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lunes, 16 de abril de 2012

La señora del perrito y otros cuentos - Anton Chejov

Alianza Editorial trae una colección de cuentos de este autor ruso (uno de los más grandes, por cierto), seleccionados y traducitos por Juan López-Morillas. La verdad es que aún no he leído nada de origen ruso que tuviese una traducción que pareciese a la altura, y siento decir que esta no ha sido la excepción. Bueno, creo que mi edición de Archipiélago Gulag está bastante bien, aunque no tengo la lectura demasiado fresca.


Según cuentan en el propio libro, los relatos cortos de Chejov se ordenan en dos épocas. La primera, de corte costumbrista y satírico; y una segunda con un enfoque más psicológico y reflexivo. De la primera categoría, la colección solo incluye un relato; aunque ellos sostienen que tomaron la determinación porque la segunda es la gran fase de Chejov. Como acabo de descubrir al autor (sabía de su existencia, pero nada más), expongo lo que ellos dicen y me abstengo de opinar. Lo daré como cierto por el momento.

—Historia ruin: este es el relato que pertenece a la primera corriente de la que hablábamos. Es realmente costumbrista. Y también es muy satírico y, a su manera, picón. Trata de una mujer a la que le empiezan a pesar los años, que fue muy hermosa pero que ha empezado a perder la atención de los jovenzuelos; hasta que conoce a un artista que la halaga y que bebe los vientos por ella.

—El amanuense: este relato tiene un toque rusamente dulce. No sé explicarlo de otro modo. Tiene personajes con psicologías enfrentadas y el reenfoque que sobre lo que pasa da el amanuense. Es un relato muy bonito y está narrado de forma elegante, cargada, rusa.
"Hay incluso minutos en que le parece que (...) si le ríe cuando llega tarde es solo porque echa de menos su cháchara sobre las tarántulas y sobre cómo se cogen los jilgueros en el Don."

—Enemigos: es una historia de tragedia y dolor. Un médico pierde a su hijo y otra persona lo reclama para atender a su esposa que se está muriendo. Una hermosa reflexión sobre el poder de las palabras. Y del silencio.

—En casa: un padre, fiscal acostumbrado a lidiar con gente de lo más rebelde, habla con su pequeño hijo explicándole porque está mal que haya dejado y por qué debe dejarlo. Un curioso itinerario a través de la forma de pensar tanto del fiscal como de su hijo, pero no es de los relatos más logrados.

—El monje negro: Kovrin, un hombre culto y respetado que se encuentra en casa de una familia amiga y tontea con la hija... se encuentra con el monje negro; una leyenda, un espejismo. Y dialogan. Las cosas ya no volverán a ser iguales. Reflexiones sobre la "verdad" y lo "eterno". Uno de mis relatos favoritos, cínico y desencantado.

—Ana al cuello: Chejov nos presenta a Anya, una adorable jovencita pero demasiado temerosa, y a Alekseich, un hombre mayor bien posicionado pero demasiado estricto. Al principio del relato nos explican qué significa "Ana al cuello", refiriéndose a una boda en la que un hombre recibió la orden de Santa Ana y Su Excelencia bromeó con que ahora tenía tres anas: "una en el ojal de la solapa y dos al cuello". Y palabra a palabra se construye la evolución de estos personajes. Otro relato fantastico perfectamente pensado.

—La esposa: un matrimonio no vive su mejor momento. La esposa sale sola por las noches hasta las cinco o las seis; el marido vive presa de los celos. Ella es una aprovechada, él está cansado... y está dispuesto a cambiar de una vez.

—Casa con desván podría tomarse como una reflexión sobre la espiritualidad del hombre. El relato alterna las opiniones de los personajes, algunos de los cuales llegan a odiarse y otros a adorarse. La espiritualidad del pintor se me antoja directamente repulsiva, pero lo cierto es que tiene alguna reflexión bastante interesante para el contexto de la época, el contexto más industrial y exigente.

—Grosellas: la consecución del sueño de toda una vida. Admito que este es el relato que menos me ha dicho. Lo leí con cierta sensación de obligación. Quedaban ese y otro, no era muy largo... Bueno, vale.

—La señora del perrito es un relato que me sorprendió muy gratamente. Admito que tenía ciertas expectativas cuando era lo habían elegido como título para la recopilación de relatos, pero me agradó de igual modo. Para empezar nos encontramos con un relato, a mi entender, algo más optimista que otros de este libro. No se respira el mismo cinismo tan característico de los realistas rusos. La historia es sencilla, como casi todas las presentadas, es cercana, normal, humana, descriptiva y realista.


En esencia, la colección de relatos hace honor, creo, a la fama que asociaba a Chejov; una colección de reflejos de la rusia del XIX, una colección de miserias, sueños y decepciones que, salvo momentos muy puntuales, no creo que dejen del todo indiferente a nadie. No obstante, lo cierto es que la escritura realista se le atraganta a mucha gente, e incluso a pesar de tratarse de relatos cortos, Chejov toma el ritmo mesurado, lento y detallista del estilo que le caracteriza; el Naturalismo (que es como el Realismo pero en plan crítico-desencantado).


Nota: 8. Personalmente me parece una gran colección de relatos (pero me gusta casi toda la literatura rusa a la que me he acercado). No obstante, la verdad es que por momentos (relatos concretos) se me atragantó mucho y dejé la recopilación vilmente apalancada en la mesa del salón. A vuestra cuenta y riesgo, pero El monje negro, La señora del perrito y Ana al cuello, creedme, se merecen la lectura del libro.