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martes, 20 de noviembre de 2012

Cuckoo - BBC Three

En Cuckoo se nos cuenta la historia de un peculiar personaje que se toma por el mayor gurú espiritual de los tiempos modernos. Rachel es una chica que se toma un año sabático en la universidad y se va a India y, ¡sorpresa! vuelve casada con Cuckoo, un hombre que con la excusa de ser un gurú, de ser un guía espiritual, zanja casi cualquier discusión y evita, en la medida de lo posible, dar un palo al agua.

Dylan, Rachel, Cuckoo, Tom y Lorna.

Andy bajó desde el nido del cuco

A priori, ciertamente, la serie puede no sonar especialmente tentadora. De hecho, Cuckoo acabó siendo poco más que aceptable, pero tuvo un episodio piloto especialmente divertido. No sé si fue el verlo justo después del de Moone boy, pero recuerdo que nos lo pasamos como con pocas series antes.

A partir de ahí, en cualquier caso, fue perdiendo. Los capítulos, todos, son divertidos y aceptables, pero ya nunca volvió al equilibrio perfecto que tenía el piloto. Todos los capítulos que quedaban se pasaban en repetir una y otra vez el mismo tipo de chistes, en enfrentar a los mismos personajes y en recurrir a las mismas situaciones. Cada capítulo añade algo, y en los que la añadidura funciona especialmente bien, parece que remonta un poco el vuelo; en los que funciona un poco mal... bueno, la verdad es que entonces la serie cae notablemente. ¿Sigue siendo divertida? Sí, pero se queda en eso. Cuckoo, cuando no consigue dar algo nuevo, es bastante normalilla.

Cool guys don't...

El protagonista de la serie es Andy Samberg, el hombre tras la divertidísima Cool guys don't look at explosions y esta vez demuestra ser un valor seguro en comedias. Los gags de la serie, muchas veces, se sostienen solo por Samberg, por sus expresiones, por la serenidad new age que imprime a todas las tonterías (asombrosas, a veces) que llega a decir. El estilo de Cuckoo es, por supuesto, exagerado, pero Samberg consigue integrarse a la perfección con el resto de la serie y formar un todo muy coherente.

El resto del reparto cumple sobradamente. Son todos divertidos (quizá la que más falle sea Tamla Kari en su papel de Rachel), y cumplen roles muy diferenciados que permiten que siempre haya alguien que tenga sentido que dé la respuesta perfecta (o no tan perfecta en ocasiones, a decir verdad) al chiste de turno. Mi favorito de los secundarios, aunque a veces peque de sobreactuado (sí, incluso dentro de lo normal en la serie) es el enorme Greg Davies, que hace de Ken Thomson, un personaje al que someten a las situaciones más inverosímiles casi siempre acompañado de su odiado yerno.

Aquí se puede apreciar perfectamente lo gigantesco que es Greg Davies.

New Age 

Culpable. Que la serie basase gran parte de su humor en meterse con el esoterismo, las fuerzas, los equilibrios y con el New Age en general... me hizo gracia. Me hace gracia. Todo el concepto, cómo Cuckoo da por ciertas (evidentemente) muchas de las cosas en las que cree y las recomienda completamente convencido ante la atónita mirada de Tom que parece pasarse la mayor parte de la serie dudando de que su yerno no le esté tomando el pelo. Deseando, probablemente, que sí se lo esté tomando.


En un mundo en el que la mayoría de sitcoms siguen yendo sobre grupos de amigos y de los problemas que sufren como grupo (porque parece que muchos guionistas siguen en el boom de Friends), y aspirando como mucho a tocar la baza de la homosexualidad o el humor escatológico, las comedias inglesas me han calado rápido por lo raras que resultan, con un humor bastante más absurdo. Incluso Cuckoo que parece querer un humor mucho más... estadounidense, resulta muy rara por momentos. Le seguiré dando una oportunidad a la producción británica sin ninguna duda.


Nota: 6. Era difícil, la verdad, mantener la línea del piloto y salir airoso. Y no lo hicieron, pero tampoco llegaron a estrellarse contra el duro suelo. De todos modos, el resultado fue bastante aceptable y, cuando dan en el clavo, resulta muy divertido.