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lunes, 15 de abril de 2013

La chaqueta metálica - Stanley Kubrick

1967: en plena Guerra de Vietnam, los nuevos reclutas llegan a la base de Parris Island. El sargento Hartman será en encargado de formar a los nuevos reclutas, endureciéndolos para lo que se van a encontrar en el campo de batalla.




Y seguimos con maravillosas películas de Kubrick. Como puedes ver, aprovechamos al máximo el pack que compramos en Amazon y del que ya hemos hablado alguna vez. Todo un acierto. Y... ¡dentro reseña!



Los personajes:
— en "La chaqueta metálica" hay una clara evolución de la mayoría de los personajes. El durísimo entrenamiento al que son sometidos hace mella en cada uno de ellos, de una forma o de otra. A pesar de los desagradables que son muchas escenas no me cabe duda de que la deshumanización de muchos de los chicos está ahí. Y es triste de ver, como es triste darte cuenta de que Hartman hace lo que hace porque cree que los chicos lo necesitan para sobrevivir a Vietnam.
Pero no todo el mundo resiste igual a ese proceso. Hay quién sobrevive a él manteniendo su humanidad a base de pequeñas concesiones al horror, quién renuncia gustosamente a ella y quien se rompe por el camino.



Los actores:
Matthew Modine como Joker, Vincent D'Onofrio como Recluta Patoso y R. Lee Ermey como Hartman son los pilares interpretativos de la obra. Me ha sorprendido muchísimo que no se llevasen ninguna nominación al Oscar, por tan buenas interpretaciones. Misterios de Hollywood.



El guión:
— la estructura narrativa de «La chaqueta metálica» se divide en dos partes: el entrenamiento y la guerra. Dos partes completamente diferenciadas y que aparte de los personajes que comparten, poco tienen que ver la una con la otra. El único denominador común es la clara crítica antibelicista con la que Kubrick impregnó toda la película.
En la primera parte, asistimos al durísimo entrenamiento militar al que son sometidos los reclutas. La presión es brutal y los soldados la sobrellevan como pueden. Es... siniestro y duro de ver. Para mí, más que la guerra en sí. Es una verdadera oda al maltrato psicológico. Tal vez lo peor sea el acoso y derribo contra las piezas más débiles del tablero, el recluta al que más le cuesta conseguir los objetivos del entrenamiento es machacado primero por Hartman y después, por sus propios compañeros. Y es una presión que no todo el mundo va a soportar.
En cuanto a la guerra, a pesar de lo que pueda parecer, es la parte más ligera. Es cierto, hay muerte, destrucción y trastornos mentales por doquier pero es menos dura ver. Increíble pero cierto. Recorremos el terreno de la mano de Joker, que se ha convertido en corresponsal de guerra para el ejército. Ataviado con un casco con la leyenda "Born to Kill" y una chapa con el símbolo de la paz, recorre el escenario vietnamita observando los mayores horrores de la guerra.
¿Detalles a destacar? Lo bien que están representadas las tácticas militares. Punto poco destacable en la mayoría de las películas bélicas, que se dedican a poner explosiones, tiros y helicópteros sin preocuparse de que tengan sentido desde el punto de vista táctico. En "La chaqueta metálica", las tropas avanzan como deberían hacerlo y cuando rompen la disciplina y la táctica, pagan las consecuencias. Realismo militar en estado puro.
Y el final... reconozco que la primera vez que la vi, no me gustó. No es un final al uso, de hecho, no es un final. El guión deja a Joker en medio de la guerra, caminando hacia la siguiente batalla. 




La dirección:
— ¿adoro a Kubrick? Sí. ¿Es esta una de sus grandes obras desde el punto de vista de la dirección? Sí, otra vez. Ya te he hablado de esas dos partes tan diferenciadas del guión, que también se reflejan en la dirección. Las diferencias entre los tipos de planos y la iluminación, por ejemplo, ayudan a la ilusión de que vemos dos películas direntes.

Nota: un 9. De lo mejor que ha dado el cine bélico jamás nunca.

Otras películas de Kubrick:
Lolita.
El resplandor.
La naranja mecánica.
2001: una odisea en el espacio.
¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú.
Barry Lyndon.
Senderos de gloria.
Espartaco