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lunes, 28 de octubre de 2013

The Newsroom (2ª temporada) - HBO

La primera temporada de The Newsroom tuvo fans tan abnegados como sus detractores. Fue una de esas series que no ponen de acuerdo al público, en las que las virtudes que convencen a uno por encima de los defectos no son suficiente para otros ni por asomo. La ficción de Aaron Sorkin sobre cómo debería ser el mundo de las noticias levantó ampollas por ser un poco tramposa, pero para muchos (entre los que me incluyo), sus velocísimos diálogos llenos de puñaladas, el increíble trabajo de los actores (Jeff Daniels acabó ganando el Emmy al mejor actor de serie dramática por su Will McAvoy), el paseo por la historia reciente estadounidense y la gran dirección, fotografía y montaje, compensaban sobradamente sus trampas y las historias personales aburridas de unos personajes que una vez salían de la redacción no creo que le interesasen especialmente a nadie.

Hay carteles que merecen un premio.

A toro pasado...

Uno de los aspectos que más se había criticado de la primera temporada de esta serie era cómo cargaba contra los periodistas enseñando un modelo prácticamente idílico de la redacción y presentación de noticias. Evidentemente, Sorkin jugaba con ventaja desde el momento en que las noticias de la serie eran reales y ya se habían contrastado durante meses cuando se grabó la serie. Parece que esto escocía, porque no hay otro modo de entender la crítica. The newsroom es una ficción. Sí, usa noticias reales, pero es una serie de televisión, no un telediario. Parece una tontería, pero es lo que hay: The newsroom es una serie sobre un programa de noticias, sí; pero no es un programa de noticias.

Es cierto que la serie era muy idealista (Sorkin siempre lo es) y que sus redactores intentaban contrastarlo todo siempre y confirmarlo antes de emitirlo. Eso no siempre es posible, decían los detractores, porque entonces otros se adelantan a dar la noticia. Siempre me pareció muy curioso que se argumentase esto... Curiosamente, me parece que eso apoya a Sorkin. El mundo de las noticias es una chapuza porque se premia más el rápido y mal que el buen trabajo.

Íntegros y honorables siempre.

El caso es que a Sorkin debieron de llegarle estas críticas (y muchas otras) porque la segunda temporada de la serie es menos tramposa. Los redactores de The newsroom siguen siendo bastante íntegros y profesionales, el tipo de gente que, personalmente, me gustaría tener como periodistas por estos lares; pero la temporada va de que ha habido un error. Uno muy gordo. News Night with Will McAvoy ha dado una noticia falsa y es una noticia grave. Es un error grave. Es un asunto peliagudo.

Así, aunque muchas noticias las siguen dando de forma ejemplar, el eje que articula la temporada es el error, el desastre... porque incluso con un gran trabajo, a pesar de infinitos contrastes y comprobaciones, la sombra de la equivocación está ahí. Primer error corregido.

Personajes que no importaban a nadie

Ese era, a bote pronto y en mi opinión, el verdadero gran problema de The newsroom. Más allá de lo frustrante que pueda ser la serie para un determinado gremio, más allá de lo insultado que uno se pueda sentir políticamente si pertenece al Tea Party, el verdadero problema de la serie (como producto televisivo) reside en unos personajes vacíos por los que resulta imposible sentir nada.

No todos los actores encarnan personajes molones. Lo siento, Dev.

El tono entre el drama y la comedia (la forma que tiene HBO de hacer comedia normalmente) hacía que los personajes saltasen de la seriedad más absoluta, de una tensión impecable representada por el brillante reparto al tono caricaturesco que tuvieron Charlie Skinner (Sam Waterston) y Mackenzie McHale (Emily Mortimer); el primero exaltándose hasta el ridículo y la segunda dejando bastante en entredicho cómo es una de las mejores expertas en comunicación y no sabe usar (en 2012) un teléfono móvil o cómo funciona un email. No me lo trago. Así de claro. No eran los únicos personajes que iban a empujones, por supuesto: Neal Sampat (Dev Patel) un pardillo constantemente obcecado con los OVNI o Sloan Sabbith (Olivia Munn), un portento intelectual con unos problemas para relacionarse que a veces la hacían parecer más Sheldon Cooper que otra cosa también se veían algo defectuosos en su desarrollo.

