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lunes, 14 de marzo de 2011

Kick Ass - Matthew Vaughn

Me esperaba mucho. De verdad. Esperaba una película divertida, atrevida y provocadora... y la verdad es que me encontré con un café descafeinado. La película está bien, sí, y es divertida, pero es una sombra pálida y sin fuerza de lo que es el cómic de Mark Millar. Una sombra que renuncia a gran parte de su atractivo perpetrando una serie de cambios infames.



En gris, spoilers.


No me tiembla demasiado la mano para aplaudir un buen cambio, como el que considero que Snyder y los suyos hicieron con el final de Watchmen, pero tampoco voy a aceptar unos cambios que quitan gran parte de la gracia del original por corrección política o la llegada a un espectro de público más acostumbrado al cine adolescente y juvenil estadounidense.

Kick Ass es un adolescente normal que un día decide ponerse una máscara y sale a desfacer entuertos, aunque pronto se dará cuenta de que las cosas no son tan fáciles y de que cuando tocas los cojones a los poderosos, pueden lloverte hostias hasta en el carné de identidad.

Los recursos de cómic, como la nota escrita del principio, me parecían frescos en la película. Muy en el rollo de Scott Pilgrim vs the world, película que se come a ésta con patatas y guarnición varia. El reparto de Kick Ass cumple, es aceptable en su mayor parte; la imagen está cuidada al milímetro, las escenas largas con movimientos y coreografías de combate, los colores, los trajes... lo que cabía esperar, por otra parte. Tal vez, en el apartado técnico, lo que más falle sea la elección de voces, Kick Ass suena un poco maduro y tranquilo de más. Hablo, no obstante, de la versión en castellano, ¡y la identidad de Red Mist se revela tan pronto abre la boca! ¿Qué clase de monstruo decidió tal aberración?

A pesar de esto, de que parte de un cómic genial y de que tiene muchas cosas a favor, Vaughn y los suyos consiguen empañar el producto con una serie de cambios que consiguen hacer que los personajes sean absolutamente ridículos, lo de la voz de Red Mist, el triunfo social de Kick Ass con la chica, los cambios en las torturas, el cambio en Big Daddy (al que llaman Big Papi, aunque en su cinturón pone «BD»), que deja de ser un lunático para ser un verdadero héroe, la gatling en vez del lanzallamas... todo ello me parece, sencillamente, horrendo.

La música, eso sí, es genial hasta el final, desde la ambiental de casi toda la película a la melodía de El bueno, el feo y el Malo; pasando por las estridentes y graciosamente infantiles piezas que acompañan las macabras actuaciones de Hit Girl, aunque el mal control de volumen del que hace gala la película (sobre todo con el sonido ambiente) contribuye a estropear ligeramente un apartado sonoro que podría haber sido grandioso.

Una secuencia en dibujos fantástica y el toque divertido de muchos de los diálogos son lo que, finalmente, salva el equipo y le permite entretener al espectador hasta el final.


Que Kick Ass se lleve a la chica es ridículo, infantil y odioso. La resolución del cómic podía ser un poco bruta y de mal gusto para el cine, pero esta simplificación heroica y «bonitoide» me produce arcadas.


Nota: 6. Kick Ass: lo que pudo ser y no fue. Una película aceptable y una adaptación cruelmente lamentable.