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martes, 1 de junio de 2010

Prince of Persia (360) - Ubisoft

La mayoría de los que me conocen saben que no suelo dedicar mucho tiempo a los videojuegos, salvo cuando no tengo nada que hacer o caigo enfermo. Como ahora. Tras una semana ligeramente enfermo, y sin previsión de próxima mejoría, volví a ponerme a los mandos de mi 360 y dar término a un juego. El escogido, el primer escogido —si esto no mejora pronto caerá otro— fue el Prince of Persia, un juego desarrollado por los estudios de Montreal de Ubisoft que nos presenta una historia tópica de amor y de salvar el mundo —en ese orden, en mi opinión— en la eterna lucha entre la luz (Ormazd) y la oscuridad (Ahriman).



El juego no sigue la saga, ni mantiene personajes ni nada. Es un Prince of Persia porque se juega como a un Prince of Persia, pero en realidad es una excusa para disfrutar de los paisajes, de la comodidad de los controles y de alguna que otra insinuación graciosa entre los personajes. Sí, este Prince of Persia no intenta aportar nada a la narración en un videojuego, ni revolucionar con su argumento ni nada. Nos presenta unos gráficos casi en plan dibujos, bastante atractivos —en mi opinión— y muy alejados del realismo de, por ejemplo, Mass effect; unos escenarios que son la excusa para ir saltando de saliente en saliente, de valla en valla y de muro en muro y un sistema de combates, en mi opinión, algo simplón de más. Yo, personalmente, maté igual a casi todos los enemigos. Rodar para esquivar, guante, magia, espada, magia, acrobacia, magia, espada. Así tres o cuatra veces y hala. A seguir saltando cual monillo pasado de speed.

El juego es divertido. Y punto. No tiene más, no lo busca y no intenta engañar a nadie. Me sorprenden las críticas tan horribles que encuentro por internet echando una ojeada.

Personalmente, en contra le hecho su extensión (que es bastante bastante corto) y su repetitividad. Secuencia de saltos, bicho, secuencia de saltos, bicho, etc. Pero admito que hasta eso es divertido y cuando nos vamos haciendo con los controles es incluso mínimamente desafiante.

A favor, sorprendente, destaco lo afinado del control que aunque algua vez falle y nos haga precipitarnos al vacío, en general responde bastante bien y con bastante lógica, con una especie de dirección asistida, o algo así, a no ser que marquemos claramente otra cosa, en cuyo caso... no creo que se le deba echar la culpa al control.

Nota: 7. Divertido, ágil, bonito y rápido. Corto, sencillo y repetitivo.