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miércoles, 23 de junio de 2010

Mass Effect - BioWare

No recuerdo jugar a algo que me gustase tanto. Mass Effect ha sido, sin lugar a dudas, el juego que más me ha absorbido, que más me ha sumergido en la historia que cuenta. Una aventura de ciencia ficción espacial y muchos muchos tiros, como todos los juegos de 360, la consola que se especializó en hacer de cualquier tipo de juego un shooter.


En Mass Effect encarnamos a un personaje bastante configurable físicamente con ciertos parámetros y con una serie de preludios para elegir. Yo jugué con el pregenerado, no pensé que me fuese a enganchar tanto y quería jugar a algo sin más: John Shepard, un fulano con un aire inquietantemente parecido a Jack (el de Lost, aunque he visto un parecido asombroso en internet), que es el único superviviente de una masacre en un planeta y que se mete en el ejército de la Alianza (el ejército humano) y, tras un par de misiones en juego, es nombrado Espectro (el brazo ejecutor del Consejo de Gobierno), unos tipos que se encargan de que las misiones se cumplan. El fin lo justifica todo. Los Espectros no responden ante nadie.

Esas son las primeras horas de juego, tras explorar el pequeño escenario de Eden Prime y el vastísimo mapa de La Ciudadela, eje de todas las actividades políticas de la galaxia. A partir de ahí, a bordo de la Normandía, una nave que combina la vanguardia tecnológica humana con los diseños de los turianos (la especie más molona estéticamente, en mi opinión), el mapa de la galaxia se nos mostrará y será el jugador quien decida las rutas y el orden. Si nos ceñimos a las obligaciones, el juego es muy corto, de 10-12 horas (una duración estándar para un juego de última generación, por lo que estoy viendo); teniendo que cumplir cuatro misiones principales y una misión final.

El control es bastante versátil y cómodo una vez que uno se acostumbra, sobre todo cuando se lleva a la tripulación a pie. A bordo del vehículo terrestre, el Mako, los controles son algo más farragosos, en mi opinión al menos; aunque la estrategia se limita a saltar en el momento adecuado para evitar los misilazos mientras se hacen ráfagas cortas de ametralladora y se limpia de enemigos la zona con el cañón.

Los gráficos me parecen muy buenos, aunque parezca pasado por una cámara de las viejas; con esos puntos oscuros que hoy parecen obsoletos. Las texturas son bastante sólidas, muchas de las animaciones son muy realistas y no sufre tirones. Para los jugadores más activos, cabe destacar que hay transiciones de pantalla y que cargarlas lleva un par de segundos, igualmente, las escenas de ascensor son ineludibles y, si tenemos que coger varios ascensores son, incluso, un poco pesadas.

La historia está muy bien. En realidad, podríamos reducirlo a que eres el héroe que tiene que salvar el mundo, pero el modo en que está llevado y la toma de decisiones que ofrece al jugador (hechos que, aunque dicotómicos, son verdaderamente drásticos y dramáticos) le da un puntillo extra. El equipo que nos acompaña tiene su historia, bastante interesante en todos los casos, aunque no pude evitar llevar a Garrus (el turiano) toda la aventura conmigo sólo por lo que molaba su diseño y la versatilidad que ofrecía al grupo. El grupo lo completé con Ashley al principio y, posteriormente, con Liara, cuyas habilidades bióticas eran un complemento demasiado brutal como para darlo de lado. Ver a los enemigos volando impotentes recién arrancados del suelo, no tiene precio.

Las voces y los efectos de sonido están bastante bien, aunque Mass Effect no es de esos juegos con una banda sonora para hacer historia... sino que es casi completamente imperceptible. Tal vez la musiquita cutre de la pantalla de viajes por la galaxia, que tantas veces tendremos que ver, se nos pueda meter algo más en la cabeza, pero no será el estándar del resto de la  música del juego.

Nota: 10. Historia, gráficos, jugabilidad, adictividad. Lo tiene todo, coño.