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lunes, 3 de diciembre de 2012

Secret state - Channel 4

La verdad es que no sé cómo me enteré de la existencia de este estreno. No estaba en el calendario que he seguido, a decir verdad (en el que, aunque americanos estaban todos, o casi, estrenos ingleses faltaban varios y se fueron añadiendo a posteriori), y tampoco nadie me habló de ella. No sé si me la topé en la filmografía de alguien en IMDB o qué, pero el caso es que empecé a verla sin saber nada en absoluto de la serie. ¡¡Y qué serie!!


Conspiración, p... etróleo y traición

Una refinería de petróleo explota, matando a 18 personas e hiriendo a 94 en una población inglesa, Scarrow. Mientras el gobierno, a través del viceprimer ministro, Tom Dawkins (Gabriel Byrne), intenta calmar a sus ciudadanos y a los periodistas, el primer ministro, Charles Flyte (Tobias Menzies), está en Estados Unidos, en la sede central de la petrolera PetroFex intentando conseguir el mejor acuerdo posible por los daños. Al día siguiente, mientras Tom y Charles hablan por teléfono, la comunicación se corta, y horas después descubren que el avión en el que viajaba el primer ministro ha tenido un accidente. Tom Dawkins, un exmilitar honrado y sencillo se ve, de pronto, al mando de un gobierno en las últimas semanas antes de las elecciones, en un momento de máxima tensión social y política,  con el único apoyo aparente del jefe de gabinete, John Hodder (Charles Dance),  mientras dos de sus ministros más importantes intentan hacerse con el poder del partido.

Tom Dawkins sobre las inmediaciones de la refinería.

Se inicia ahora una creciente espiral de conspiraciones económicas donde se cruzan los intereses de multinacionales, de bancos y de gobiernos, desarrollándose en paralelo una trama de espionaje que involucra al MI6 y al GCHQ, que lo siguen todo desde sus puestos de lujo.

Los personajes

Tom Dawkins es, ante todo, un hombre íntegro. Un excapitán del ejército descontento con lo que los posibles candidatos a presidir el partido parecen buscar. ¿Acaso es el único interesado en averiguar qué pasó y sacarlo a la luz? ¿Acaso la política ha olvidado a la ciudadanía sobre la que se sustenta? Tom (y he de reconocer que ayuda a ello la impresionante actuación de Gabriel Byrne, que muestra una seriedad y formalidad sin límites) es un personaje cercano, ese político desaparecido al que tanto se echa de menos en ciertos países. Un político para la ciudadanía.

Tom Dawkins y John Hodder.

Sí, Tom es el paladín. Normalmente esta clase de personajes resultan ligeramente repelentes, pero el ambiente de la serie es tan hostil, las intrigas están enterradas tan profundas y los principales agentes producen tanto rechazo, que Tom es una figura prácticamente necesaria que se gana, además, todo el respeto posible cada vez que da un discurso. Apoyado en su gobierno únicamente por Hodder, un hombre serio y eficiente que transmite estabilidad y al que muchas veces cuesta no ver como el titiritero que en realidad mueve al partido. Hodder es un personaje del que no sabemos nada. Aparece y hace y dice cosas. Supongo que en cuanto a esto, el espectador se siente tan perdido como el propio Dawkins. ¿Hodder es tan franco como parece? ¿Tiene algún interés oculto? ¿Bajo esa fría sonrisa y haber impulsado a Tom en estos momentos tan peliagudos se esconde algo más? Los ministros de marras, Ros Yelland (Sylvestra Le Touzel) y Felix Durrel (Rupert Graves) se muestran desde el principio como personajes bastante desagradables, de los que se pone en duda seriamente que tengan algún interés más allá de hacerse con el control del partido.

Fuera del gobierno nos encontramos con otros aparentes aliados o, al menos, aparentes aliados puntuales. Uno es un viejo ¿amigo? de Tom, Tony Fosset (Douglas Hodge), un extrabajador del MI6 acabado y dado a la bebida. El otro es Ellis Kane (Gina McKee), una periodista que quizá sea la única persona tan interesada en sacar la verdad a la luz como el propio Dawkins.

Pero es difícil hablar de esta serie sin nombrar, al menos, a Agnes Evans (Ruth Negga), una trabajadora del GCHQ que se dedica a las escuchas. Un personaje al que constantemente se nos muestra observando qué sucede y oyendo conversaciones. Un personaje que, casi, sabe tanto de la trama como los propios espectadores de la serie. Desde el principio queda claro que Agnes será uno de los motores de la trama.

Agnes Evans.

Los trucos del buen jugador

Y la clave para sacar partido a este espectacular reparto, en el que todos (¡todos!) se lucen en sus personajes, es la capa de frío realismo con la que lo cubren todo. Secret state huye de los aspavientos. La historia que nos cuenta ya tiene toda la fuerza que necesita. No hace falta nada más. Se aprecia un esfuerzo evidente por mantener el agua de un río que parece condenado a desbordarse controlado. Y lo consiguen.

La dirección, tan desapasionada y realista, como si intentasen hacerla desaparecer en la medida de lo posible, aunque sorprenda puntualmente con cámaras en ángulos extraños o algún montaje especialmente lucido. Me pareció un estilo perfecto que maximiza el efecto de los actores y del toque realista que se ha pretendido dar a la serie.

Así pues tenemos un guión impresionante, un reparto perfecto y la dirección acertada. ¿Puede mejorarse esto? Puede.

La serie transcurre en 4 episodios de 45 minutos. Y termina. El final, con esa escena que durante un instante confunde, que nos hace dudar de si se tratará de un flashback de los que tiene Tom cuando vuelve a ver Bosnia, un paisaje que, por cierto, se parece mucho al de las inmediaciones de la explotada refinería. Y a este paisaje que ahora se nos muestra. Qué momento, tan emotivo y tan escalofriante. Y es que nadie en UK quería una guerra... ¿o sí? Impresionante.


Nota: 10. La serie busca esto. Y lo clava. Muchos se quejan de los estrenos de este otoño, que no han sido lo esperado o que no han estado a la altura de, por ejemplo, el año pasado, con Homeland y American Horror Story. La solución pasa, en mi opinión, por cambiar de objetivo y apuntar hacia las producciones, con muchos menos capítulos pero mucho más ímpetu, de las más cercanas islas británicas.