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lunes, 1 de agosto de 2011

Pleasantville - Gary Ross

David y Jennifer son unos hermanos mellizos con vidas muy diferentes. Mientras Jennifer es popular y extrovertida, David es un friki que pasa las horas muertas viendo Pleasantville, una serie familiar de los años 50.
Una noche David y Jennifer se pelean por el mando de la tele. Jennifer lo quiere para ver un concierto en la MTV con el chico que le gusta y David para un maratón sobre Pleasantville. El mando cae al suelo y se rompe. Milagrosamente, un técnico aparece para traerles uno nuevo, un mando que los teletransporta a Pleasantville, donde se convierten en parte del reparto.





Esta película tiene un interesantísimo guión con miles de lecturas. Y creo que vale la pena verla más de una vez. Al menos yo tengo pensado hacerlo, estoy segura de que me he perdido muchos pequeños detalles que estaré encantada de descubrir. Prefiero no decir más  para que cada uno sea lo más libre posible de interpretar los hechos.

Los personajes, cómo no, son los típicos prototipos de serie familiar:
David (Tobey Maguire): no acaba de encajar en su instituto ni en su vida. Ir a parar a Pleasantville es lo mejor que le ha pasado. Su mayor interés es que el pueblo se mantenga intacto.
Jennifer (Reese Witherspoon): su mundo se viene abajo al tener que fingir ser la chica perfecta que Pleasantville espera. A pesar de los ruegos de su hermano, ella traerá parte de su mundo al pueblo.
George Parker (Willian H. Macy): feliz padre de familia. Le gusta la rutina de su ordenado hogar. Levantarse, desayunar con los niños, llegar a casa y tener la cena preparada por la noche…
Betty Parker (Joan Allen): la perfecta ama de casa, no parece tener más deseos o intereses que atender a su familia.
Bill Johson (Jeff Daniels): regenta la hamburguesería del pueblo Es incapaz de reaccionar ante los cambios que afecten a su estudiada rutina.

Aunque los protagonistas son David y Jennifer, las escenas más lucidas a nivel interpretativo quedan a cargo de los adultos. William H. Macy,  Joan Allen y Jeff Daniels son increíbles.

La fotografía es preciosa. Las escenas en las que se alternan los blancos, negro y grises con detalles llenos de color son increíbles.

Los escenarios son apropiados para un pequeño pueblo. Destaca el lago, que es un lugar encantador. Además, es muy interesante la forma en la que cambian al cobrar color.

El maquillaje es otro punto a favor de la cinta. La única pega es: cuando Betty cobra color y Billy la maquilla. Parece que es pintura metalizada. Queda terriblemente mal y muy poco real.

La banda sonora está llena de clásicos de los 50. Si os gusta esa música, la disfrutaréis mucho.

Nota: un 8. Una película que da mucho más de lo que parece.