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viernes, 8 de agosto de 2008

FunCom - Dreamfall

A cargo de los desarrolladores de la primera parte, salió Dreamfall: the longest journey.

Primera impresión:
Gráficos: muy bien (para su momento).
Sonido: bien. Voces: aceptables (bastante buenas teniendo en cuenta los típicos doblajes de videojuego al español, sacando MGS).
Otros:
- ¿una aventura gráfica jugada con teclado? ¡Joder! ¿Qué clase de #$%@# hace estas cosas?
- ¿Peleas en una aventura gráfica (con barra de vida y todo)? ¿Y tan incómodas? ¿Qué clase de #$%@# hace estas cosas?
- Un guión maduro, en el que no se cortan a la hora de poner tacos o hablar de sexo, aunque sea de forma ligeramente sutil, ni a la hora de ser violentos. Es lo que tiene que ser, tampoco hay sexo o violencia gratuita (sacando la tendencia a mostrarnos a Zoë en bragas).
Bragas 1, 2 y 3, por citar tres momentos, aunque puede que 2 y 3 sean el mismo momento. De todas formas, deben de ser 8 ó 9 momentos en el juego.

Tras llevar una hora y algo este último punto queda un poco de lado. El manejo es sencillo, salvo la cámara, que se mueve de forma invertida total y no se puede poner como movimiento normal.

El argumento está al nivel del que había mostrado el primer juego: una trama intrigante, interesante, que te deja con ganas de más. En esta ocasión controlamos, inicialmente, a Zoë Castillo, una niña acomodada que empieza a hacer incursiones oníricas a Marcuria, enterándose de toda la movida de Stark/Marcuria y demás. Para más inri, una niña fantasmagórica que vive en una casa tétrica y destrozada (en plan casa de muñecas diabólica) te insiste: "¡Encuentra a April. Sálvala!", tentando toddavía más al jugador a querer saber qué ha pasado con ese simpático personaje al que acompañó durante, según pone en el reverso de la caja, unas 70 horas.

A lo largo del juego también se controla a April y a Kian, la primera es líder de los rebeldes contra el pueblo azadí, unos tipos que, cual católicos medievales, han impuesto sus creencias por la fuerza de las armas. Kian es un Apóstol, un asesino altamente capacitado de los azadíes, con la misión de llevar la fe allá donde vaya.

Las historias se cruzan, como era de esperar, hasta extremos ultrarebuscados en los que todo empieza a resultar difuso.

El final del juego, enormemente desalentador, cae como una losa sobre la mirada atónita del jugador.


Dreamfall es un juego largo, aunque no tanto como TLJ, y que, juraría, se trata de la primera aventura gráfica lógica. ¿Crees que necesitas una cuerda para subir a esa ventana? Búscala. Aquí no vas a tener que buscar un patito, clavarle un pimiento sabe dios cómo, y hacer que el patito con el escozor del pimiento aletee incontroladamente hasta que active el teletransportador invisible que te lleva a la ventana (algo que podría pasar perfectamente en cualquier aventura gráfica de LucasArts que se precie).

En resumen: una muy digna secuela de TLJ, el juego que demostró que una aventura gráfica seria no tenía porque ser una puta mierda, jodiendo la única excusa posible que tenía The X-Files.

Puntos positivos: gráficos, historia, lógica, duración.
Puntos negativos: teclado (lo siento, soy un purista), las peleas.
Nota: 7