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lunes, 10 de mayo de 2010

Ciudadano Kane - Orson Welles

Ciudadano Kane cuenta la historia de un magnate de la prensa, el señor Charles Foster Kane —interpretado por el propio Welles— que muere en su palacio de Xanadú diciendo una palabra sin sentido: "rosebud". Un periodista se dedicará a investigar sobre la vida de magnate y a preguntar a sus amigos más cercanos intentando darle sentido a su última palabra.



Parte de la gracia, se supone, con la que se realizó, fue la muestra técnica de la que hizo gala. La profundidad de la imagen en blanco y negro, los juegos de luces y de cámara, el esqueleto argumental mediante flashbacks, empezar la película con el final de la historia... pero son cosas que, creo, son difíciles de valorar 70 años después del estreno de la película.

Una historia poderosa, con un personaje muy carismático y genialmente interpretado, una vida entregada a amasar una fortuna, entregada al capitalismo, al sueño americano; aunque, personalmente, creo que se pierde un poco en toda la técnica, empañando la película de 10 que debería ser.

El final es sencillamente decepcionante, con un toque ñoño y de moralina melancólica yankee que, en general, podría haber firmado Disney, que encaja muy poco con el reflejo horrible y bastante oscuro que ha tenido el resto de la película, como una redención, como la —en mi opinión— cagada del final del Fausto de Goethe.

No obstante, se trata de una película increíble, con una historia poderosa y muy entretenida.
Nota: 9. Creo que le fallan puntos y no me parece la gran obra maestra del cine, pero es una gran película sin ninguna duda.