demasiado, cierto. Pero al menos encontrarme con lo que me prometieron, sí. Dudé entre dos hoteles, escogí este y me equivoqué.

Al día siguiente acudimos al increíble  L'Oceanogràfic valenciano. Se estima la duración de la visita en unas cuatro horas. No podéis perderos el espectáculo con los delfines, dura media hora y su punto fuerte es la originalidad. No os diré más para no estropearos la sopresa. Mi parte favorita de la visita fueron las belugas. los acuarios con túneles y los pingüinos. Lo peor: la gente. Si tienes carteles que dicen que está prohibido usar flash, no lo uses. Creo que deberían poner fotos de animalitos marinos agonizando a ver si así les entra el sentido común. Añadir vigilantes en todas las zonas también sería un detalle. No tienes a quién avisar de que hay un cretino usando flash.

Tras comer en el centro comercial Aqua, nos tocó volver a Albacete :(

Añado una aportación de nuestro anfitrión, Deivid, sobre la noche valenciana: las zonas de marcha con Cánovas, hay una discoteca en la Ciudad de las artes y las ciencias y una zona de garitos en Cedro.

Nota: un ocho. En resumidas cuentas, Valencia es una ciudad hecha por y para deslumbrar al turista. Necesitaréis mínimo un par de días para verla. 

Para los cotillas, estos somos nosotros: