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miércoles, 16 de mayo de 2012

Fringe (4ª temporada) - Fox

Fringe, la eterna duda en las renovaciones, siempre pendiendo de un hilo, siempre al borde de caer al abismo ha terminado su penúltima temporada y ha renovado para la que le faltaba; así que, en primer lugar, mi más sincera enhorabuena a equipo creativo y fans.


Fringe tuvo, desde le principio muchas cosas a favor para cierto grupo de personas, en el cual me incluyo. Con su rollito cifi en serio, con Olivia y su voz grave, profunda, perfecta, con Walter Bishop que es todo carisma (aunque sea un caso de excusa-para-todo) con Broyles, interpretado por el siempre magnífico, sereno y marcial Lance Reddick, con el gusto por lo retorcido, lo enfermizo y lo repugnante. Sí, Fringe nació como la evolución natural de Expediente X para un público que ya ha visto todas las insinuaciones, era el momento de verlo todo. Y ahí llegó Fringe.


Creado por J.J. Abrams, Alex Kurtzman y Robert Orci, que actualmente andan metidos en prácticamente todo lo que suene un poquito a friki, Fringe fue una serie que evolucionó mucho y, por rachas, bastante rápido, aunque, en mi opinión, algo a tumbos por momentos.


La cuarta temporada partió de la no-existencia de Peter Bishop en cierto plano de realidad. Fue una buena apuesta, y fue interesante. A mí Peter no me gustaba y creí que podía ser una buena manera de introducir sangre nueva en la serie. De hecho apareció Lincoln Lee (el de nuestro lado, el del otro nunca me cayó especialmente bien) y me pareció un sustittuo más que adecuado para el joven Bishop. El caso es que ese valiente arranque duró dos telediarios y ya empezaron los retazos de existencia y me temí lo peor. Y vino lo peor, claro. Peter volvió rápido, rápido; supongo que debido a la prisión de sus inexplicables fans (los que consiguen obviar su entrecejo, lo soso que es y que apenas ha cambiado nada desde Dawson Crece).

Y eso no me gustó. A esa serie de cambios tan-demasiado-rápidos-para-mi-gusto, encima, y como colofón, se añadieron una serie de capítulos bastante tediosos uno tras otro. Hasta tal punto fue así que cuando se hizo el parón de mitad de temporada, dejé la serie medio abandonada, retomándola tan solo a una semana y media de terminar la temporada. Mis amigos estaban, de repente, emocionados con ella, leía comentarios en twitter y me parecía estar leyendo sobre una de las grandes otra vez. Y así fue. Los últimos capítulos, no recuerdo desde cuál exactamente, pero unos cuantos, todos seguidos y como colofón (igual que antes fueron horribles), fueron trepidantes, interesantes y retomaron hilos del pasado. Me gustaron tanto, tanto que casi me dio igual la recuperación de la ñoñhistoria y la casi pérdida de Lincoln Lee, que después de Walter Bishop ya era mi personaje masculino favorito.

Pero qué majo es, con su cara de pobriño y todo.

Y en esas estamos ahora. A unos cuantos meses de que empiece la que será la última temporada de uno de los productos de ciencia ficción más recomendables de los últimos años. Fringe tiene sus baches, pero es una serie agradecida de ver, y cuando los guionistas están inspirados los capítulos se convierten en una sucesión de momentos perfectos.

Los Bishop y Dunham. Próximamente, los Bishop a secas. Al tiempo.

El final de la temporada, a decir verdad, me ha parecido bastante bueno; aunque creo que el momento de máxima tensión climática se alcanza 3 capítulos antes, en Letters of Transit. Jugando un poco más con las historias, con múltiples temporalidades simultáneas y demás, un final de temporada centrado en Letters of Transit (un capítulo al que tengo muy poco que echar en cara, aparte de la actitud de chuloputas de discoteca de los Observadores, que me pareció cutrísima, de verdad) habría sido la guinda perfecta.

William Bell. Épico. Siempre.

Un momento en concreto: me gustó mucho la conversación de "cómo podemos diferenciarnos tanto si somos la misma persona" con la búsqueda del momento de divergencia y la reconstrucción dicotómica. Se deja en el aire, pero era casi como reconstruir una filogenia. Fue muy divertido.


Nota: 7,5. Esta cuarta temporada ha tenido momentos que han lastrado el conjunto, pero han sabido abrirse camino otra vez (como los dinosaurios en Parque Jurásico) y las razones para creer que la temporada final puede ser realmente épica están más vigentes que nunca.

Otras temporadas de Fringe:
- primera temporada.
- Segunda temporada.