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miércoles, 20 de abril de 2011

Un agujero en la alambrada - François Sautereau

Un agujero en la alambrada es un libro infantil de François Sautereau escrito en 1977 y ganador de diversos premios, que nos presenta un paisaje idílico, bucólico... limitado por unos gendarmes que vigilan una extraña alambrada.



En el Pueblo Elevado, un lugar tranquilo y campestre, en el que sólo hay un coche que viene de vez en cuando a pasar revista a los gendarmes, en el bosque de Epnoi, hay una enorme alambrada que está prohibido cruzar. Los niños del pueblo, como casi cualquier niño, juegan contra la prohibición, intentan llegar allí; aunque el cabo Beauras, un policía ejemplar, y sus hombres siempre se lo impiden.
Sautereau presenta  a los niños, los grandes protagonistas de la historia. El protagonista es Grisón, el segundo al mando de la pandilla; después de Raclot. Se nos presenta al resto del grupo, y a la familia adoptiva de Grisón, quien sabe que estos no son sus verdaderos padres.

La obra tiene un estilo sencillo, muy apto para niños, pero no se queda ahí. Sautereau no intenta cobijarse en la falsa creencia de que los libros para niños y jóvenes tienen que ser libros sin técnica ni chicha. La narración es simple, adecuada a un público infantil, pero la historia tiene un toque intrigante, una crítica evidente y una reflexión acerca del mundo rural enfrentado al mundo urbano. Los personajes son claros y concisos, no evolucionan especialmente, aunque la ampliación de perspectiva que trae consigo el relato les afecta.

Aunque he de admitir que me gustó cómo cambiaba el cabo Beauras, cómo nacía su curiosidad, cómo evolucionaba y cómo decidía tomar parte indirectamente activa en los hechos. Me gustó mucho ese secundario. Y es que los personajes tienen todos su punto, desde el extraño peón caminero Rafistole, al carismático pastor Basile, pasando por Robert, Beauras, Raclot...

Tal vez lo que menos me haya gustado son algunos cambios de tiempo, en los que se alternan constantemente párrafos en pasado con párrafos en presente. No sé si con alguna intención concreta, aunque a mí me resultaron caóticos y poco... bellos. Le faltaba la elegancia que da la cohesión.

Lo que más, sin ninguna duda, La Zona y el otro lado. El misterio, cómo se va desgranando a los pocos, dejando saborear e intuir el ambiente, cómo se va mostrando, cómo se da la información, manteniendo el tono de cuento pero insinuado lo oculto, lo triste y lo alienante de la situación que lo engloba todo.


Nota: 8. Es un buen libro, un muy buen libro, con el suficiente valor, además, de contar una historia para niños sin condenarlos al aburrimiento absoluto y a la mirada decepcionada una vez que crecen. Bueno, sí, para cualquier edad.


Gracias, Cris, por la recomendación y por tus intentos de que recupere mi infancia perdida.