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miércoles, 5 de junio de 2013

New girl (2ª temporada) - FOX

El año pasado seguimos viendo hasta el final la serie de FOX centrada en explotar la adorabilidad de Zooey Deschanel y los conflictos con sus extravagantes compañeros de piso. La serie no llegó a parecernos especialmente buena, la verdad; pero su tono y personajes nos divertían (salvo por una horrible fase en el tercer cuarto de la temporada que casi hizo que la abandonásemos). La segunda temporada ya ha arreglado sus problemas de identidad, ya han descubierto qué funciona y qué no (o casi) y han ido a tiro fijo.


Si funciona, no lo toques

Esta debe de ser una de las mayores máximas de la serie, como de casi cualquier comedia. Jessica Day (Zooey) apenas ha cambiado nada, por ejemplo, aunque ha renunciado a cantar. Puede que tenga dos o tres momentos en toda la temporada, cuando antes tenía uno (o dos) en casi cada capítulo. Al público no parecía caerle en gracia, así que lo barrieron de un plumazo. El resto sigue ahí. Su adorabilidad y su exagerada inocencia, su peculiar vestuario y su mirada de corderito. Nick mantiene su estilo casi imperturbable, aunque quizá han ido más a la carga a tirar de ese hilo algo tenso que siempre tuvo con Jess. Schmidt ha ganado algo más de protagonismo pero muy en la línea de la primera temporada: con ese humor algo Barney-aligerado que se hace más llevadero que el del prota secundario de Cómo conocí a vuestra madre. Y luego está Winston. Toda la primera temporada me dio la impresión de que no sabían que hacer con él, y esa sensación ha seguido en esta segunda temporada. Quizá antes tenían la excusa del cambio de personaje y demás, pero en esta segunda temporada, Winston ha tocado todos los palos: han intentado hacerlo normal, han intentado darle una trama personal con una chica (que aunque tuvo algún gag divertidillo fue de lo peorcito de la temporada) y finalmente le han dado el humor absurdo más marcado de la serie (que en el episodio que cierra la temporada es absolutamente sorprendente de puro absurdo. ¡Bienvenido sea!).


Cece, el miembro de fuera del grupo que más aparece se mantiene casi imperturbable. Sí, le buscan un pretendiente para tensar más el hilo pero es un recurso que hemos visto tantas, tantísimas veces que como espectadores casi vemos cómo cogen el hilo y lo tensan moviendo la trama (a Schmidt, de hecho) con él, porque es el peso que hay al otro extremo. Lo vemos. Por supuesto, aparecen otros personajes de fuera del grupo con los que rellenan algún momento rítmico especialmente bajo o con los que crean una tensión ocasional, la fórmula, insisto, se toca lo menos posible.

Buscando el perfume

Pero lo que sí hay que reconocer es que aunque la fórmula se intenta mantener incorruptible, el conocer a los personajes, el conocer sus motivaciones, preferencias y formas de ser ha permitido que la serie sea mucho más New girl que antes. Es el típico proceso de comedia, parece que ya se sienten cómodos. Ahora funciona una proporción de chistes mucho mayor que antes. Han querido destilar un poco los ingredientes para conseguir una fragancia más marcada y, en general, les ha salido bien.

Quizá, de todos modos, han fallado en estirar algunos gags sin encontrar nunca el punto (el eterno hilo de Jess y Nick ha llegado a ser hastiante por momentos, la trama de Cece y su pretendiente puede que haya durado demasiado contando, sobre todo, lo poco que llegamos a saber sobre ella); pero en general se han aprovechado bien los pocos recursos de la serie sin complicarla y sin salir del corsé de serie normalita para pasar el rato.


Igual que en la primera temporada, si buscáis algo más que pasar un rato divertido y sin contemplaciones... New girl no es la serie.

Nota: 7. La serie ha mejorado un poco, pero no veo cómo podrían aumentar el interés. Con las fórmulas que maneja la serie, la verdad, no veo cómo podrían mejorarla. Si no se atreven a romper un poco sus propios esquemas, me parece que a New girl le queda poco tiempo de brillo.