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lunes, 20 de junio de 2011

Misfits - E4, Howard Overman

Misfits es una serie inglesa de tipo juvenil, que coge el tan recurrente tema de un puñado de gente con superpoderes y sumerge al espectador en sus tramas de sexo, drogas, drama sentimental y demás. Es una serie para jóvenes, ¿cómo iba a ser de otro modo?



Sí, en ningún momento pretende engañar en cuanto a su forma. Misfits es una serie juvenil, es decir, juega en la misma liga que en su momento jugaron equipos tan desastrosos como Al salir de clase o Compañeros y donde ahora juega (aunque creo que acaba de terminar) Física o química. Por supuesto hay otras series de este tipo que han logrado trascender e ir un poco más allá, por una u otra razón, como True Blood, que vio su momento para aprovechar el tirón de las sanguijuelas transilvanas; Glee, con su rollo musical, o casi cualquiera de la CW. No obstante, tras ver esta serie, me reafirmo en mis dudas, no puedo dejar de preguntarme qué opinión tienen los guionistas de la juventud actual, ¿de verdad creen que el mundo es así? No sé cómo será en otros sitios, pero la verdad es que siempre que veo una serie de este estilo, en la que todos los personajes se pasan todo el día follando con gente distinta y probando drogas y más drogas, me pregunto sino será, más bien, la anhelada juventud frustrada de unos guionistas que en su momento tuvieron que matarse a pajas. También puede ser, claro está, que yo fuese un poco soso y me abstuviera de movidas, pero me parece una exageración un poco ridícula, la verdad. Supongo que, sencillamente, enseñar cacho vende.

Está claro que la baza que esgrime Misfits, en cualquier caso, son los superpoderes; que, ojo, son sólo un pequeño tema, dado que la serie se defendería sin estos. Los poderes son un pequeño añadido, un plus; pero son los que caracterizan Misfits, que, en mi opinión, es mucho más lucida que True Blood, Heroes, los 4400 o Haven. Misfits es moderna, verdaderamente actual; una de esas series inglesas en las que la luz, el color y la música irradian actualidad, además de estar perfectamente caracterizada en la que cada uno lleva en su mp3. La forma en que se introduce cada una de las canciones de la serie; los cambios de plano; la cortina de introducción que combina un apartado visual oscuro, sucio y a la vez elegante con una canción chillona y a su manera violenta que resulta una forma perfecta de acercarse a la serie; unos actores que realizan un trabajo impresionante a pesar de su juventud, sobre todo los que se encargan de Nathan (Robert Sheehan), Simon (Iwan Rheon) y Kelly (Lauren Socha); capítulos rápidos, autoconclusivos, pero con un deje de metatrama de fondo y el hecho de que sean temporadas cortas, la primera de 6 y la segunda de 7, son aspectos que me conquistaron desde casi el principio. Eso y lo divertida que es la serie, claro.

Cortinilla de créditos.

Misfits exhibe un gran sentido del humor. Hay chistes sobre todos los temas y hechos de todas las formas, desde la irreverencia estúpida, pseudorebelde y de malote de primaria de Nathan, hasta el infinito baturrismo de Kelly, pasando por el tímido pragmatismo de Simon. Admito que Nathan es un personaje que me repugna, he comprobado en internet que es súper adorado y hasta se le considera entrañable (¡¿pero cómo es posible?!), que la gente cree que él es el espíritu de la serie y un montón de cosas por el estilo, pero es un alivio cómico más bien poco lucido, cargante e infantilmente faltón.

A todo esto hay que añadir las referencias cinematográficas (ese guiño brutalísimo a El Gran Lebowsky se ganó mi corazón de Coenófilo) y las ácidas críticas de carácter social o político; unos comentarios que en una serie de este estilo siempre sorprenden, aunque en realidad sean cada vez más comunes.


Los personajes:

Misfits es, claramente, una serie basada en sus personajes. Son sus relaciones y su comportamiento los que conforman el núcleo de la historia, son ellos quienes arrastran la historia y no al revés.

Nathan (Robert Sheehan): es un niñato insoportable, respondón, que va de guaperas y de gracioso y que está interpretado por un fantástico actor, pero de cada 10 veces que abre la boca, en 9 deseaba matarlo. Sostiene que está en trabajos comunitarios por haberse "comido unas chuches".

Simon (Iwan Rheon): es un chico marginal, excesivamente tímido, muy pálido y con cara algo inquietante. Está en servicios comunitarios por haber intentado prender fuego a una casa.

Kelly (Lauren Socha): es una choni de pies a cabeza, con su pelo lamido, su vestimenta rosiblanca, su perro, su forma de hablar (tanto en inglés como en su magnífico doblaje castellano), y su condena por haberle roto la cara a otra tía por un chico así lo atestiguan. Un personajazo.

Alisha (Antonia Thomas): es una zorra. Toda serie necesita una, o eso parece que piensan los guionistas de todas las series. Con el paso de los capítulos da un poco menos de asco, pero bueno; la primera impresión siempre está ahí, como una herida supurante.

Curtis (Nathan Stewart-Jarret): es un deportista de élite negro al que pillaron con cocaína, ahora, aparte de haber malgraciado su carrera deportiva (iba a ir a las olimpiadas de 2012 y todo) lleva un horrible mono color naranja.


De izquierda a derecha: Curtis, Alisha, gilipollas, Kelly y Simon.


Además, relacionado con esto, me gustaría indicar que la selección de actores me parece maravillosa. Sobre todo por el hecho de que ni los protagonistas ni los secundarios son demasiado guapos. La verdad es que sacando a Alisha, son tirando a feuchos, y me parece perfecto. Estoy harto de bellezones por todas partes, ¡hasta en los servicios comunitarios!


La serie, en su estreno, ganó el BAFTA a la mejor serie dramática y a mejor cortinilla de créditos. Lo cierto es que no he visto tantas series inglesas como para rebatir nada al respecto, así que me limito a indicarlo.


Nota: 8. Muy recomendable, sobre todo si os gustan las historias con súper poderes, aunque lo cargante del personaje de Nathan (aunque parezca que casi nadie quiere darse cuenta de esto) y por momentos la sobrecarga de drogas y sexo vacía, le hacen perder un poquillo. Pero dadle una oportunidad, que es una muy buena serie.