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domingo, 5 de junio de 2011

Laulau – Dummie de los videojuegos I


Veréis, mi recorrido por el mundo de los videojuegos ha sido el siguiente:
1_ Super Nintendo.
2_ Devil may cry.
2_  Nintendo DS.

Claro, como suponéis, en este pequeño recorrido me he perdido muchas cosas. Entonces llegó Albos a lomos de una 360.
Para empezar con algo fácil, cogimos el Fable II.  

Vi el mando y pensé: ¿por qué el mando tiene tantas teclas y bultitos y cómo se usan?. Porque el mando es feo y asusta. Terrible, un monstruo.
Y empezamos. Lo primero de lo que te das cuenta al mover a tu personaje es que todo se mueve. Puedes mirar todo en chopocientos ángulos distintos. Que si apunta hacia arriba, que si el suelo, que si el cielo, que si el extremo del callejón, la cola del perro... y es incómodo. Al principio es incómodo. Sé que los gamer estarán mirando con odio la pantalla. La miran con odio porque no se acuerdan de lo incómodo que era cuando empezaron a usar todas las cámaras de las que disponen los juegos.
Una vez que dominas las cámaras, empiezas a entender para que sirve tanto botón.

Cuando tanto movimiento ya no te vuelve loca, empiezas a fijarte bien en los gráficos. Y los gráficos son la leche. En serio, es increíble lo que han cambiado las cosas desde el bigote de mi querido Super Mario. El agua parece agua, con reflejos del sol y todo. Cuando corres, se levanta polvo, o nieve, o cosas. Y la ropa no es estática y rígida, si no que se mueve al ritmo de tus pasos. Y los personajes tienen expresión facial, con sonrisas y fruncidos de ceño. Cuando te insultan, parecen enfadados y todo. Y los malos vierten sangre cuando los destrozas a martillazos.
Y la música. Claro, imaginaos la diferencia entre esto:



y esto:



En serio chicos, ha sido como si hubiesen abierto las puertas de un nuevo e increíble universo de luz, color y maravilla. Y sin píxeles.
Esto jugando. Después están los videos, maravillas hechas de sonido e imágenes. Impresionada que estoy.



Una vez que has superado los problemas del mando y las cámaras, ese es el momento en el que jugar empieza a ser divertido de verdad y te vicias. Pasa, más o menos en el siguiente orden:
1_  Enciendes la consola.
2_  Coges el mando. El mando no funciona. Te das cuenta de que no funciona porque no lo has encendido.
3_  Enciendes el mando.
4_  Empiezas a jugar.
5_  Te vicias. Quieres más, siempre quieres más.
6_  Quieres apagar, deberías apagar, pero empiezas a buscar excusas para no hacerlo: cuando compre la taberna paro,  para lo que me queda para conseguir el logro 25_B sigo un poco más, apago nada más consiga el castillo, la princesa, el dragón y acabe el juego.
7_ Con dolor y penita, apagas.

Cuando te diviertes jugando también es el punto en el que los dummies nos creemos que ya sabemos jugar. Es mentira. Escapar de los malos para que no te maten no es saber jugar, es patético. Y huí de los hobbes y fue patético. No lo voy a negar.
Porque tras aprender a usar las infernales cámaras, las armas e interactuar con los personajes, te das cuenta de que aún hay mucho que hacer: comprar magia, tabernas y armas mejores, casarte, amueblar tu casa, equilibrar al PJ… esas cosillas.

Y bien, yo entré en el blog para escribir un post sobre Fable II pero me temo que lo tendré que dejar para otro capítulo porque me he liado contándoos mi visión de este nuevo mundo recién descubierto. Una que se emociona con las novedades.
Para que lo sepáis, acepto recomendaciones de videojuegos.

PD: no, no tengo pensado jugar a nada con erizos mutados, gracias ^^
PD2: sigo pensado que tanto botón en el mando no es necesario. Seguro que Microsoft le paga a los desarrolladores para que hagan funcionar para que parezcan útiles.