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miércoles, 3 de abril de 2013

El viejo y el mar - Ernest Hemingway

Santiago es un viejo pescador de que se dice que ha perdido la suerte. Lleva ya 84 días sin pescar nada y sus esperanzas son cada vez menores, así como sus fuerzas. Manolín, su aprendiz y amigo, lo ayuda en todo lo que puede, aunque su padre le ha prohibido salir a navegar con el viejo.
Una mañana Santiago sale a navegar y encuentra al fin lo que tanto había buscado: un pez enorme.





Supongo que, como todos, paso por diferentes épocas a la hora de leer. Tras una temporada inmersa en el mundo de La Torre Oscura de Stephen King, ahora estoy disfrutando de las consideradas grandes obras del siglo pasado. De eso y de cómics de Batman y de la Liga de la Justicia. Eso te lo iré contando en otras reseñas.
Este es el primer libro que leo de Hemingway y, desde luego, me ha encantando su forma de escribir. Un Señor de las Letras que hace verdaderas virguerías con las palabras. ¡Dentro reseña!

Los personajes:
— Santiago: al final de su vida, poco le queda a este hombre. Ha perdido a su esposa, es muy pobre y sus suerte se ha ido. Sólo le queda el chico, su amigo y compañero de trabajo, que vela por él.
— Manolín: dividido entre su lealtad al viejo mentor que le ha enseñado a pescar y la obediencia que debe a su padre, Manolín intenta siempre ayudar a Santiago.

Aunque sólo hay dos personajes importantes en la obra, son lo que son y no hacen falta más. Manolín está empezando su vida como adulto, dudando en las primeras decisiones como tal. Mientras tanto, a Santiago se le escapa cada vez más rápido el tiempo que le queda. Y sólo quiere hacer una última gran captura.
La diferencia de edad de los personajes, junto con la gran amistad que los une son ejes centrales de esta historia y tienen gran importancia.

La historia:
— «El viejo y el mar» no es un libro para todo el mundo. No lo es. Es lento, su tono es reflexivo y seguramente mucha gente se duerma con él, por muy bien escrito que esté. A mí, me ha encantado. Me ha encantado porque me gustan este tipo de libros. Pero si te aburre la literatura en este tono, no lo leas. No te lo recomiendo en absoluto.

A pesar de lo corto que es el libro (mi edición se queda en 70 páginas), toca muchos más temas de los que parece; entre ellos, la juventud, la vejez y la amistad, como ya te he contado.

Me parece muy curioso lo mucho que habla de baseball y como idolatran a Joe Dimaggio. Para los personajes, este deporte es tan importante que Santiago, en medio del mar, cansado, herido y con un pez enorme tirando de él, una de las pocas cosas que desea es una radio para saber cómo van los partidos. 

La pobreza campa a sus anchas por la obra. Manolín, que hace como que cree a Santiago cuando le dice que tiene comida a la lumbre, sabiendo que no hay comida ni lumbre. Pobreza y un orgullo que no quita el hambre pero lo disimula frente a los demás.

La soledad, en medio del mar, sobre todo por la noche, con la única luz de la luna y las estrellas. Cómo hace mella en Santiago, que empieza a hablar sólo, cómo se lamenta una y otra vez pensado que "si el chico estuviese aquí...".

La parte del relato que más me llamó la atención fue la relación de Santiago con el enorme pez que pesca. Santiago lo reconoce como un rival al que respeta, un contrincante que se merece lo mejor de él mismo y en la soledad del mar, casi un amigo al que es necesario sacrificar. Nunca pensé así de la pescar y fue muy interesante leer ese punto de vista.

Y por último, el fracaso. Porque haber navegado durante días y ganar la batalla, no tiene por qué darte la victoria. Y tampoco tiene por qué ser un desastre. Santiago llega a tierra y es recogido por Manolín. Y se entera de que todos los marineros han salido a buscarlo. Y no está solo. Y ha vuelto a pescar. Y la suerte ha vuelto y con ella, Manolín, que se enfrenta a su padre y decide volver al barco de Santiago. Un gran final para un buen libro.

Nota: un 8. Pocos libros he leído tan bien escritos y pocas obras tienen tanto en tan poco. Pena que no sea para todo el mundo.