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lunes, 22 de abril de 2013

Go on - NBC

Recuerdo que al principio hicimos chistes con la serie porque el protagonista era Matthew Perry y este actor es gafe (es lo que hay), y todo en lo que participa acaba miserablemente cancelado. El caso es que la fórmula humorística de la serie nos cayó bastante en gracia y capítulo a capítulo nos hicimos fieles seguidores. La fórmula funcionaba, aunque a veces fallaba estrepitosamente, y NBC confirmó su temporada completa dándole un poco de aire a los guionistas.

Pobre, pobre Ryan King.

Matthew Perry

Ryan King (Matthew Perry) es un comentarista deportivo radiofónico que acaba de perder a su esposa en un accidente de tráfico. Cuando vuelve a trabajar, su jefe (y amigo) Steven (John Cho), considera que no está preparado y lo hace ingresar en un grupo de ayuda en el que conocerá a personajes muy extraños y, un poco como cabía esperar, todos se ayudarán entre todos y se darán a conocer personajes rarísimos y bastante cómicos.

Ahí está el humor de la serie casi al completo, en las relaciones de ese grupo disfuncional, aunque a veces se amplíe con algunos personajes del trabajo de Ryan, como su jefe, Steven (ahí donde lo veis, el actor tiene 40 añazos), o la adorable Carrie (la preciosa Allison Miller). Y sí, es cierto eso que se comenta en internet de que Perry tiene algo de protagonismo de más, pero en general se complementa bastante bien con algunos personajes que, pese a tener poca carga, tienen gags muy explosivos que seguramente resultarían pesados si compartiesen más tiempo en pantalla, como muchos del señor K. (Brett Gelman), de Fausta (Tonita Castro) o de Sonia (Sarah Baker).

¿Qué importa que Perry tenga tanto protagonismo si ese es el equilibrio correcto de la serie?

Los actores cumplen bastante bien, aunque hay ciertos altibajos en sus interpretaciones. Perry, Gelman, Baker, White (que intrepreta a Anne), Cho y Castro, por ejemplo, destacan bastante sobre otros personajes como Owen y Yolanda, aunque en general consiguen formar un constructo divertido que cubre con unos elementos las carencias, o excesos, de los demás.

Una serie llena de altibajos

Aunque la serie está bien, en general, algunos capítulos especialmente malos deslucen mucho el resultado final de la temporada. Hay momentos que no funcionan nada bien, al principio muchos de los que se salían del grupo de terapia (que era claramente donde los guionistas se volcaban con más ganas) y, con el paso de los capítulos, en situaciones muy puntuales pero que podían extenderse todo el capítulo. Uno de los mayores problemas de la serie, en ese aspecto, es que si en un capítulo no entras en la dinámica, lo más probable es que todo el capítulo resulte bastante decepcionante.


Por otra parte, cuando Go on atina con el punto necesario de absurdo, el de cercanía y el de humor, la serie se convierte en otra, en una comedia poderosísima que deja claro que su grupo de personajes son muy sinérgicos y que hay unos guionistas detrás que son capaces de sacar jugo a detalles que parecen bastante secos y, lo que es más importante, a la herencia de la propia serie, que parece ir ganando solidez, en general, con el paso de los episodios.


Nota: 6,5. No os voy a mentir, Go on no es una gran serie. Es una serie modesta y eficaz en su objetivo de ser divertida. No es un humor profundo y no se adentra en temas polémicos ni controvertidos, hace un humor ligero, crea unos personajes divertido y permite que los engranajes giren un poco cada capítulo. Al fin y al cabo, fue una de las dos comedias estadounidenses de todos los estrenos otoñales que seguimos hasta final de temporada.

Edición del 12 de Mayo: La NBC ha anunciado que cancela Go on. Al final no hubo nada que hacer con el gafe de Perry.