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domingo, 9 de mayo de 2010

El hombre elefante - David Lynch

El hombre elefante es, ante todo, una película triste. En un Londres victoriano, gris, sucio, lleno del humo de las fábricas, lleno del coste del progreso, lleno de oscuridad y carbón, vive John Merrick, el Hombre-Elefante. Un varón con una terrible mutación que le deforma terriblemente: su cabeza es enorme y llena de bultos, su columna vertebral está torcida y deformada, su torso está lleno de blandos bultos tumorosos, su brazo derecho es prácticamente inútil... John Merrick es un monstruo más de un espectáculo de monstruos, una exposición de aberraciones: enanos, mujeres barbudas, el hombre elefante.


John Merrick es expuesto ante grupos de paletos crueles que le escupen, le gritan y le tiran cosas. Es el más aberrante de los monstruos y se enfrenta al odio y a la repulsa de sus morbosos espectadores, condenado en una jaula sucia y repugnante.

Durante esa primera parte de la película se evitará mostrar la cara de John, jugando siempre a contrluz, tras cortinas o con juegos de luces y sombras. Es después, cuando el hombre elefante es llevado al hospital, donde el cirujano Treves se apiadará de él y le enseñará a hablar y a comportarse, cuando se nos mostrará de cerca, con todo detalle. Allí se nos hará parecer más humano, mucho más cercano, y cada recaída en lo grotesco resulta mucho más dura, más cruel.

Un conjunto de sucesos posteriores dará fama a John y gente de distintos lugares se acercará a conocerlo. Sus problemas no han terminado.


El hombre elefante es una película oscura y deprimente. Crítica con todos. Ningún personaje es trigo completamente limpio. La historia se deleita morbosamente en el dolor que transmite e irradia. El ambiente lóbrego se ve potenciado por ese blanco y negro sucio de la grabación, por la imagen a menudo temblequeante, por las imágenes extrañas, de apariencia mística y mítica del principio, por el increíble maquillaje que lleva John Hurt para encarnar a John Merrick.

Nota: 9. Una gran película con una facilidad llamativa para emocionar, cosa comprensible contando el tema que trata. Visualmente poderosa y con unas actuaciones de lujo. Totalmente recomendable, aunque poco apta para corazones demasiado sensibles.


Añadido: datos sobre Joseph Merrick, la persona en la que se basa la película.