Por si fuera poco, varios de los personajes estaban unidos por unas tramas sentimentales que no eran creíbles, no eran interesantes y no eran divertidas. Eran el mal. Así de claro. Los amoríos de The newsroom fueron el elemento clave que evitaba que la primera temporada fuese grande. Los afilados guiones de Sorkin conseguían hacerla buena sin duda, pero estaba lastrada por esa artificialidad cutre que guiaba a los personajes en los temas del corazón. El infausto triángulo amoros entre Jim Harper (John Gallagher Jr.), Maggie Jordan (Alison Pill) y Don Keefer (Thomas Sadoski) es el caso más flagrante, pero la relación que unía a Will McAvoy con McHale no se quedaba atrás.

Mortimer y Daniels, sabéis que es cierto.

Y todo lo que puedo decir es que la mejora en este punto es espectacular. No tanto en los primeros episodios de la segunda temporada, donde, aunque reducidos, todavía se aprecian restos de todo ello; pero la mejora en el tratamiento de estas tramas y su menor importancia en pantalla han sido, sin duda, de los mejores cambios que se han podido ver en los últimos episodios de The newsroom.

De hecho, las tensiones amorosas de The newsroom se han movido más, y con mayor firmeza, en estos nueve capítulos, que en algunas series en una década. Buen trabajo.

Nuevos peros...

Si The newsroom ha puesto una especie de solución a las quejas sobre la impoluta presentación de News Night y ha solucionado también la asombrosa pesadez que imprimía a sus relaciones entre personajes, uno podría pensar que ahora sí aspira a ser una gran serie, pero la última ficción de Aaron Sorkin sigue creándose escollos que no es capaz de salvar... o de rodear con suficiente soltura.

Un gran acierto hacer que algunos de los personajes más molones compartiesen pantalla relativamente a menudo.

Uno de ellos es lo que tarda en despegar esta temporada. En principio puede parecer que el que la temporada despegue, realmente, en el quinto episodio no es tanto, pero en una temporada de 9 capítulos es bastante. El principio se hace largo... y excesivamente lento. Sin nada que lo compense, para más inri. Todo episodio de The Newsroom tiene unos cuantos diálogos brillantes muy de la marca de Sorkin (que habrá quien, desde luego, los odie), pero en este inicio de temporada es de lo poco que podemos salvar de la serie.

El otro gran problema trata sobre las resoluciones de la trama principal. Y aquí... ojito con el spoiler, que es de los grandes:
El programa emite una noticia manipulada que asegura que EE. UU. ha utilizado gas sarín sobre civiles en un pueblo en Siria. El problema es que creo que se ve demasiado pronto (o con demasiada facilidad) cómo se va a descubrir la manipulación del vídeo (es tan evidente que resulta algo frustrante, en realidad); ¿Jerry Dantana (Hamish Linklater) es idiota? ¿Cómo ha llegado a productor sénior? Se ha debido dejar los salarios en rodilleras... Y si todos los males acabasen con el inútil de Dantana la cosa aún tendría un pase, pero es que el que Leona Lansing (Jane Fonda), tras todo este tiempo queriendo echar a Will, a Mc y a Skinner se obceque en mantenerlos... suena a excusa: la serie necesita esos personajes, que son su sangre y su alma, como espectadores lo sabemos. Lo peor de todo... es que parece que Lansing también lo sabe.

La tercera temporada ha sido confirmada, que levanten la mano los que vayan a verla.

Nota: 8. En general creo que The newsroom ha mejorado. Los defectos más flagrantes de su primera temporada han sido corregidos (salvo la moralina didáctica), pero la verdad es que algunos elementos de la resolución de sus tramas ha dejado un poco que desear y la temporada ha tardado demasiado tiempo en coger fuerza. Rebecca Halliday (Marcia Gay Harden) y Hallie Shea (Grace Gummer), el seguimiento de la campaña de Romney y el arreglo de las tramas sentimentales han sido un gran acierto.

Otras obras de Aaron Sorkin
The Newsroom, primera temporada.
Studio 60.