Google+

martes, 6 de noviembre de 2012

Good Cop (1ª temporada) - BBC

Uno de los dramas que se estrenaron este otoño que más me interesaron fue esta creación de la BBC sobre la pérdida de los valores ante situaciones extremas. Un tema tratado mil veces, sí; es cierto, pero que en Good Cop conseguía reavivar el interés por el mismo gracias a su peculiar forma de ser contado, al tono contenido y profundamente realista del piloto y a una fotografía maravillosa que jugaba con una dirección que exprimía lo máximo de los planos.

Admito que la imagen de la edición para venta... no me gusta nada. Se va al saco de Grandes Maestros del Photoshop y el Diseño en General.

John Paul Rocksavage es un miembro de la policía de Liverpool, un hombre íntegro y respetuoso con la ley. Un día le para los pies al líder de una pequeña banda mafiosa, un baboso que está acosando a una camarera... y ahí se tuerce su suerte. Ese matón y su pandilla preparan una emboscada para John Paul, solo que no es él quien cae en la encerrona, sino su compañero Andy Stockwell. A partir de entonces, Rocksavage se replantea muchas cosas, y empieza a tomarse la justicia por su mano.


Lo cierto es que no parece que la serie tenga gran cosa en cuanto a su eje argumental, pero los personajes, los pequeños detalles y la increíble frialdad y oscuridad de los escenarios consiguen dar a la serie un toque realmente nuevo.

John Paul Rocksavage

En una serie como esta, tan centrada en el desarrollo psicológico del protagonista, es normal que el hincapié hecho en el diseño del mismo sea especialmente concienzudo. Y Good cop cumple con lo esperado. John Paul es un personaje rico en matices, al que rodean de un montón de elementos en los que apoyarse para dar forma al personaje y a la serie en general. Quizá los elementos más importantes sean, por un lado, él mismo, con su forma de ver el mundo, su honradez y su percepción de lo correcto; por otro, su padre, casi siempre postrado en cama y conectado a un respirador, un personaje que actúa como la brújula moral de John Paul cuando este se pierde; y por último, su relación con las mujeres, esas miradas tristes y llenas de culpa con las que mira a Cassandra (su exnovia) o el afán proteccionista que llega a mostrar por momentos con Amanda (quizá por los errores cometidos con Cassandra).

Por si esto fuera poco, cabe destacar el gran trabajo que realiza el actor Warren Brown, cómo se mueve, lo bien que soporta los primeros planos y cómo lo luce, en general, la iluminación de la serie. Un gran acierto de cásting.

El resto de actores están bastante acertados en general, sobre todo el grandísimo (y prolífico) Stephen Graham (Boardwalk Empire, Parade's End), que me gusta más cada vez que lo veo; pero sin olvidar a Michael Angelis, el padre de John Paul, y a Kerrie Hayes, la policía de rasgos alienígenas que recuerdan a los de Natalie Dormer.

¿De dónde habrán salido estos extraños rasgos de actrices británicas? La verdad está ahí fuera.

Luz, sombras y mucha lluvia

Hay algo en la lluvia de Good Cop, abundante hasta en la cortinilla de créditos, en ese cielo encapotado que da un tono gris a la ciudad, y en esa luz pálida y mortecina que se aprecia en las escenas de la playa (una playa que es importante y recurrente para la serie y símbolo de muchas cosas: es donde John Paul se reencuentra al principio del piloto con su exnovia; y es donde intenta, de alguna manera, expiar sus culpas o reflexionar sobre lo que ha hecho, sobre lo que piensa hacer).

La playa. El cielo. En España se considera que así es el verano en Galicia. Y es mentira. ¿Alguien puede confirmarme si realmente en Liverpool...?

Esto se combina con una gran dirección (de Sam Miller los dos primeros capítulos y de Susan Tully los dos últimos), tan sobria con Sam Miller, que prácticamente se ampara solo en un ligero movimiento ocasional y en los cambios de música y momentos a cámara lenta; y algo más lucida con Susan, con mucho más movimiento, con cambios a tonos pastel en escenas recordadas, con un uso mucho más llamativo de la luz de fondo, la cámara siguiendo a los personajes mientras corren...


Segunda temporada sí, segunda temporada no

Que yo sepa, en el momento en que escribo esta reseña, no se ha anunciado si la serie se renueva o queda así. He leído opiniones muy variadas en internet, aunque en general me ha parecido notar cierta preferencia de que la serie tenga una segunda temporada. Amigo yo, como siempre, de que las obras terminen cuando aún son grandes, tengo mis dudas al respecto.

Good cop ha sido, por ahora, una serie muy corta (cuatro capítulos que rondan la hora de duración) pero creo que han mostrado una completa evolución del personaje, que parece ser la intención original de la serie. Nos han presentado a John Paul, un policía ejemplar, un hombre de ley; cómo se ha convertido en un justiciero, enfrentado a un sistema que no va a compensar lo sucedido y que quizá no tiene ni siquiera las herramientas para ello; y finalmente ha matado (por error al principio, aunque la muerte en sí se produce a sangre fría), a un inocente. Ha cruzado la línea que define al justiciero, ha cruzado la línea que define (en el fondo) a los súper héroes de cómic con menos respeto por la vida. Cuando uno empieza a matar por sistema, parece decir la serie, el accidente llega antes o después. Inevitablemente. John Paul se ha convertido en lo que perseguía. Por error, sí; pero el acto es, en la práctica, el mismo. Ver al personaje en la oscuridad de su dormitorio mientras revive las muertes, se lava, va a leerle al padre, como siempre, y se derrumba. Impresionante. ¿De verdad alguien considera que la serie debería continuarse? Por favor, punto y final ya, con esa escena dual de derrumbe y playa. La dichosa playa y el maldito tándem de viola y piano al que se le añaden instrumentos para los créditos finales. Perfecto.

¡Hasta la próxima, Al! Digo Stephen...


Nota: 8. Good cop es una muy buena serie aunque a veces resulta algo lastrada por unas subtramas tan alejadas del núcleo de la serie, que aunque ayudan a retratar el día a día y a dar consistencia a los personajes, alargan unos capítulos que resultan, a veces, demasiado largos. De todos modos, una serie muy recomendable.