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miércoles, 30 de octubre de 2013

Peaky blinders - BBC TWO

Hace nada, como parte de mi Estrenos 2013 que seguimos, parte I, os comentaba que había decidido ver hasta el final Peaky blinders, eso sí... se me olvidó anotar que esta vez seguí la serie sin Laura, que la abandonó tras el primer episodio. Tras ver la temporada completa, me inclino a pensar que estará, sin duda, entre las mejores series de la temporada y aquí os dejamos su reseña completa.

Las sucias (y duras) calles de Birmingham

Desde los primeros segundos de serie, tras la breve conversación entre un grupo de chinos con la que empieza, cuando suenan las primeras notas de un potentísimo bajo con un fondo de platos de batería y lentamente asoma Tommy Shelby (imponente y malrollista Cillian Murphy) a caballo, a través del barro y el humo, a través del miedo que casi puede palparse en esos lugareños que corren a esconderse en sus casas o a cubrirse tras carros y muros; desde esos primeros segundos hay una cierta sensación de solemnidad. De encontrarnos ante algo grande.

El cuidado del vestuario, la iluminación, la oscura fotografía de pálida (y muy efectista) luz, la cámara lenta a la que pronto nos acostumbra Otto Bathurst (que será la tónica general del resto de la serie) y la música de la entradilla, Red right hand de Nick Cave & The Bad Seeds, que suena directamente sobre la serie que sigue transcurriendo por debajo, inciden también en que el aspecto técnico ha sido cuidado en la medida de lo posible. Audiovisualmente Peaky Blinders es un gustazo desde el primer momento.



Tommy Shelby es el líder de los Peaky Blinders, un hombre frío, calculador y ambicioso. Desde el primer momento asistimos a sus planes para hacer más grande a su banda, para levantar más a su familia, a través de la madeja social y criminal de una Birmingham que acaba de salir de la Gran Guerra, de unos hombres que acaban de volver de combatir en Francia y que han visto demasiadas cosas como para hacer borrón y cuenta nueva. Tommy empieza la serie amañando carreras y su hermano mayor le recrimina la locura que supone intentar aprovecharse de Billie Kimber y de los chinos; pero no tardan en presentarnos al inspector Campbell, de la Real Policía Irlandesa, con datos de toda la organización de Tommy y en busca de un cargamento de armas perdido. Un cargamento en manos de la banda de los Shelby.

El clan de los Shelby

La familia Shelby y sus colaboradores, todos los integrantes de los Peaky Blinders, forman una estructura muy cerrada, tal y como cabe esperar, una estructura diseñada para proteger al clan por encima del individuo. Todos los Peaky, Shelby o no, son fieles y dedicados, y todos (o casi) son piezas en el juego de tablero mental de Tommy.

Los hermanos son: Tommy, del que ya hemos hablado, Arthur, John y Ada. Arthur (Paul Anderson) es el hermano mayor de los Shelby, un tío visceral con más valor que cerebro. Cree que debería ser el líder de la organización pero lo cierto es que con ser el perro rabioso de Tommy tiene todo lo que es capaz de gestionar. John (Joe Cole) es el más joven de los tres varones Shelby. Perdió a su mujer en la guerra y ahora tiene problemas lidiando con sus 4 hijos. Ada (Sophie Rundle) es la más joven de la familia y no está tan interesada en la odisea criminal de sus hermanos, aunque claramente sí le agrada el olor y el tacto del dinero. Vive un romance con Freddie Thorne, comunista y sindicalista. Hay una Shelby más, Polly (Helen McCrory), la matriarca del clan que se ocupó de los demás cuando eran aún unos críos y que sostuvo a los Peaky Blinders mientras los hombres combatían en la IGM. Es una mujer calculadora, valiente y astuta, y es la única capaz de razonar con Tommy.

La vida se abre camino, inspector Campbell. Téngalo en cuenta.

Al otro lado tenemos al inspector Campbell (Sam Neill), un hombre resuelto y aplicado, quizá carente en cierta medida de la astucia de Tommy, pero con la misma falta de escrúpulos para conseguir sus propósitos. Es trabajador y, en esencia, está dispuesto a todo. Para él trabaja Grace Burguess (Annabelle Wallis), otra persona resuelta y con un objetivo claro. Guapa, inteligente y decidida: un gran combo.

En el horizonte...

La temporada tiene un desarrollo correcto y cumplidor toda ella. Las piezas se colocan bien... sin forzar, sin perder la armonía ni el ritmo de la serie. Dentro del estilo de Peaky Blinders, en el que viven todos los clichés del género mafioso, a ritmo de rock moderno (con esas notas retorcidas y esos acordes intermitentes de los The White Stripes y mucho Nick Cave, entre otros) y de cámaras lentas muy de primera década de siglo XXI, todo encaja a la perfección. Peaky Blinders es una delicia audiovisual y como Steven Knight, Bathurst y Harper también lo saben, recurren a ese factor para arrastrar otros aspectos en los que quizá la serie no resulte tan rompedora.

¿Es acaso particularmente ingenioso el desarrollo de la serie? Pues no, es una típica historia de facciones en las que lo mejor que podemos destacar es que no hay malos ni buenos evidentes. Tampoco es especialmente fría, ni especialmente violenta... ni nada. Peaky blinders destaca en su envoltorio, por lo demás cumple mucho y bien, pero el papel de regalo es perfecto.

«You're bad men, but you're our bad men.»

La primera temporada de esta serie ha cerrado bien las tramas que abrió, quizá ante la duda de si renovarían una segunda, ahora confirmada por la BBC; pero ha dejado una evidente puerta abierta. A Tommy, en esencia, le han salido bien sus jugadas y ha llegado el momento de expandirse. Quizá lo que menos me gusta, no obstante, es ese disparo final. Hemos visto tantas escenas parecidas en cine y televisión que, sinceramente, si no veo la bala reventando cráneo y desparramando sesos... no me lo creo.

Nota: 8. Peaky blinders tiene sus cosas en contra, pero una estética preciosa, una realización y puesta en escena muy cinematográfica, el gran diseño de personajes, acertadísimo reparto y la soltura con la que se ataron todas las tramas abiertas, se merecen la reseña favorable, la buena nota, la recomendación y, sin duda, el visionado. Ya nos contaréis.