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lunes, 28 de mayo de 2012

La Ola - Dennis Gansel

Puede que La Ola no tenga la mejor técnica cinematográfica del mundo y puede que tenga un aire a tv-movie que espante ligeramente, pero la película de Dennis Gansel irrumpe con una gran historia y un pulso perfecto, que mantiene una tensión creciente hasta su desenlace.


Durante la semana de proyectos en un instituto alemán, los alumnos se dividen en clases que tratan distintas formas de gobierno. El profesor Rainier, contra su voluntad, se encarga de la autocracia. El planteamiento de su clase es el siguiente: ¿podría volver a implantarse un régimen totalitario sabiendo lo que sabemos? En los 5 días de la Ola, el director nos dará su respuesta.


La película plantea una respuesta drástica. Gansel grita «sí» a los cuatro vientos. Al principio los chavales asisten más bien con cierta ironía a las pequeñas concesiones al profesor Rainier: a levantarse para hablar, a vestir todos con una camisa blanca y a dar respuestas breves y concisas. Pequeños detalles que se apilan, que los modelan y los caracterizan como grupo. Un nombre, un símbolo. Unión. La Ola...

El enemigo es el otro.




Cuando vi El Experimento (película que me parece muy relacionada con esta), aunque la idea me había encantado, no había podido evitar aburrirme con su excesiva exageración, con los personajes tan ultras de los que partía. Sí, nuestros roles pueden pervertirnos, ahí coincidía con la película (el poder corrompe, dicho de otro modo), pero los personajes estaban tan tocados desde el principio que era imposible no pensar que en gran parte se debía a que habían elegido a un puñado de hooligans ultraviolentos. En La Ola este aspecto está mucho más cuidado. Hay algún chaval violento, es verdad, y hay marginados, y pijos, y una gótica y, en general, todos son normales; adolescentes, sí, pero normales. Están perdidos como muchos individuos de su edad, pero no parece que sean ovejas pasadas de speed.

La Ola es unión, cesión por el grupo. Ellos son anarquistas. Dispersos. Son el enemigo.

Hay que tener en cuenta que la película parece enfocada para un público joven, para un público de instituto que no tenga los ojos cerrados al mundo; en serio, para los que se pican con @masaenfurecida en twitter y se molestan en responderle no, pero para los demás tiene que resultar una obra poderosísima, que destaca como un aullido en mitad de ninguna parte. Y es que la historia de Gansel es trepidante y evocadora: cómo los niños se sumergen en su propia fantasía totalitaria y dejan que teja una trama entre ellos, cómo acatan la decisión de la Ola como algo superior a ellos de lo que se sienten parte, como una religión, como el Partido en 1984. Fantástico.

«O sea que vosotros sois los fachas de la Ola, ¿no?»

Tim (Frederick Lau), el chico marginado que con mayor furor acoge la Ola es uno de los puntos que más flaquean de la película. Considero que es asumible que alguien que tiene tan poco se integre con más fervor en un movimiento como ese, también considero que sea el más reacio a renunciar a él, pues volverá a no ser nada en absoluto. Con todo, su actuación es un pelín deficiente y exagerada, el personaje es demasiado insoportable y su final es excesivamente predecible.


La dirección es algo torpe y los medios técnicos parece algo insuficientes, sobre todo teniendo en cuenta a lo que nos acostumbran últimamente incluso en la televisión americana y británica; pero tampoco entorpecen el punto fuerte de la película, que es su guión. Su guión es su gran baza y es su bastión cuando todo lo demás falla. El reparto es meramente cumplidor, exceptuando quizá a Jürgen Vogel (el profesor Reinier) que ofrece la actuación con más matices de la película y la menos exagerada. La música es muy juvenil, rap y rock alemán (la mitad, al menos; el resto tiene un poco de todo, aunque siempre manteniendo ese toque juvenil) que me parece muy adecuada para los intereses de la película, aunque a mí no me gustase especialmente. Los alemanes solo deberían hacer power metal, que eso se les da de muerte.

Ella es un enemigo. Es el enemigo. Viste de rojo. La Ola viste de blanco.

La película se basa en un proyecto sobre el totalitarismo que se hizo en un instituto en Estados Unidos a finales de los 60. Igual que este, hubo que cancelarlo cuando solo llevaban 5 días. ¿Preocupante? Yo diría que, en el más optimista de los casos, un poco. Os dejo un enlace en inglés a una noticia sobre el caso. Tarda en cargar porque es un escaneo pesado y .pdf nunca ha sido la alegría de la huerta en cuanto a internet se refiere, pero si os interesa el tema, merece la pena echarle un vistazo. No es un texto difícil, de verdad, y siempre podéis usarlo para practicar un poco. O para desoxidar.


¡Gracias, Lu, por la peli y por el enlace!


Nota: 8. La ola es todo lo buena que puede ser una película en sus circunstancias. No tiene el mejor material humano y los medios que tiene a su disposición son los que son, pero Gansel se preocupa de contar una historia cercana, bruta y preocupante y dejar una pregunta en el aire, vistosa como una luz en la oscuridad: ¿puede volver a pasar?