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lunes, 28 de marzo de 2011

Los hombres que miraban fijamente a las cabras - Grant Heslov

A decir verdad, el reparto de esta película resulta directamente apabullante: Ewan McGregor, Jeff Bridges, George Cloony y Kevin Spacey y fue un de las razones por las que me fijé en ella en un principio. La otra fue que a pesar de que en internet había leído opiniones bastante malas sobre la película, pero varias personas de mi grupo (gente de, en mi opinión, confirmado criterio) la pintaban bastante bien.




Los hombres que miraban fijamente a las cabras es, sencillamente, divertida. No va a revolucionar el cine, no os va a llevar a profundas reflexiones —no a reflexiones a las que no nos hayan llevado mil veces antes, al menos— ni nada; es una comedia absurda con crítica al ejército y a la estupidez humana. Nada más. Pero tiene una forma de presentarla encantadora, en mi opinión.

Desde el principio, cuando la magnífica voz de McGregor (o de su doblador castellano, me da igual el caso) nos empieza a introducir en la historia, tras una escena de un militar intentando cruzar, completamente convencido una pared.

Y es que Los hombres que miraban fijamente a las cabras va de una pequeña fracción del ejército estadounidense, los Jedi, entrenados por Bill Django (¡Jeff Bridges volviendo a hacer de El Nota!), que utilizan la energía de su mente para conseguir cosas; pero un día, uno de ellos, muy prometedor, se pasa al lado oscuro y usa sus poderes para matar. Cosa que está prohibida. Contando los actores que he citado al principio, ¿quién es el malo? Pues sí, evidentemente. Bob Wilton (McGregor) es un periodista que va a entrevistar a Lean Cassady (Clooney)para informarse sobre las prácticas de este grupo, sobre sus capacidades y su desarrollo en el pasado.

Grant Heslov, avezado actor pero no tan avezado director, hace un trabajo más que decente. Supongo que trabajando con los cracks con que trabaja en esta película facilitó mucho la buena presencia de los actores, pero contando lo buena que es la luz, terriblemente cambiante, el Sol azul en Vietnam, la luz blanca del hospital, la pobre iluminación que le da a todo un toque cetrino en la habitación de Lean. Las escenas pasadas por un filtro de LSD o lo hermosamente que retratan el desierto deja claro que el equipo que estaba detrás quería hacer un trabajo que entrase por los ojos. Y lo consiguen, toda la película es visualmente increíble.

El toque de humor absurdo friki, perfectamente adelantado por las referencias a películas como El Señor de los Anillos o Star Wars,  tiene sus momentos y sufre algún que otro altibajo, pero en esencia sale bastante bien parado. Las preguntas de Bob sobre los Jedi tienen una delicia irónica de fondo, que Spacey sea el malo es casi un guiño, el personaje de Bridges, el final igual al de El Señor de los Anillos con los que se van al cielo y los que vuelven a su tierra (a La Comarca, como si dijéramos).
Por último, destacar que la banda sonora tiene algunas canciones muy clásicas de rock setentero-ochentero y que por momentos encaja increíblemente con la música y en otros nos ofrece un gracioso contraste, como el Alright de Supergrass durante los créditos iniciales, con escenas de bombardeos, saqueos al ritmo de la alegre cancioncilla.

Nota: 7. No entiendo la mala opinión que parece rodear a esta película en internet, honestamente. Está claro que no nos encontramos ante un producto que revolucionará el mundo del cine, pero es un pasatiempo más que aceptable, con muchas referencias graciosas, un desarrollo a la altura (dentro de lo absurdo que es todo, por supuesto), grandes actuaciones y con un gran cuidado de la imagen.