Google+

martes, 29 de junio de 2010

Prince of Persia, la película

Lo cierto es que la película se parece más a lo que yo imagino como Assassins of Persia. Yo, siendo honestos, tenía ciertas suposiciones sobre cómo debía de ser esta peli, y no se cumplieron. No diría que tuviera grandes expectativas, pero desde luego, en una película sobre esta saga, me esperaba unas piruetas de órdago y unos combates a la altura. Y nada, las escenas de acción son un poco decepcionantes y las piruetas son un ultraje. Así de simple. Podían haber pillado a un tío de parkour o algo así, que al menos le habría dado un toque flipante a las secuencias.



La historia empieza cuando el rey de Persia le perdona la vida a un muchacho con agallas y ganas de hacer bien las cosas y lo adopta. El príncipe Dastan, el sin sangre, el que no optará a trono porque no es legítimo hijo; y los críos se crían como hermanos bajo la mirada del rey y de su hermano Nizam, un calvo con clarísima pinta de hijoputa. Es lo que hay. Lo siento de verdad si alguien lo considera un spoiler, pero ¡joder! tiene hijoputa tatuado en la frente.

En fin, el caso es que tras la conquista de Alamut, reinada por la teóricamente mujer más hermosa del mundo, una señorita bastante bonita llamada Tamina, el rey muere asesinado y culpan a Dastan, que se ve obligado a huir llevándose consigo a Tamina, quien también quiere huir. Quiere el destino, la película está muy influida por la idea de que los destinos se cruzan, y son como son y punto; que Dastan lleve consigo un arma mágica del copón que custodiaban en Alamut, la daga con las arenas del tiempo que permite volver atrás en el tiempo. Así empieza la peli.





En esta foto sale especialmente bien, puntualizo. ¡Ay, el blanco y negro, amigo de la fotografía desde...


¿Qué más ofrece? Tópicos a cascoporro. La relación entre Dastan y Tamina podría ilustrar un manual sobre "cómo hacer dos personajes con un romance tópico-humorístico entre ellos", la historia avanza a trompicones; algunas partes son moderadamente entretenidas y otras son un suplicio. La mayoría de personajes secundarios son relleno burdo, el que más aparece es un alivio cómic cutre que llega a resultar cansino con su odio a los impuestos (que sí, que la cuarta vez que lo comentaste te entendimos, cojones) y por lo demás, la película se aboca a un fin demasiado obvio en todo momento. Supongo que, en parte, es un hecho influenciado por ser una peli de Disney.

La música mola y es de lo poco que destaca de verdad. No malgasteis el dinero en verla, seguro que os divertís más gastándolo en drogas, incluyendo bebidas espirituosas en esta catalogación. Bueno, hay otra cosa que me gustó bastante: el vestuario, el príncipe empieza vestido como en el primer juego y acaba vestido como en el último. Guiño para los fans.

Nota: 4. La película no es horrible, pero es que no es buena en ningún punto. Aceptable pero cutre, insinuante pero insuficiente.